Exploran un desierto en Marruecos y encuentran unas "estructuras arrugadas" con 180M de años que no deberían estar ahí
La investigación aporta nuevas pistas sobre la formación de vida microbiana en la Tierra primitiva. Se encontraron en el Alto Atlas Central de Marruecos, que sorprendentemente alberga sedimentos marinos
Una de las formaciones documentadas por los investigadores (Geology/Rowan C. Martindale, Sinjini Sinha, Travis N. Stone et al.)
Un trabajo de campo en el desierto marroquí ha revelado la presencia de estructuras fósiles que desconciertan a la comunidad científica por su localización y origen. El hallazgo, documentado en la revista Geology, aporta nuevas pistas sobre formas de vida microbiana antiguas en entornos considerados improbables.
Las formaciones han sido identificadas en el Alto Atlas Central de Marruecos, dentro de la formación de Tagoudite, una zona muy rica en sedimentos marinos profundos, por extraño que pueda parecer. El estudio, liderado por la geobióloga Rowan Martindale, de la Universidad de Texas en Austin, analiza relieves ondulados preservados en rocas generadas por deslizamientos submarinos.
Estos depósitos se formaron hace unos 180 millones de años a una profundidad aproximada de 180 metros, un contexto donde la luz solar apenas penetraba. Por este motivo, la presencia de patrones asociados habitualmente a comunidades microbianas superficiales resultó especialmente llamativa para el equipo investigador.
Una anomalía geológica inesperada
Los propios investigadores denominan a estas formaciones como estructuras arrugadas, las cualessuelen relacionarse con los tapices microbianos fotosintéticos propios de las aguas someras. Sin embargo, su aparición en sedimentos profundos rompe con los modelos clásicos. “Estas estructuras arrugadas no deberían encontrarse en un entorno marino profundo”, afirmó Martindale, al describir la sorpresa inicial del descubrimiento.
Ancient fossil structures imprinted on rocks that were once deep beneath the ocean suggest the search for the first life on Earth needs to be broadened. https://t.co/CDe75hF9mg
La investigadora localizó estas huellas de manera fortuita mientras estudiaba antiguos arrecifes en el valle del Dadès. Las superficies de areniscas y limolitas mostraban relieves delicados que, pese a la inestabilidad del entorno, lograron conservarse en el registro geológico.
Microorganismos adaptados a la oscuridad
Los análisis geoquímicos detectaron altas concentraciones de carbono en las capas donde aparecen las marcas, un indicio claro de actividad biológica. Ante la ausencia de luz, el equipo concluye que se trataba de microorganismos quimiosintéticos, capaces de obtener energía mediante reacciones químicas.
Según el estudio, los propios deslizamientos submarinos habrían sido clave para su supervivencia, al transportar materia orgánica hacia el fondo marino y generar compuestos como metano o sulfuro de hidrógeno. Este proceso permitió que las comunidades crecieran de forma intermitente y que algunas de sus huellas quedaran fosilizadas.
Un trabajo de campo en el desierto marroquí ha revelado la presencia de estructuras fósiles que desconciertan a la comunidad científica por su localización y origen. El hallazgo, documentado en la revista Geology, aporta nuevas pistas sobre formas de vida microbiana antiguas en entornos considerados improbables.