Es noticia
Han encontrado un hueso de elefante en Córdoba y podría ser una prueba del paso de Aníbal por la península
  1. Tecnología
  2. Ciencia
ciencia e historia

Han encontrado un hueso de elefante en Córdoba y podría ser una prueba del paso de Aníbal por la península

Se trata de un fragmento óseo de un gran paquidermo que, según la investigación científica, encaja con la presencia de tropas cartaginesas en el sur peninsular

Foto: Aníbal cruzando el Ródano con elefantes.  (iStock)
Aníbal cruzando el Ródano con elefantes. (iStock)

A simple vista no parece gran cosa: un fragmento de hueso del tamaño de una pelota de béisbol. Sin embargo, lo que apareció bajo tierra en Córdoba podría cambiar la forma en la que entendemos uno de los episodios más célebres —y más mitificados— de la Antigüedad. Ese pequeño resto óseo pertenece a un elefante y, según el estudio publicado en la revista especializada Journal of Archaeological Science, podría estar vinculado al ejército de Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica.

El hallazgo se produjo en la Colina de los Quemados, un yacimiento situado en una terraza estratégica junto al Guadalquivir, donde hace más de dos mil años se levantaba la ciudad íbera de Corduba. Durante una excavación de emergencia, los arqueólogos localizaron, bajo los restos de un muro derrumbado, un hueso carpiano de la pata delantera derecha de un elefante. Es decir, una especie de “muñeca” animal que ha logrado sobrevivir al paso del tiempo casi de manera milagrosa.

La ciencia ha hecho el resto. Aunque el hueso no conservaba colágeno suficiente para una datación directa tradicional, los análisis de su fracción mineral lo sitúan hace unos 2.250 años, en plena Edad del Hierro y antes de la llegada definitiva de Roma a la región. Es justo el momento en el que Cartago consolidaba su presencia en Hispania y preparaba el gran choque con su eterno rival.

El contexto en el que apareció el hueso refuerza su valor histórico. En el mismo nivel del yacimiento se encontraron proyectiles de piedra utilizados en catapultas, pesadas puntas de flecha propias de armas de asedio y una moneda cartaginesa acuñada entre finales del siglo III y comienzos del II antes de Cristo. Todo apunta a un episodio de violencia, a un ataque o asedio en el que un elefante de guerra pudo haber participado como una auténtica máquina de combate.

Foto: un-craneo-como-copa-asi-reutilizaban-los-huesos-de-los-muertos-en-el-neolitico-en-cordoba

Desde el punto de vista antropológico, el elefante no era solo un recurso militar. Era una presencia imponente, casi sobrenatural para muchas comunidades locales, capaz de infundir terror y admiración a partes iguales. Su uso revela hasta qué punto la guerra en el Mediterráneo antiguo era también una puesta en escena del poder, donde la fuerza bruta y el impacto psicológico iban de la mano.

Queda la incógnita de qué especie fue este animal. Las dimensiones del hueso superan las de una hembra de elefante asiático, lo que sugiere que podría tratarse de un elefante africano, posiblemente de una variedad hoy desaparecida que Cartago empleó de forma habitual en sus ejércitos. Aun así, los investigadores insisten en la cautela: con un solo hueso no se pueden cerrar todas las respuestas.

Durante siglos, los relatos de historiadores como Polibio o Tito Livio describieron a Aníbal avanzando con elefantes como si se tratara de criaturas legendarias. El cruce de los Alpes quedó grabado en la memoria colectiva, pero siempre con un cierto aire de mito. Este hallazgo no demuestra aquel episodio concreto, pero sí confirma algo fundamental: los elefantes cartagineses caminaron realmente por la península ibérica.

Tal vez ese animal murió en combate, quizá fue desmantelado para reutilizar sus partes o simplemente el tiempo se llevó el resto de su esqueleto. Lo que ha llegado hasta nosotros es solo un hueso, pero basta para recordarnos que, bajo las ciudades actuales, siguen latiendo historias de guerras, imperios y encuentros culturales que aún tienen mucho que contar.

A simple vista no parece gran cosa: un fragmento de hueso del tamaño de una pelota de béisbol. Sin embargo, lo que apareció bajo tierra en Córdoba podría cambiar la forma en la que entendemos uno de los episodios más célebres —y más mitificados— de la Antigüedad. Ese pequeño resto óseo pertenece a un elefante y, según el estudio publicado en la revista especializada Journal of Archaeological Science, podría estar vinculado al ejército de Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica.

Historia