En 1916, un soldado francés aseguró que un meteorito cayó en el Sáhara: estamos cerca de resolver el misterio
El militar afirmó que los habitantes locales lo llamaban 'el hierro de Dios'. De confirmarse su relato, se trataría del meteorito más grande encontrado jamás en la Tierra
Imagen representativa de un meteorito (Reuters/Benoit Tessier)
Un enigma científico surgido en pleno siglo XX vuelve a captar la atención de la comunidad investigadora. La historia de un meteorito gigante en el Sáhara, descrito en 1916 por un militar francés, ha sido revisada a la luz de nuevos análisis que reexaminan uno de los mayores misterios del siglo XX.
El relato se atribuye a Gaston Ripert, capitán del ejército francés con formación en ciencias naturales, destinado durante la Primera Guerra Mundial en Chinguetti, al norte de Mauritania. Según su testimonio, escuchó a habitantes locales hablar de una enorme masa de hierro semienterrada entre las dunas, conocida como el hierro de Dios.
Movido por el interés científico, Ripert organizó una expedición nocturna en camello que se prolongó durante unas 10 horas. Al amanecer, aseguró encontrarse ante una estructura metálica descomunal, parcialmente cubierta por arena y con superficies pulidas por la acción constante del viento del desierto.
Un fragmento que avala el relato
Antes de abandonar el lugar, el oficial recogió un fragmento del material observado y lo trasladó a Francia. Años después, fue analizado por el mineralogista Alfred Lacroix en la Academia de Ciencias de Francia, que confirmó su origen extraterrestre y lo clasificó como una rara mesosiderita.
El fragmento de meteorito recogido por el soldado (Flickr/Claire H.)
Este tipo de meteorito, compuesto por metal y silicatos, reforzó la credibilidad inicial del testimonio. De confirmarse las dimensiones descritas por Ripert, el hallazgo superaría con creces al meteorito Hoba, considerado hasta ahora el mayor meteorito conservado en la Tierra.
Dudas físicas y búsquedas fallidas
El problema surgió con el avance de la ciencia planetaria. Modelos físicos desarrollados décadas después indican que un objeto de ese tamaño difícilmente podría atravesar la atmosfera terrestre sin fragmentarse, lo que generó escepticismo entre numerosos especialistas.
A lo largo del siglo XX, investigadores y exploradores, entre ellos el naturalista Theodore Monod, intentaron localizar el supuesto meteorito sin éxito. Algunas hipótesis apuntaron a una posible confusión con formaciones rocosas del desierto, aunque esta explicación nunca fue aceptada de forma unánime.
Investigaciones recientes, basadas en magnetometría y análisis isotópicos del fragmento conservado, sugieren que la roca procede de un cuerpo espacial mucho más pequeño. Sin embargo, el hecho de que el movimiento de las dunas podría haberlo sepultado y la ausencia de un motivo claro para falsear el relato mantiene viva la duda sobre que vio realmente Ripert en el Sáhara.
Un enigma científico surgido en pleno siglo XX vuelve a captar la atención de la comunidad investigadora. La historia de un meteorito gigante en el Sáhara, descrito en 1916 por un militar francés, ha sido revisada a la luz de nuevos análisis que reexaminan uno de los mayores misterios del siglo XX.