Estos valencianos llevan 27 años tras el Santo Grial de las anguilas para evitar su extinción
La industria pesquera española vive una nueva crisis por las restricciones sobre la captura de anguilas. La supervivencia de esta especie depende de poder resolver uno de los mayores misterios del océano
A simple vista, Juan F. Asturiano se parece poco a Carlos Sobera. Su laboratorio no es como el plató de First Dates y sus equipos tienen características un tanto diferentes, pero en el fondo se dedican a algo muy parecido, ambos tratan de generar relaciones de pareja. Lo que complica bastante más el trabajo del primero es que se dedica emparejar anguilas europeas. Mientras que para conectar a humanos basta con recrear el ambiente íntimo de un restaurante, para que los peces más misteriosos del mundo se reproduzcan, se necesita, al menos, meter un océano entero en un tanque. Y aun así, es probable que la cosa tampoco funcione.
Este doctor en biología marina y su equipo del Grupo de Acuicultura y Biodiversidad de la Universidad Politécnica de Valencia llevan 27 años detrás de uno de los mayores secretos del mar. Nadie sabe aún cómo conseguir reproducir anguilas europeas, Anguilla Anguilla, en cautividad y que sus descendientes sobrevivan. Pero resolver esta ecuación se ha convertido en el Santo Grial de la especie, su salvavidas, pues las poblaciones no paran de descender, está en peligro crítico de extinción, y países como España ya plantean prohibir su captura total.
"Tú puedes llenar un tanque de ejemplares de angulas (los juveniles de las anguilas) de ambos sexos y que no pase nada entre ellos durante años. Seguirían siendo como niños toda la vida", detalla Asturiano. Su anatomía cambia con las distintas condiciones que se van encontrando en su camino y su trabajo se ha centrado en ver cómo replicarlas artificialmente. "Se suele hacer con hormonas y hay diferentes investigaciones en curso para encontrar la mejor solución. Aunque el problema ahora ya no es tanto la reproducción, en nuestro laboratorio, por ejemplo, lo conseguimos en 2011, el reto es que sobrevivan las larvas los días suficientes para su maduración", añade.
El viaje vital de las anguilas, desde el Mar de los Sargazos hasta los ríos europeos y su vuelta al medio del Atlántico para reproducirse y morir, es algo tan especial que ha traído de cabeza a la humanidad durante milenios. La reproducción de la anguila ha sido objeto de estudio de pensadores como Aristóteles o Freud y sigue muy presente en nuestros días, como demuestran libros como El Evangelio de las Anguilas. Se ha catalogado a la especie como la más enigmática del mundo, pero la realidad es que sufre las mismas amenazas que el resto de peces: la sobrepesca, la destrucción de su hábitat y la especies invasoras.
Los datos recopilados por el ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) evalúan anualmente el estado de la anguila y con ellos aconsejan a la Comisión Europea sobre las posibilidades de pesca. Pues sus últimos informes no pueden ser más alarmantes. En 2025, el reclutamiento (llegada de angulas) a nuestras costas se mantuvo en niveles extremadamente bajos respecto a la abundancia media que se marca entre los años 1960-1979. Al Mar del Norte solo llegaron el 0,7% de las angulas que se contaban en los años de referencia. En el resto de Europa, categoría en la que se incluyen las costas españolas, el porcentaje fue del 12,1%.
Son cifras bajísimas de las que el ICES lleva bastantes años alertando. Por eso, reitera ahora su recomendación de cero capturas en todos los hábitats (tanto para fines comerciales, recreativas y para acuicultura o repoblación), la eliminación de todas las mortalidades antropogénicas no pesqueras y la restauración del hábitat y conectividad fluvial. "Son medidas extremas para poder garantizar la supervivencia", declara Estíbaliz Díaz, presidenta del grupo de trabajo de anguila del ICES y una institución a nivel científico en este mundo, en conversación con El Confidencial.
Las propuestas son tan polémicas que en España ya han puesto en pie de guerra a los principales afectados. El Gobierno quiere declarar a la especie en peligro de extinción, como marcan varias instituciones, e incluirla así dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE). Ahora serán las comunidades autónomas afectadas (principalmente Asturias, Galicia, Región de Murcia, Comunidad Valenciana, Andalucía y Cataluña) las que decidan si encaminarse a la prohibición o seguir como hasta ahora.
El gran misterio del mar
El dinero es algo clave aquí, igual que la tradición que supone la pesca de la anguila en algunos parajes. El debate es parecido en toda Europa y es que, sin ir más lejos, el pasado mes de diciembre, el primer lote de angula en el Nalón (Asturias) se pagó a 13.000 euros el kilo. En Galicia se calcula la pérdida de dinero ante la prohibición en unos 800.000 euros y la Guardia Civil cifra el tráfico ilegal de estos ejemplares en unos 2 millones. Existe una presión brutal sobre un animal cotizadísimo en mercados como China y todo un manjar para la alta cocina.
Lo que más se pesca y se consume son las angulas, los juveniles de la especie. Es la forma en la que se transforman las larvas de anguila al llegar a nuestras costas. Antes de esto pasan un periodo de alrededor de dos años criándose en el Mar de los Sargazos. Hasta que, no se sabe exactamente cuándo, hay un momento en el que se sienten lo suficientemente fuertes como para dejar este mar de agua caliente para lanzarse a las corrientes atlánticas y surcar el océano hasta las costas que van desde el norte de África hasta el norte de Europa.
Después, las que no son capturadas y sobreviven, remontan los ríos, donde se convierten en anguilas verdes, ya adultas. Mantienen esa forma hasta acercarse a los 30 años, momento en el que se sienten listas para hacer su viaje de vuelta para la reproducción y la muerte con forma de anguila plateada. Es ese último proceso en el que está el gran misterio. "Llega a tal punto, que se sabe que las anguilas reproductoras están en ese mar, pero nunca se ha logrado pescar una", añade Díaz.
"Esa falta de información explica buena parte de los problemas que se han tenido hasta la fecha para poder reproducir a la especie en cautividad. Ya se sabe muchísimo sobre las anguilas, pero sigue faltando información clave sobre el proceso de la reproducción", cuenta Asturiano. En su laboratorio, muy enfocado en las poblaciones que se mueven por la Albufera de Valencia, han nacido las únicas larvas españolas, pero solo aguantaron algunos días. "La clave de todo lo que se está estudiando pasa por las hormonas".
Ellos mismos siguen trabajando con combinaciones de estas moléculas para ver si así pueden mejorar día a día la vida de estas larvas. "El experimento más prometedor que ya está dando ciertos resultados es uno en el que trabajamos con una tecnología similar a la de las vacunas del covid. Empezamos hace tres semanas y pinta muy bien", señala. El plan lleva ya un año de retraso, porque en 2025 lo ocurrido con la DANA de Valencia pausó el experimento. "Los ejemplares que conseguimos no estaban bien, era como si les hubiesen dado una paliza, y tuvimos unas mortalidades fuera de lo normal".
Cómo un milagro se acerca
Van retrasados en sus pruebas, pero también saben que esto es un trabajo que comparten con otros tantos centros europeos y africanos. "La anguila europea es uno de los mejores ejemplos de panmixia. Toda la población existente constituye un único stock, es decir, una única población interconectada genéticamente, pues todas se reproducen en el mismo lugar y se mueven igual. Que haya más en un punto u otro cada año solo depende del movimiento de las corrientes y el azar", señala el experto. Por eso se alegran de que esa búsqueda del Santo Grial esté más cerca que nunca.
Según Asturiano, una empresa holandesa, Glasaal Volendam, está a punto de conseguir lo nunca visto. Sus experimentos se acercan cada día a los 200 días de supervivencia de las larvas, momento en el que estas se podrían transformar en angulas y, por tanto, cerrar el círculo de crianza en cautiverio. "Los últimos informes hablan de que ya se ha llegado a los 156 días, aproximadamente. No me extrañaría que este mismo año den la noticia de que han cerrado el círculo", señala Asturiano.
"No me extrañaría que este mismo año den la noticia de que han cerrado el círculo"
El descubrimiento del Santo Grial de las anguilas se ha convertido en una carrera al sprint en la que holandeses y daneses llevan la delantera. Son los que más han apostado por conseguirlo y, según los expertos, solo queda esperar un poco más hasta que alguno de ellos lo consiga. Porque en estos niveles de ciencia la inversión es la que marca la diferencia.
Mientras tanto, gente como Asturiano y su equipo seguirá trabajando para próximos pasos. "Si se consigue este paso, estaremos más cerca de aliviar la presión sobre la pesca, pues habrá alternativa. Y quién sabe, quizá en unos años podremos empezar a repoblar con estos ejemplares". No hemos conseguido el Santo Grial para los humanos, pero estamos a punto de encontrar el que puede salvar a una de las especies más especiales del planeta.
A simple vista, Juan F. Asturiano se parece poco a Carlos Sobera. Su laboratorio no es como el plató de First Dates y sus equipos tienen características un tanto diferentes, pero en el fondo se dedican a algo muy parecido, ambos tratan de generar relaciones de pareja. Lo que complica bastante más el trabajo del primero es que se dedica emparejar anguilas europeas. Mientras que para conectar a humanos basta con recrear el ambiente íntimo de un restaurante, para que los peces más misteriosos del mundo se reproduzcan, se necesita, al menos, meter un océano entero en un tanque. Y aun así, es probable que la cosa tampoco funcione.