Australia rompe una roca con 4.160M de años y lo que encuentra obliga a replantear el origen de la Tierra y la vida
La roca contenía cristales de circón, considerados como los minerales más antiguos que se conocen. Estas estructuras revelaron información sobre la evolución temprana del planeta
La piedra de la que se ha extraído el mineral (James St John/CC By 2.0)
Australia se ha convertido en el epicentro de una investigación que obliga a replantear los orígenes del planeta tras el análisis de una roca que conserva cristales de hasta 4.400 millones de años. El estudio, publicado en la revista científica Nature, sugiere que la Tierra primitiva pudo albergar continentes desconocidos en una etapa mucho más temprana de lo estimado.
La clave del hallazgo reside en el examen de diminutos cristales de circón, considerados los minerales más antiguos que se conocen. Estas estructuras microscópicas se formaron durante los primeros compases del planeta y han resistido miles de millones de años de actividad geológica, convirtiéndose en una fuente directa de información sobre la evolución temprana de la corteza terrestre.
Los investigadores centraron su trabajo en los circones hallados en Jack Hills, en Australia Occidental, el único enclave del mundo donde se han conservado minerales con una antigüedad tan extrema. Aunque las rocas más antiguas intactas apenas alcanzan los 4.160 millones de años, estos cristales permiten retroceder hasta el inicio del eón Hádico.
Firmas químicas que desafían los modelos clásicos
El equipo comparó los circones australianos con otros procedentes del Greenstone Belt, Sudáfrica, formados hacia el final del eón Hádico. Las diferencias detectadas en las proporciones de elementos como niobio, uranio o escandio apuntan a que no todos se originaron en un entorno geológico uniforme.
Según explicó el geólogo John Valley, de la Universidad de Wisconsin-Madison, "lo que encontramos en Jack Hills es que la mayoría de nuestros circones no parecen proceder del manto, sino de una corteza continental, formados sobre algo parecido a una zona de subducción", una afirmación que cuestiona la idea de una Tierra cubierta por una única capa.
Implicaciones para la habitabilidad del planeta
Los autores proponen un escenario intermedio en el que coexistían regiones rígidas con otras más dinámicas, impulsadas por plumas del manto capaces de arrastrar materiales superficiales hacia el interior. Este proceso, distinto de la subducción, habría favorecido la formación de granitos y de los primeros bloques continentales.
La posible presencia de continentes emergidos amplía de forma significativa los entornos disponibles para el origen de la vida. Tal y como señaló Valley, "proponemos que hubo unos 800 millones de años de historia terrestre en los que la superficie fue habitable, aunque no tengamos pruebas fósiles", un periodo que ahora cobra nueva relevancia gracias a estos minerales excepcionales.
Australia se ha convertido en el epicentro de una investigación que obliga a replantear los orígenes del planeta tras el análisis de una roca que conserva cristales de hasta 4.400 millones de años. El estudio, publicado en la revista científica Nature, sugiere que la Tierra primitiva pudo albergar continentes desconocidos en una etapa mucho más temprana de lo estimado.