Algo pasa en Júpiter: la NASA estudia su superficie y reconoce que lleva equivocada 50 años
Júpiter sigue siendo el planeta más grande del sistema solar. Sin embargo, tras este estudio, se ha descubierto que es más pequeño y achatado de lo que se creía
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La NASA ha reconocido que la descripción aceptada de la forma y el tamaño de Júpiter llevaba más de 50 años basada en mediciones incompletas. Un estudio científico publicado en Nature Astronomy demuestra que el planeta es ligeramente más pequeño y más achatado de lo que se creía, obligando a revisar décadas de conocimiento astronómico.
La investigación se apoya en datos obtenidos por la sonda Juno, que orbita Júpiter desde 2016 y ha permitido observar el planeta con un nivel de precisión sin precedentes. Hasta ahora, los valores de referencia procedían de las misiones Pioneer y Voyager, lanzadas en los años setenta, cuyos instrumentos no podían corregir ciertos efectos atmosféricos.
El científico planetario Yohai Kaspi, del Instituto Weizmann de Ciencias, subraya que el planeta no ha cambiado, sino la forma de medirlo. "El tamaño de Júpiter no ha variado, pero ahora contamos con métodos mucho más precisos para calcularlo", explicó el investigador tras la publicación del estudio.
Nuevas mediciones con mayor precisión
El análisis revela que el radio de Júpiter desde el polo hasta su centro es de 66.842 kilómetros, unos 12 kilómetros menos de lo aceptado hasta ahora. En el ecuador, donde el planeta se ensancha por su rápida rotación, el nuevo valor es de 71.488 kilómetros, con una reducción aproximada de cuatro kilómetros.
Según el coautor del trabajo Eli Galanti, especialista en gigantes gaseosos, estos ajustes son relevantes porque permiten que los modelos del interior del planeta encajen mejor con los datos gravitatorios y atmosféricos. "Un cambio de pocos kilómetros mejora notablemente la coherencia de los modelos físicos", señaló.
El papel clave de la atmósfera joviana
La clave del avance reside en el estudio de cómo las señales de radio enviadas por Juno se curvan al atravesar la atmósfera de Júpiter. Este fenómeno ha permitido corregir la influencia de los intensos vientos, responsables de modificar ligeramente la forma global del planeta y de su característico achatamiento polar.
Estos resultados ayudan a comprender mejor cómo se forman y evolucionan los planetas gigantes. Al ser Júpiter el primero en nacer en el sistema solar, su estudio ofrece pistas esenciales para interpretar observaciones de exoplanetas similares más allá de nuestro entorno cósmico.
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