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El español que ha colado un estudio falso escrito con ChatGPT: "Me llevó dos horas"
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"Ahora me piden casi 3.000 dólares"

El español que ha colado un estudio falso escrito con ChatGPT: "Me llevó dos horas"

Pascual D. Diago es experto en Didáctica de la Matemática, pero eso no supuso ningún problema para que una revista depredadora le publicase un artículo totalmente inventado sobre ginecología

Foto: Pascual D. Diago. (Cedida)
Pascual D. Diago. (Cedida)
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Pascual D. Diago decidió que el pasado 25 de octubre era un buen día para un experimento. Acababa de sacarse la plaza de profesor titular y, al ver el correo que le había escrito un tal Henry Jackson, optó por actuar de forma distinta. "Recibo decenas de correos parecidos a diario, son de revistas científicas que quieren que escribas para ellas, pero este me hizo especial gracia", detalla este investigador. Aceptó la propuesta y mandó un artículo escrito con la versión gratuita de ChatGPT y plagado de errores. 3 meses después, el artículo sigue publicado en la revista.

El texto trata sobre ginecología, un mundo del que Diago nada conoce, pues el investigador valenciano es experto en Didáctica de la Matemática. Además, está firmado con un nombre falso y las referencias no tienen sentido y vienen con truco. Pero su supuesto trabajo, titulado Paradojas obstétricas y ecuaciones didácticas: El impacto de la enseñanza de las matemáticas en el parto y más allá, conquistó igualmente a los editores de la Clinical Journal of Obstetrics and Gynecology y en menos de un mes el artículo estaba publicado. La última vuelta de tuerca a la historia llegó esta semana, cuando recibió una invitación a unas conferencias por el artículo.

"Empezó como una broma, pues lo de las revistas depredadoras que viven de intentar que escribas un artículo para ellas y que les pagues por la publicación es algo muy conocido. Pero nunca pensé que llegaría tan lejos", cuenta Diago, miembro de la Universitat de València. Él insiste en que en todo momento dio pistas para que cualquier humano descubriera el pastel a la primera, pero fue pasando fases como si nada. "He llegado a hablar con cuatro supuestos trabajadores de la editorial y me han pedido hasta cambios que he hecho como he querido. Lo único que me siguen pidiendo es el dinero por la publicación".

La situación del sistema académico actual y su relación con las revistas científicas es una polémica clásica en el mundo científico, pero lo que demuestra el experimento de Diago es que la aparición de la IA generativa ha convertido este agujero en una grieta gigantesca. Durante años se ha denunciado el chantaje de algunas editoriales que cobran dinerales por publicar artículos. Saben que es un punto clave para la carrera de los investigadores y lo aprovechan, pero su calidad y transparencia está en entredicho. Lo que ocurre ahora es que simplemente con una IA y algo de tiempo y dinero, puedes tener todos los artículos científicos publicados que quieras.

Foto: angelines-oviedo-detective-fraude-espana

A Diago ahora le reclaman más de 2.900 euros, pero lo curioso es que ya tienen publicado el estudio. "Es algo surrealista porque me escribe un tal Robbie Williams que no aparece por ninguna parte de la editorial pidiéndome el dinero. Yo le respondí con una factura falsa hecha también con ChatGPT y con un texto escrito a base de canciones del cantante del mismo nombre. Es la última comunicación que tuve con ellos", añade.

La generalización del fraude académico es un fenómeno tan reciente que en España solo hay una mujer que trabaja como detective en este mundo. Es la catedrática de Turismo de la Universidad de Sevilla, María de los Ángeles Oviedo. Siempre había existido cierta picaresca, pero el crecimiento del fraude y la aparición de nuevas herramientas ha provocado que cada vez más investigadores dediquen su tiempo a perseguir la mala ciencia. Según la base de datos de Retraction Watch (la misma web en la que Diago ha contado su experimento), si en abril de 2021 había 25.000 retractaciones registradas en su base de datos, hoy el número ya asciende a 60.000.

Otro dato interesante es el de la detective universitaria más famosa, llamada Elizabeth Bik. Según los resultados que publicó en 2016, alrededor del 3,8% de un total de 20.621 papers contenían errores sinceros o falsificaciones intencionales.

La irrupción del uso generalizado de inteligencia artificial es una de las causas que se encuentran detrás del crecimiento exponencial del número de artículos académicos y de los fraudes, pero el fenómeno no existiría sin otras bases. En una entrevista publicada por El Confidencial, Oviedo recordaba que la sobreabundancia ya era anterior y respondía a un problema heredado que se sigue arrastrando. Todos los programas de doctorado exigen a los doctorandos haber realizado publicaciones antes de defender su tesis y cuanto más publiques, más oportunidades tienes de seguir en la carrera académica.

Diago hace una reflexión parecida. Él lo había hecho como una broma, pero visto lo fácil que es burlar todos los controles y publicar un estudio que se vea al mismo nivel de seriedad que otros muchos, aun siendo totalmente falso, le deja muchas dudas. "Obviamente, ya hay rankings y listas que controlan qué revistas son de primer nivel y calidad y cuáles dejan mucho que desear o son directamente predadoras, pero ante la necesidad que existe por publicar, lo que me ha pasado te deja un poco preocupado", cuenta.

"El problema es para los que necesitan publicar"

No es el único experimento parecido que se ha hecho en los últimos tiempos. Hace solo unos meses el creador de contenido, Carles Tamayo, hizo un trabajo similar al inventarse un artículo sobre cómo la marihuana afectaba al crecimiento del pene. En un vídeo que publicó en sus redes muestra cómo con 80 dólares pudo colocar este engaño en hasta tres revistas científicas, aunque realmente fue aceptado por seis publicaciones.

El trabajo de Tamayo tenía partes tan locas como el testimonio de 10.000 hombres jóvenes de El Palmar de Troya, municipio sevillano cuya población no supera los 2.400 habitantes. Según el estudio, de los 10.000 entrevistados, los que fumaban porros a diario tenían 2,54 centímetros más de pene que el resto. Pero el crecimiento era mayor si, en lugar de comprar la droga con dinero, se pagaba con cromos de Dragon Ball. Diago no fue tan exagerado en sus textos, aunque jugó muchísimo con nombres y referencias inventadas. Usó cerca de 2 horas de su tiempo desde el primer correo hasta que se publicó el artículo.

Para Diago todo esto es algo más gracioso que otra cosa, pero hay una realidad bastante dura detrás y que se pasa totalmente por alto. "El problema es para los investigadores más jóvenes que necesitan publicar. Caen en estos sitios que parecen serios y fiables y acaban en una espiral que puede impactar en su carrera". Según el experto, escribir en estas revistas puede provocar descrédito en la imagen de los científicos, pérdida de su producción científica, perjuicios en convocatorias de promoción profesional y académica, etc.

En la otra cara de la moneda queda el aprovecharse de este trampolín. "Al final, si escribes algo así, te lo publican y lo usas, puedes empezar a ir a conferencias, que te invitan a un montón, y crearte una carrera ficticia", cuenta Diago. "Un amigo justo me decía el otro día, entre risas, que al desvelar el experimento había perdido la oportunidad de hacer carrera en Ginecología".

Pascual D. Diago decidió que el pasado 25 de octubre era un buen día para un experimento. Acababa de sacarse la plaza de profesor titular y, al ver el correo que le había escrito un tal Henry Jackson, optó por actuar de forma distinta. "Recibo decenas de correos parecidos a diario, son de revistas científicas que quieren que escribas para ellas, pero este me hizo especial gracia", detalla este investigador. Aceptó la propuesta y mandó un artículo escrito con la versión gratuita de ChatGPT y plagado de errores. 3 meses después, el artículo sigue publicado en la revista.

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