Japón perfora el lecho oceánico a 8 km de profundidad y descubre por qué el tsunami de 2011 fue tan devastador
La perforación se realizó en el año 2024 en la fosa de Japón gracias al buque Chikyu. Los resultados se han dado a conocer ahora en un documental y un artículo publicado en 'Science'
El buque científico Chikyu, que llevó a cabo la perforación (JAMSTEC/IODP)
Japón ha conseguido perforar el lecho oceánico hasta casi 8.000 metros de profundidad para esclarecer las causas geológicas que hicieron del terremoto de 2011 uno de los más devastadores jamás registrados. La investigación, publicada en la revista científica Science, aporta nuevas claves sobre el comportamiento anómalo de aquel seísmo submarino.
El movimiento sísmico, que tuvo su origen bajo el océano Pacífico, desencadenó un tsunami de enormes dimensiones y provocó el cierre de la central nuclear de Fukushima. Aunque fue el cuarto terremoto más potente medido con instrumentación moderna, su intensidad sorprendió a los expertos por la magnitud del desplazamiento del fondo marino.
Una perforación histórica en la fosa de Japón
Con el objetivo de comprender ese comportamiento extremo, un equipo internacional de geólogos se desplazó en 2024 a la fosa de Japón a bordo del buque científico Chikyu. Desde allí, lograron extraer muestras directas del contacto entre placas tectónicas, estableciendo el récord mundial de perforación científica oceánica.
La herramienta de perforación usada por los científicos japoneses (YouTube/@jamstecchannel)
El análisis de los núcleos extraídos reveló que la rotura principal se produjo en una delgada capa de arcilla, situada a casi 8.000 metros bajo el nivel del mar y cubierta por cientos de metros de sedimentos y roca compacta. A pesar de su escaso grosor, esta capa desempeñó un papel determinante.
La arcilla que amplificó el seísmo
Según explicó Ron Hackney, profesor asociado de la Australian National University, en un documental realizado sobre la perforación, “este trabajo ayuda a explicar por qué el terremoto de 2011 se comportó de forma tan diferente a lo que predecían muchos modelos”. A diferencia de otros grandes seísmos, el mayor deslizamiento no se produjo en la parte más profunda de la falla.
Los investigadores comprobaron que la arcilla, formada por sedimentos acumulados durante millones de años, tiene propiedades mecánicas mucho más débiles que las capas superiores e inferiores. Esa diferencia convirtió la zona en una especie de línea de desgarro natural, facilitando un desplazamiento de entre 50 y 70 metros.
Siglos de tensión liberados de golpe
El estudio también señala que la tensión tectónica llevaba acumulándose durante siglos en ese punto concreto. Cuando finalmente se liberó, la baja resistencia del material redujo la fricción y permitió un movimiento abrupto del fondo marino, que se elevó varios metros en cuestión de segundos.
Los científicos consideran que estos resultados pueden ayudar a identificar zonas con riesgo sísmico extremo en otros márgenes tectónicos del planeta. Hackney advirtió que “existen indicios de que sedimentos similares podrían estar presentes en regiones como Sumatra”, aunque subrayó que solo nuevas perforaciones permitirán confirmarlo con precisión.
Japón ha conseguido perforar el lecho oceánico hasta casi 8.000 metros de profundidad para esclarecer las causas geológicas que hicieron del terremoto de 2011 uno de los más devastadores jamás registrados. La investigación, publicada en la revista científica Science, aporta nuevas claves sobre el comportamiento anómalo de aquel seísmo submarino.