Analizan las piedras de Stonehenge y desmontan una de las principales teorías sobre cómo llegaron hasta ahí
Muchas voces apuntaban a que las piedras podrían haber llegado al lugar por culpa de un fenómeno natural. Sin embargo, esta nueva teoría desmontan esa hipótesis
Un grupo de personas reunidas en Stonehenge (Reuters/Jaimi Joy)
El enigma sobre el origen de las piedras de Stonehenge suma ahora una nueva evidencia científica que cuestiona una de las hipótesis más populares. Un estudio publicado en la revista Nature Communications Earth and Environment ha analizado sedimentos fluviales del entorno del monumento y concluye que los grandes bloques no llegaron por acción natural.
Como explican Anthony Clarke y Christopher Kirkland en un artículo en The Conversation, la investigación se centra en refutar la conocida teoría del transporte glaciar, que atribuía a las capas de hielo de la última glaciación el desplazamiento de los megalitos hasta la llanura de Salisbury. Esta idea planteaba que los constructores prehistóricos aprovecharon piedras ya depositadas por los glaciares.
Análisis microscópico del terreno
Para llevar a cabo el estudio, el equipo recogió arena de varios ríos cercanos a Stonehenge y examinó más de 700 granos de circón y apatito. Estos minerales funcionan como registros geológicos, ya que conservan información sobre la edad y procedencia de las rocas originales.
— The Conversation - Australia + New Zealand (@ConversationEDU) January 21, 2026
Los resultados muestran que la mayoría de los granos de circón datan de entre 1.700 y 1.100 millones de años, un periodo vinculado a antiguas formaciones sedimentarias del sur de Inglaterra. En el caso del apatito, las edades se concentran en torno a los 60 millones de años, cuando la región estaba cubierta por un mar poco profundo.
El papel humano en Stonehenge
Estas dataciones no coinciden con las características geológicas de Gales occidental, origen de las bluestones, ni con las áreas del norte de Gran Bretaña asociadas a la Piedra del Altar. De haberse producido un transporte glaciar, los sedimentos locales conservarían una huella mineral clara de esas regiones.
La ausencia de ese rastro refuerza la idea de que los glaciares no alcanzaron esta zona durante la última Edad del Hielo. Según los autores, los datos respaldan que las piedras de Stonehenge fueron seleccionadas y trasladadas de forma intencionada por comunidades humanas, lo que subraya su capacidad técnica y organizativa hace más de 5.000 años.
El enigma sobre el origen de las piedras de Stonehenge suma ahora una nueva evidencia científica que cuestiona una de las hipótesis más populares. Un estudio publicado en la revista Nature Communications Earth and Environment ha analizado sedimentos fluviales del entorno del monumento y concluye que los grandes bloques no llegaron por acción natural.