Ciencia en la era del fango: la mayoría de los españoles dice rechazar las teorías conspirativas
Un estudio publicado por Fundación BBVA revela que a la mayoría de españoles les interesa la ciencia, aunque hay diferencias según la edad y el nivel educativo. La ideología también influye: no creer en el cambio climático es de derechas
Movimiento satírico que promueve la falsa teoría conspirativa de que las aves son en realidad drones. (Cuenta de LosPájarosNoExisten.com en X/@LPNE_org)
Pese a los bulos y la desinformación que colman las redes sociales e internet, a la gran mayoría de la sociedad española no se la cuelan con algunos temas científicos, según el estudio que publica hoy la Fundación BBVA. Un 94% de los españoles encuestados rechaza el terraplanismo y sabe que la Tierra se asemeja a una esfera, y solo un 6% cree que las vacunas causan autismo (un supuesto vínculo que no tiene evidencia científica). Son buenas noticias, ya que la encuesta también revela que esta disciplina interesa a la gran mayoría de los ciudadanos.
Pero no todo son conclusiones positivas. La relación de la población con la ciencia es desigual, y el mayor nivel de cercanía se da entre los jóvenes, entre quienes cuentan con estudios terciarios y los trabajadores activos. No se aprecian diferencias significativas entre mujeres y hombres, pero la edad y el nivel educativo son claves en las diferencias en la comprensión de la ciencia. No tener ese conocimiento nos expone a teorías conspirativas y al negacionismo científico (algunos bulos son más populares que otros entre los españoles).
El Estudio sobre Cultura Científica en España concluye que nuestro país tiene buen nivel, pero que es mejorable. Por ejemplo, no sobresalimos cuando nos preguntan por el nombre de científicos importantes.
Como siempre, a nuestra mente primero viene la imagen de un físico sacando la lengua (Albert Einstein), seguido a cierta distancia por Marie Curie (la única mujer en el ránking) e Isaac Newton. Entre los diez nombres con más menciones solo aparecen dos españoles, Santiago Ramón y Cajal y Severo Ochoa.
La imagen global es triste, porque uno de cada cuatro españoles no es capaz de dar el nombre de al menos una figura central de la ciencia, y figuras emblemáticas de la genética y la biología como Crick y Watson apenas son mencionados. Una muestra de que no es tan fácil construir una percepción sólida de cómo aporta la ciencia y quién lo hace.
Gente a tope con la ciencia... que no habla de ciencia
En un primer vistazo, los resultados obtenidos ofrecen un resultado positivo, con algunas matizaciones: tenemos una sociedad bastante homogénea respecto a la vinculación con la ciencia, que despierta un interés alto. Interesa al 80% de las personas, principalmente por “el placer de aprender cosas nuevas” (58%) y por su utilidad práctica (32%). En el otro extremo, para la mayoría de las personas que declaran tener un interés escaso por la ciencia la barrera principal es la “dificultad para entender los temas científicos” (49%).
También una amplia mayoría de los españoles comprende cómo se obtiene y valida el conocimiento científico: 9 de cada 10 otorga mucha o bastante importancia a la comprobación experimental, y el 72% de los encuestados comprende los mecanismos institucionales detrás de las publicaciones en revistas científicas.
Si se nos pide que coloquemos en el mapa los países que más contribuyen actualmente a este conocimiento, EEUU encabeza la lista, seguido de China y Alemania. Es curioso, porque el orden de estos dos países se intercambia cuando se nos pregunta por una perspectiva histórica de los logros científicos. Sin embargo, no hablamos de todo esto: una de las conclusiones del estudio es que los temas científicos no ocupan un lugar destacado en las conversaciones cotidianas ni en nuestras prácticas culturales.
El cambio climático es de izquierdas
Estar informado sobre avances científicos requiere tiempo y esfuerzo, algo que se complica cuando nos sumergimos en el fango de internet, lleno de vídeos de TikTok con teorías de la conspiración y declaraciones de figuras públicas que cuestionan temas científicamente probados. Este ruido y caos en la esfera política se refleja en los resultados de la encuesta.
Según el estudio de Fundación BBVA, la gran mayoría de la sociedad española no se acoge a un prisma anticientífico y conspirativo, pero algunas creencias de esa naturaleza sí están presentes en segmentos significativos de la población.
Por ejemplo, existe un rechazo mayoritario a teorías conspirativas contrarias a la evidencia científica como el terraplanismo o el negacionismo del cambio climático, pero en este último el nivel de conocimiento y la ideología importan.
Solo un 4% de quienes tienen un nivel muy alto de conocimiento científico lo cuestiona, mientras que el porcentaje asciende al 21% en personas de nivel muy bajo. El 29% de las personas que se consideran ideológicamente de derechas da por verdadero que el cambio climático no existe, mientras que solo el 6% de quienes se sitúan en la izquierda lo hace.
Los datos del estudio se han obtenido a partir de dos encuestas telefónicas realizadas en noviembre de 2025 a 2.014 y 2.042 personas mayores de edad, respectivamente, representativas de la población española, y examina un conjunto de indicadores del grado de cercanía y conocimiento respecto a la ciencia, así como sobre los valores y actitudes ante la misma.
¿Cuánto sabes tú?
El estudio también planteó un test de conocimiento científico a los encuestados, que reproducimos aquí. Solo 6 de 18 afirmaciones fueron identificadas correctamente por más de la mitad de la población. Los resultados muestran una comprensión generalizada sobre los factores que influyen en la personalidad, el origen del oxígeno y la posición de la Tierra en el universo, mientras que existe un bajo nivel de conocimiento sobre temas como la regeneración de las neuronas.
Vamos a ello, ¿verdadero o falso?En este enlace puedes descargar el informe, comprobar las respuestas y ver en qué espectro de los resultados estás. Suerte y ciencia.
La personalidad se forma mediante una combinación de factores biológicos y sociales.
El oxígeno que respiramos proviene de las plantas.
Casi todos los microorganismos son perjudiciales para los seres humanos.
El universo comenzó con una gran explosión.
La Tierra está en el centro del universo.
Que algunas personas sean más inteligentes que otras depende exclusivamente de las condiciones sociales en las que han crecido.
El desarrollo de la inteligencia depende solo de la genética y no del ambiente.
El cambio climático se debe principalmente a ciclos naturales de la Tierra y no a las actividades humanas.
El cromosoma X o Y del padre determina el sexo del recién nacido, el que sea niño o niña.
Las células de los seres humanos adultos por lo general no se dividen.
Cuando aumenta la oferta de un bien o servicio los precios del mismo tienden a bajar.
Los tomates comunes que comemos no tienen genes, mientras que los tomates obtenidos por la ingeniería genética sí.
La luz que llega del Sol a la Tierra está hecha de un solo color: blanco.
Movilidad social significa principalmente que las personas cambian de ciudad o casa.
Los electrones son más pequeños que los átomos.
Las neuronas se regeneran constantemente en todas las zonas del cerebro durante toda la vida.
Los antibióticos destruyen los virus.
El cambio climático se produce por el agujero en la capa de ozono.
Pese a los bulos y la desinformación que colman las redes sociales e internet, a la gran mayoría de la sociedad española no se la cuelan con algunos temas científicos, según el estudio que publica hoy la Fundación BBVA. Un 94% de los españoles encuestados rechaza el terraplanismo y sabe que la Tierra se asemeja a una esfera, y solo un 6% cree que las vacunas causan autismo (un supuesto vínculo que no tiene evidencia científica). Son buenas noticias, ya que la encuesta también revela que esta disciplina interesa a la gran mayoría de los ciudadanos.