En 2019, China empezó a cubrir sus glaciares con mantas gigantes: la cuestión es si fue buena idea
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Un glaciar parcialmente cubierto con las mantas geotextiles (YouTube/@TencentGlobal)
China decidió en 2019 recurrir a una medida sorprendente para frenar el retroceso de sus masas de hielo: cubrir varios glaciares con mantas gigantes. La estrategia, analizada en un estudio publicado en la revista científica Remote Sensing, abrió un debate internacional sobre su eficacia real frente al calentamiento global.
El planteamiento parte de una idea física sencilla: al instalar geotextiles reflectantes sobre la superficie del hielo, se reduce la absorción de radiación solar y se incrementa el albedo (proporción de luz que reflejada respecto a la total recibida). Con ello, los científicos buscaban ralentizar la pérdida de masa glaciar en regiones especialmente sensibles al aumento sostenido de las temperaturas.
Uno de los principales escenarios de ensayo fue el glaciar Dagu, situado en el suroeste del país y convertido en un enclave turístico de referencia. Equipos vinculados a universidades chinas y a laboratorios especializados en el estudio de la criosfera seleccionaron áreas concretas para evaluar el impacto directo de estas mantas sobre el ritmo de fusión.
Evidencias científicas sobre el deshielo
Los resultados medidos sobre el terreno mostraron efectos relevantes a corto plazo. Según los datos recogidos, las zonas cubiertas experimentaron una reducción del deshielo cercana al 34% en comparación con áreas descubiertas. El estudio confirmó así una ralentización significativa del proceso.
En otros ensayos paralelos se utilizaron nanomateriales avanzados en glaciares situados a menor altitud. Estas fibras, con propiedades ópticas y térmicas específicas, permitieron reducir la fusión estival del hielo hasta en un 70%, especialmente durante los meses de temperaturas más elevadas.
Este tipo de soluciones no es completamente nuevo. Desde principios del siglo XXI, países europeos como Suiza, Italia o Austria han empleado mantas similares en glaciares vinculados a estaciones de esquí. La diferencia es que China trasladó la técnica a un contexto científico mucho más amplio y a entornos de alta montaña.
Limitaciones, costes y debate ambiental
Los propios investigadores reconocen importantes restricciones. Estas mantas solo pueden usarse en superficies muy limitadas, requieren una instalación compleja en zonas de difícil acceso y conllevan costes elevados. Además, aunque se diseñen como materiales más sostenibles, su fabricación genera emisiones indirectas.
Desde la comunidad científica se subraya que estas intervenciones no abordan la causa principal del problema. Sin una reducción global de los gases de efecto invernadero, las mantas funcionan como un freno temporal y como un recurso que evidencia la magnitud del deshielo, pero no como una solución definitiva.
China decidió en 2019 recurrir a una medida sorprendente para frenar el retroceso de sus masas de hielo: cubrir varios glaciares con mantas gigantes. La estrategia, analizada en un estudio publicado en la revista científica Remote Sensing, abrió un debate internacional sobre su eficacia real frente al calentamiento global.