El James Webb mira al 'Ojo de Dios' y observa uno de los posibles finales del Sol
La imagen aportaría nuevas claves sobre la muerte de estrellas parecidas al Sol. La observación ha sido posible gracias a la NIRCam del telescopio espacial
La nueva imagen captada por el James Webb (NASA/ESA/CSA/STScl/A. Pagan)
Según ha publicado la NASA, el telescopio espacial James Webb ha vuelto a situarse en el centro de la investigación astronómica tras capturar una imagen inédita del espacio profundo en la que destaca la Nebulosa de la Hélice, conocida popularmente como el Ojo de Dios. El hallazgo aporta nuevas claves sobre la muerte de estrellas similares al Sol.
La observación ha sido posible gracias a la cámara NIRCam del James Webb Space Telescope, capaz de trabajar en longitudes de onda infrarrojas. Esta tecnología permite atravesar el polvo cósmico y analizar con mayor precisión la estructura interna de una de las nebulosas planetarias más cercanas a la Tierra.
Localizada a unos 650 años luz en la constelación de Acuario, la Nebulosa de la Hélice está formada por el material expulsado por una estrella al final de su vida. Este proceso genera un anillo de gas y polvo que ha dado lugar a una de las imágenes más reconocibles del firmamento.
El legado de una estrella moribunda
En el centro del Ojo de Dios se encuentra una enana blanca, un remanente estelar extremadamente denso que representa la fase final de este tipo de estrellas. Aunque no se aprecia directamente en la imagen, su intensa radiación moldea el entorno y hace brillar el gas circundante.
'Eye of God' nebula looks like a cosmic lava lamp in new James Webb Space Telescope image https://t.co/b2iosUd4nr
Para los científicos, esta escena funciona como una referencia directa del futuro del Sol. Los modelos actuales indican que, dentro de unos 5.000 millones de años, nuestra estrella podría atravesar una evolución similar, expulsando sus capas externas y dando lugar a una nebulosa comparable.
Gas, polvo y nuevas pistas cósmicas
La imagen del James Webb revela también la interacción entre vientos estelares calientes y capas más frías de gas y polvo. Estas colisiones generan fronteras térmicas muy definidas, fundamentales para comprender la dinámica interna de las nebulosas planetarias.
Además, se han identificado bolsas de hidrógeno molecular frío y estructuras conocidas como nudos cometarios, donde pueden formarse moléculas complejas. Este material, dispersado en el medio interestelar, podría integrarse en futuras generaciones de estrellas y sistemas planetarios.
Según ha publicado la NASA, el telescopio espacial James Webb ha vuelto a situarse en el centro de la investigación astronómica tras capturar una imagen inédita del espacio profundo en la que destaca la Nebulosa de la Hélice, conocida popularmente como el Ojo de Dios. El hallazgo aporta nuevas claves sobre la muerte de estrellas similares al Sol.