Estudian el ADN de los astronautas y descubren que no va a ser fácil darles la resistencia de un tardígrado
Las principales potencias planean misiones a la Luna o Marte de larga duración. Esta investigación ha encontrado un nuevo obstáculo para llevarlas a cabo
Los tardígrados soportan incluso la radiación solar en el espacio (Reuters/NASA/Bill Ingals)
Proteger el ADN de los astronautas frente a la radiación espacial se ha convertido en una prioridad científica ante futuras misiones de larga duración. Un estudio disponible en bioRxiv analiza si la extraordinaria resistencia de los tardígrados puede trasladarse al ser humano y advierte de importantes límites biológicos.
La investigación, desarrollada por Corey Nislow y su equipo en la Universidad de Columbia Británica, se centra en la proteína Dsup, conocida por su capacidad para proteger el material genético. Este mecanismo es una de las claves que permite a los tardígrados sobrevivir a condiciones extremas como radiación intensa o el vacío espacial.
Desde que en 2016 se identificó el papel de Dsup, varios estudios plantearon su posible uso como escudo biológico para astronautas. Experimentos iniciales en células humanas modificadas genéticamente mostraron una mayor tolerancia al daño genético, lo que impulsó expectativas sobre su aplicación en la exploración espacial tripulada.
Una proteína eficaz con un precio celular
El nuevo trabajo amplía esos resultados y demuestra que Dsup protege frente a una gama más amplia de agentes mutagénicos, además de la radiación. Sin embargo, el estudio revela un efecto adverso relevante: niveles elevados de esta proteína reducen la viabilidad celular e incluso pueden resultar letales.
Los ensayos en levaduras modificadas muestran que la proteína actúa rodeando físicamente el ADN, dificultando el acceso de factores dañinos. Ese mismo efecto interfiere en procesos esenciales como la transcripción y la replicación genética, así como en los sistemas de reparación del ADN.
Según explica Nislow, “hay un coste para cada beneficio que hemos observado”, una afirmación que resume el dilema biológico detectado. En células con mecanismos de reparación limitados, la presencia de Dsup puede impedir correcciones críticas y comprometer su supervivencia.
Expectativas espaciales y retos tecnológicos
Durante años se planteó administrar ARN mensajero de Dsup mediante nanopartículas lipídicas, una técnica similar a la utilizada en vacunas, para proteger temporalmente a las tripulaciones. “Hace dos o tres años estaba convencido de que esta estrategia funcionaría”, reconoció Nislow, aunque los nuevos datos obligan a replantear ese enfoque.
Otros investigadores aportan matices al debate. James Byrne, de la Universidad de Iowa, señala que “si Dsup se produjera de forma continua en todas las células, el coste para la salud sería significativo”, mientras que su uso puntual podría ser beneficioso. El consenso científico apunta a un desafío clave: controlar con precisión dónde, cuándo y en qué cantidad se activa esta proteína antes de pensar en su aplicación real.
Proteger el ADN de los astronautas frente a la radiación espacial se ha convertido en una prioridad científica ante futuras misiones de larga duración. Un estudio disponible en bioRxiv analiza si la extraordinaria resistencia de los tardígrados puede trasladarse al ser humano y advierte de importantes límites biológicos.