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Este ‘pingüinólogo’ español ha descubierto un cambio récord en pingüinos. Es un aviso de lo que viene
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UN PINGÜINO EN LA MINA

Este ‘pingüinólogo’ español ha descubierto un cambio récord en pingüinos. Es un aviso de lo que viene

Ignacio Juárez, investigador de la Universidad de Oxford, ha identificado el adelanto más rápido registrado en su calendario de reproducción. Esto puede aumentar la competencia entre especies y ser una respuesta a los efectos del calentamiento global

Foto: El investigador abulense Ignacio Juárez Martínez estudiando a pingüinos en la Antártida. (Ignacio Juárez Martínez)
El investigador abulense Ignacio Juárez Martínez estudiando a pingüinos en la Antártida. (Ignacio Juárez Martínez)

Si eres una parte fundamental de un ecosistema, el momento en que te reproduces importa más de lo que parece. Los seres humanos no tenemos que dar (demasiadas) explicaciones, pero los pingüinos de la Antártida están bajo lupa. Graciosos, fotogénicos y capaces de nadar hasta a 60 kilómetros por hora, estos animales fascinantes tienen un papel esencial en las cadenas alimentarias antárticas. Ahora andan dándole vueltas a su calendario: algunas especies han adelantado dos semanas su temporada de reproducción, todo apunta que como respuesta al cambio climático.

En la Antártida viven seis especies: emperador, rey, macaroni, Adelia, barbijo y papúa. Un estudio dirigido por el proyecto de investigación Penguin Watch ha monitorizado durante 10 años a estas tres últimas, y ha descubierto un cambio récord en sus tiempos reproductivos. A los mandos del estudio, publicado hoy en la revista ‘Journal of Animal Ecology’, está Ignacio Juárez Martínez (Ávila, 1989), doctor en cambio climático y pingüinos de la Universidad de Oxford/Universidad Oxford Brookes.

El investigador español, que ha estado seis veces en la Antártida (11 meses en total), alerta del colapso que la pérdida de diversidad de pingüinos puede provocar en el ecosistema antártico y en todo el planeta. “El pingüino es como nuestro canario en la mina. Detrás de ellos vamos nosotros. Necesitamos proteger la Antártida para protegerlos, pero también para protegernos a nosotros mismos. Y para eso necesitamos mitigar el cambio climático”, explica a El Confidencial. Hablamos con él en el Día Mundial por la Concienciación sobre los Pingüinos, que se celebra cada 20 de enero.

PREGUNTA. Es habitual leer investigaciones sobre los pingüinos. ¿Por qué estos animales son un termómetro para el estudio del cambio climático?

RESPUESTA. A la gente que esté leyendo tu diario les va a parecer como una cosa un poco alienígena: irse a la Antártida a investigar pingüinos, ¿no habrá pájaros en España para estudiar? Lo que sucede es que la Antártida es la zona que más rápido se está calentando del mundo (después de la zona atlántica del Ártico), a 0,06 ºC por año; ya ha dejado el Acuerdo de París muy atrás. Estudiamos a los pingüinos para entender qué efectos tiene un cambio climático acelerado en un ecosistema. Si no hacemos nada, esto es lo que se nos viene encima a nosotros.

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P. ¿Qué cambios habéis identificado en sus fechas de reproducción?

R. Hemos estudiado la fenología, que es como los científicos llamamos al calendario de los pingüinos. Normalmente llegan en cierta fecha a la colonia, ponen el huevo en otra, el pollo sale en otra… Pues todo esto se está moviendo hacia delante, se está adelantando cada año, en torno a 13 y 15 días por década. Esto a la gente puede no parecerle demasiado, pero en realidad es muchísimo. El estudio más largo que hay de este tipo se ha hecho en Oxford durante 75 años para monitorizar la fenología de los carboneros [aves], y en 75 años han visto un desplazamiento de 15 días. Nosotros lo hemos visto en 10 años. Es un movimiento récord, el desplazamiento más acelerado que se ha identificado en ningún vertebrado.

P. Hace años que vemos la floración en primavera llegar antes porque hace calor, o que cada año se caen las hojas de los árboles más rápido. ¿Es de alguna manera lo que les está sucediendo a los pingüinos?

R. Sí, pero no todas las especies responden a los cambios de temperatura y no todas responden igual. Hay especies que reaccionan al revés porque el cambio climático las está dejando sin comida y retrasan la reproducción hasta que tienen el alimento suficiente. Pero en el caso de los pingüinos hay correlación entre los cambios reproductivos y el cambio de temperatura. Están adelantando la temporada reproductiva a un ritmo demencial. Y este cambio no solo está ligado a los aumentos en temperaturas, también a otras variables ambientales que son específicas de cada especie y específicas de las adaptaciones que tienen que hacer para sobrevivir en la Antártida.

placeholder Colonia de pingüinos en Puerto Neko. En uno de los nidos se puede ver un huevo. (Ignacio Juárez Martínez)
Colonia de pingüinos en Puerto Neko. En uno de los nidos se puede ver un huevo. (Ignacio Juárez Martínez)

P. ¿Por ejemplo?

R. El hielo y la productividad marina. En el caso de los pingüinos Adelia, son especialistas en cazar kril, el pequeño camarón base de la cadena trófica de la Antártida. Cuanto menos hielo hay con el incremento de las temperaturas, más se abre su zona de caza, y entonces también adelantan su temporada. Por su parte, los barbijos lo están pasando muy mal porque les falta comida en sus áreas. Ellos adelantan la temporada reproductiva no solo por los aumentos de temperatura, también por los aumentos de productividad marina, que tiene que ver con una capa de polvo que se acumula en los glaciares. Cuando se derrite el hielo, el polvo de esos elementos fertiliza el mar y hay más nutrientes.

P. ¿Con qué tecnología habéis conseguido monitorizar todos estos cambios?

R. Hemos usado una tecnología muy sencilla, pero muy efectiva: cámaras de fototrampeo. Son unas cámaras especiales que aguantan los inviernos antárticos, y toman una foto de la colonia y un registro de temperatura cada hora. Hemos puesto 77 cámaras por las zonas donde se distribuyen estos pingüinos. Con estas imágenes hemos podido ver lo que hacen en invierno y en verano.

Pelear por comida y espacio

"Una colonia de pingüinos es como una pequeña ciudad en la que siempre están pasando cosas", cuenta Juárez. Espiarles con esas cámaras permitió a los investigadores revelar más datos desconocidos sobre su comportamiento: pese a no migrar, los papúa sí vuelven a la colonia durante el invierno. “Los pingüinos de la Antártida se llevan estudiando más de 100 años, pero no se había hecho con la tecnología que tenemos ahora”, señala Juárez.

Monitorear estos comportamientos es difícil. El fundador de Penguin Watch y coautor sénior del estudio, Tom Hart, agrega que “la idea de toda esta red de seguimiento con cámaras trampa es establecer un sistema que monitorice las poblaciones y sus respuestas comportamentales a las amenazas”. Entre las amenazas que derivan de estos cambios está también el posible aumento de la competencia entre las especies por el acceso al alimento y a los nidos. Sí, los pingüinos tienen su propia crisis de la vivienda.

P. Habéis visto que las tres especies que habéis estudiado han acompasado sus tiempos de reproducción, ¿esto puede provocar problemas de ‘rivalidad’?

R. Esa es una palabra que en ciencia no usamos porque demostraría un poco de intención. Te imaginas a los barbijos diciendo, “¡Malditos papúas!”, mientras agitan la aleta al cielo. Pero sí que acelera problemas de competición por los recursos entre especies. Por un lado tienes a los papúas que pueden comer tanto pescado como kril, mientras que los barbijo y los Adelia solo comen kril. Si un año hay escasez de este y por los cambios fenológicos las tres especies se reproducen a la vez, necesitan alimento para los pollos al mismo tiempo. Al papúa le da igual, se cambia al pescado y listo, y esto puede hacer que incrementen aún más su población. La competición sería mucho más feroz y podría desplazar a las otras especies.

placeholder Pingüino barbijo con su polluelo. Esta especie está disminuyendo rápidamente y algunos modelos indican que podría extinguirse antes de que termine el siglo. (Ignacio Juárez Martínez)
Pingüino barbijo con su polluelo. Esta especie está disminuyendo rápidamente y algunos modelos indican que podría extinguirse antes de que termine el siglo. (Ignacio Juárez Martínez)

P. Si aumentan su población respecto a los otros y todos tienen que reproducirse a la vez, ¿habrá también peleas por el espacio?

R. Sí, no es solo una competición por los recursos alimenticios. Los nidos son limitados y tienes a los papúa, que son una especie residente; las otras dos son migratorias. Según se liberan las colonias de cría del hielo del invierno, ellos ya están allí los primeros para poner el culo en los nidos. Hasta ahora todos estos problemas se habían evitado porque se reproducían de forma más ‘salteada’; si la coincidencia acaba siendo mayor, la competición aumentará.

P. ¿Por qué nos deben preocupar estos cambios en el ecosistema reproductivo de los pingüinos?

R. Porque la reproducción de los pingüinos tiene que estar muy sincronizada con el ecosistema. Este quiere sacar adelante a sus pollos; cuanta más comida hay alrededor, más probabilidades de conseguirlo. Pero si están desplazando su calendario tan rápido, ¿están realmente sincronizados con el medio ambiente? ¿Están adaptándose y surfeando la ola, o la ola les está arrastrando?

Un termómetro del cambio climático

En este vídeo grabado por el científico se observa un día cualquiera en la colonia mixta de pingüinos Adelia y papúa de la isla Petermann. Es el periodo de incubación (los pingüinos están sobre los huevos) y se pueden observar comportamientos como el emparejamiento (llevan piedras a la pareja en el nido). En este lugar solía haber miles de adelias y un puñado de papúas, pero hoy en día las tornas han cambiado.

Los pingüinos son un eslabón fundamental para las cadenas tróficas del ecosistema antártico, y uno de los motivos es algo que puede sonar vulgar: son unas “máquinas de ‘cagar’ espectaculares”, exclama Juárez. Cazan el kril en profundidad, pero luego vuelven a liberar sus nutrientes cuando defecan en la costa. Estos nutrientes los utilizan las algas, que después serán alimento del kril.

En el medio ambiente todo está hiperconectado y, si estas aves marinas fallan, puede colapsar todo el ecosistema global. Por eso los investigadores de Penguin Watch tratan de comprender, a través de ellos, cómo los cambios climáticos traen cambios en la composición de las especies. “Los resultados de este estudio tienen implicaciones para las especies de todo el planeta”, subraya Fiona Jones, coautora del estudio.

¿Este tipo de cambios son necesariamente ‘malos’?

R. Nos tenemos que preguntar si el cambio climático actual va a implicar que perdamos riqueza en las especies, y si entonces podremos hacer frente a futuros cambios climáticos. Con los pingüinos ahora tenemos a dos especies que están en declive, los Adelia y los barbijos. Estos últimos son los que peor lo están pasando con los cambios de temperatura, la sobrepesca y la falta de alimento, mientras que los papúa están creciendo y estableciendo nuevas colonias.

Si perdemos a los barbijos y dentro de 100 años viene otro cambio fuerte, solo tendremos dos especies para responder. Si solo tenemos dos especies, las probabilidades de que ninguna de las dos esté adaptada a ese posible futuro cambio son muy altas. Y si nos quedamos sin pingüinos en el ecosistema nos quedamos sin todas las especies que dependen de ellos: focas, orcas, aves marinas y todo el proceso de reciclaje de nutrientes que hacen.

"Proteger a los pingüinos es proteger lo que nos mantiene sanos, a nosotros y a nuestros ecosistemas"

P. Son muchos condicionales, pero es una reacción en cadena que podría suceder. Si así fuera, ¿que haya ‘ganadores y perdedores’ es parte de la evolución, es algo que ha pasado siempre?

R. No a esta velocidad. Morro Baily era una de las colonias más grandes de barbijos de la península Antártica; tenía 100.000 barbijos. Desde que empezó el calentamiento fuerte en los últimos años hemos perdido más del 50%, una absoluta barbaridad. No sabemos muy bien qué está pasando, pero ahí hay unas dinámicas que claramente empezaron con el cambio climático acelerado. Las especies de pingüinos de la Antártida llevan ahí cientos de miles de años. Este ritmo de pérdida de especies no es en absoluto normal.

Si eres una parte fundamental de un ecosistema, el momento en que te reproduces importa más de lo que parece. Los seres humanos no tenemos que dar (demasiadas) explicaciones, pero los pingüinos de la Antártida están bajo lupa. Graciosos, fotogénicos y capaces de nadar hasta a 60 kilómetros por hora, estos animales fascinantes tienen un papel esencial en las cadenas alimentarias antárticas. Ahora andan dándole vueltas a su calendario: algunas especies han adelantado dos semanas su temporada de reproducción, todo apunta que como respuesta al cambio climático.

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