China aprende a criar peces en el desierto y convierte un lugar hostil en un océano artificial
Japón perfora el lecho oceánico hasta los 6 km de profundidad y lanza un nuevo desafío a ChinaEl Ejército chino está desarrollando 10 armas cuánticas para
Vista satelital del desierto de Taklamakán (Wikimedia Commons/NASA)
China ha logrado transformar una de las zonas más áridas del planeta mediante un proyecto científico que desafía los límites de la acuicultura moderna. La liberación controlada de peces en el desierto del Taklamakán, en la región autónoma de Xinjiang, ha permitido crear un ecosistema acuático estable donde antes solo había arena y temperaturas extremas.
Este territorio, conocido durante siglos como el mar de la muerte, se caracteriza por precipitaciones inferiores a los 100 milímetros anuales y fuertes contrastes térmicos. Bajo sus dunas, sin embargo, se concentran reservas de agua subterránea salino-alcalina cuya composición resulta similar a la del medio marino, un factor clave para el desarrollo del proyecto.
La iniciativa se basa en combinar estas bolsas de agua con aportes procedentes del deshielo de las montañas Tianhan, generando un entorno acuático controlado. Sistemas de sensores, filtrado biológico y recirculación permanente permiten regular parámetros críticos como la salinidad, la temperatura y el oxígeno disuelto, replicando condiciones propias del océano.
Ingeniería marina en un entorno extremo
Los estanques, algunos de hasta 10.000 metros cuadrados, están aislados del suelo mediante membranas impermeables. Mientras el exterior puede superar los 50 grados, el agua se mantiene de forma constante entre 20 y 30 grados, lo que favorece el crecimiento de especies marinas comerciales en un espacio completamente artificial.
El sistema destaca por su eficiencia hídrica, ya que más del 90% del agua se reutiliza tras procesos de depuración y sedimentación. A este circuito se suma una comunidad de microorganismos que descomponen residuos orgánicos y estabilizan el ecosistema, reduciendo riesgos sanitarios y aumentando la productividad.
Gracias a este modelo, especies como meros, mújoles, camarones, ostras y mejillones perleros alcanzan tamaño comercial con tasas de supervivencia cercanas al 99%. Estas cifras superan ampliamente las de la acuicultura tradicional y han impulsado una nueva categoría en los mercados, conocida como mariscos del desierto.
Los datos oficiales reflejan que Xinjiang produjo en 2024 unas 196.500 toneladas de productos acuáticos, consolidándose como el principal centro acuícola del noroeste del país. Además de generar empleo local, el proyecto reutiliza el agua tratada en ensayos agrícolas, demostrando que la ciencia puede convertir un entorno hostil en un sistema productivo sostenible.
China ha logrado transformar una de las zonas más áridas del planeta mediante un proyecto científico que desafía los límites de la acuicultura moderna. La liberación controlada de peces en el desierto del Taklamakán, en la región autónoma de Xinjiang, ha permitido crear un ecosistema acuático estable donde antes solo había arena y temperaturas extremas.