El consumo de café al despertar es una práctica extendida en España y en buena parte del mundo, aunque su encaje con la fisiología humana sigue siendo objeto de análisiscientífico. Estudios publicados en PMC y en Science Translational Medicine han reabierto el debate sobre si conviene retrasar la primera taza tras levantarse.
Desde el punto de vista biológico, el organismo no permanece inactivo hasta la llegada de la cafeína. Al abrir los ojos, el cuerpo activa de forma automática un sistema interno de estimulación diseñado para facilitar la transición del sueño a la vigilia. Este proceso ocurre incluso antes de cualquier estímulo externo.
Ese mecanismo natural recibe el nombre de respuesta del despertar del cortisol. Tras el despertar, los niveles de cortisol aumentan progresivamente y alcanzan su punto máximo entre los 30 y los 60 minutos. Esta hormona desempeña un papel esencial en la activación mental y física durante las primeras horas del día.
El efecto del café sobre las hormonas
La controversia aparece cuando la cafeína se introduce en el organismo mientras el cortisol se encuentra en ascenso. Algunos especialistas sostienen que esta combinación puede generar una sobreestimulación innecesaria, favoreciendo sensaciones de nerviosismo o inquietud, especialmente en personas sensibles a los estimulantes.
Desde la perspectiva de la neurociencia, el café no aporta energía directa al cuerpo. Su principal acción consiste en bloquear los receptores de adenosina, la sustancia responsable de transmitir la sensación de cansancio. Al impedir su acción, el cerebro percibe un estado de mayor alerta, aunque el cansancio subyacente no desaparece.
Cuando ese bloqueo se produce demasiado pronto, parte de la adenosina queda acumulada. Al desaparecer el efecto de la cafeína, esa señal se libera de forma brusca, lo que puede explicar la fatiga intensa a media tarde que refieren algunos consumidores habituales de café.
Qué respaldo tiene la evidencia científica
A pesar de la popularidad de la llamada regla de los 90 minutos, no existen ensayos clínicos controlados que comparen de forma directa el rendimiento cognitivo a largo plazo entre quienes toman café nada más levantarse y quienes retrasan su consumo. La recomendación se apoya más en la lógica fisiológica que en pruebas concluyentes.
La literatura científica sí señala un aspecto clave: el efecto de tolerancia. Según estudios recogidos en PMC, en consumidores habituales la respuesta del cortisol a la cafeína se atenúa de forma significativa. En estos casos, tomar café al despertar no parece generar una interferencia hormonal relevante, aunque refuerza la dependencia al estímulo externo.
El consumo de café al despertar es una práctica extendida en España y en buena parte del mundo, aunque su encaje con la fisiología humana sigue siendo objeto de análisiscientífico. Estudios publicados en PMC y en Science Translational Medicine han reabierto el debate sobre si conviene retrasar la primera taza tras levantarse.