Francia estudia las heces de perros y gatos y encuentra algo que no debería estar ahí. Y no es bueno
Estos animales domésticos ingieren medicamentos contra pulgas y garrapatas. Hasta ahora, no se pensaba que acabasen en el medio ambiente y tuviesen un impacto negativo
Los perros necesitan mirar a sus amos al hacer sus necesidades (Pexels/Rodrigo Souza)
Una investigación científica desarrollada en Francia ha revelado la presencia de sustancias antiparasitarias en las heces de perros y gatos que no deberían acabar en el entorno natural. El trabajo, publicado en Environmental Toxicology and Chemistry, analiza el impacto ambiental de medicamentos veterinarios de uso común contra pulgas y garrapatas.
El estudio se centra en las llamadas isoxazolinas, una familia de fármacos antiparasitarios introducida en la última década y ampliamente utilizada por su eficacia y facilidad de administración. Los resultados muestran que estos compuestos no se eliminan por completo tras cumplir su función terapéutica y pueden persistir en las deposiciones de los animales tratados.
Este hallazgo resulta relevante porque las heces de mascotas se encuentran de forma habitual en parques, jardines y espacios naturales. En estos entornos, entran en contacto con insectos coprófagos, organismos clave para la descomposición de materia orgánica y el mantenimiento del equilibrio ecológico, lo que abre la puerta a una exposición no prevista.
Antiparasitarios eficaces con efectos colaterales
A pesar de que su uso se aprobó en 2013, los isoxazolinas se han popularizado por su acción prolongada, que puede extenderse durante semanas o meses, y por su capacidad para combatir distintas especies de parásitos externos. Sin embargo, su mecanismo de acción, diseñado para afectar al sistema nervioso de artrópodos, plantea dudas cuando estos compuestos alcanzan el medio ambiente a través de residuos biológicos.
Para evaluar esta situación, los investigadores analizaron durante varios meses las deposiciones de 20 perros y gatos tratados con cuatro principios activos habituales: fluralaner, (es)afoxolaner, lotilaner y sarolaner. Las muestras confirmaron vidas medias de entre 15 y 25 días, con detecciones persistentes incluso tras finalizar el tratamiento.
Riesgo ambiental y advertencia científica
A partir de los datos obtenidos, el equipo realizó simulaciones para estimar la exposición de los insectos que se alimentan de excrementos. En la mayoría de escenarios, los modelos apuntan a un riesgo elevado, especialmente asociado al fluralaner y al lotilaner, debido a su mayor persistencia en el organismo del animal.
Los autores subrayan que estos resultados no prueban un daño ambiental generalizado, pero sí evidencian la necesidad de ampliar la investigación. La Agencia Europea de Medicamentos ya ha advertido sobre la posible infravaloración del impacto ambiental de estos tratamientos, en un contexto marcado por el aumento del número de mascotas y su medicación continuada.
Una investigación científica desarrollada en Francia ha revelado la presencia de sustancias antiparasitarias en las heces de perros y gatos que no deberían acabar en el entorno natural. El trabajo, publicado en Environmental Toxicology and Chemistry, analiza el impacto ambiental de medicamentos veterinarios de uso común contra pulgas y garrapatas.