Si la pregunta es: "¿Cómo prevenir una epidemia?" Estas hormigas responden: "Mátame"
Un equipo de investigadores han identificado una señal química que indica al resto de hormigas que están infectadas y son peligrosas, a pesar de que les costará la vida
Las hormigas sacan del capullo a la pupa antes de desinfectarla y matarla (ISTA/Christopher D. Pull)
Según el Diccionario de la Lengua Española, la eutanasia es el acto o intervención deliberada destinada a poner fin a la vida de un sujeto sin perspectiva de cura para ahorrarle sufrimiento. Lógicamente, se trata de un concepto que no entienden los insectos como las hormigas, lo que no impide que, más o menos, lo pongan en práctica en determinadas circunstancias. Así se asegura en un estudio científico publicado en la revista Nature Communications.
En concreto, la investigación describe cómo estos insectos sociales, que habitan hormigueros junto a millones de congéneres, aplican una forma de eutanasia preventiva para frenar la propagación de enfermedades letales. Conviene recordar que se trata de espacios cerrados, húmedos y con escasa ventilación, lo que los hace especialmente susceptibles al desarrollo de patógenos.
Por este motivo, una sola infección puede extenderse con rapidez dentro del nido y comprometer la supervivencia colectiva de la colonia. En este sentido, las hormigas han desarrollado sistemas de defensa que funcionan de forma coordinada (la denominada inmunidad social), los cuales priorizan la estabilidad del grupo por encima de la salud de sus miembros.
El peligro escondido en las 'pupas'
El problema es aún más grave cuando la infección afecta a las pupas, es decir, durante la fase temprana del desarrollo de las hormigas en la que permanecen inmóviles dentro de un capullo. Al no poder desplazarse ni aislarse, las crías se convierten en foco potencial de contagio para las obreras que las cuidan de forma constante.
Terminally ill worker ant pupae actively emit a "find me and destroy me" chemical signal, prompting other workers to eliminate them, behavioral ecologist Sylvia Cremer and colleagues report.https://t.co/wrun9ayVfy
Investigaciones previas ya habían identificado un comportamiento denominado desinfección destructiva, mediante el cual una obrera abre el capullo de la pupa enferma y aplica sustancias antimicrobianas producidas por ella misma, evitando que el patógeno alcance una fase contagiosa.
Una señal química letal
Sin embargo, este nuevo trabajo ha ido un paso más allá al detectar que son las propias pupas infectadas de la especie Lasius neglectus las que emiten la señal química específica, que alerta a las obreras a través del olfato. Cuando la detectan, vierten las citadas sustancias antimicrobianas, las cuales no solo matan a los patógenos, sino también al joven ejemplar.
“Curiosamente, esto también ocurre cuando la pupa no es infecciosa, pero volverá infecciosa si no es aniquilada”, señaló Sylvia Cremer, autora principal del estudio. Por su parte, Thomas Schmitt, ecólogo de la Universidad de Würzburg y participante en el estudio, afirmó que esta señal es interpretada por las obreras como una especie de “mátame”. Una orden que obedecen sin pensárselo dos veces para salvaguardar el bienestar del grupo.
Según el Diccionario de la Lengua Española, la eutanasia es el acto o intervención deliberada destinada a poner fin a la vida de un sujeto sin perspectiva de cura para ahorrarle sufrimiento. Lógicamente, se trata de un concepto que no entienden los insectos como las hormigas, lo que no impide que, más o menos, lo pongan en práctica en determinadas circunstancias. Así se asegura en un estudio científico publicado en la revista Nature Communications.