Hacen un estudio de la Antártida y se dan cuenta de que no hay hielo donde no debería faltar
Un exhaustivo análisis del aire ha arrojado un resultado sorprendente. La comprensión científica del clima austral y los modelos atmosféricos, a debate
Un buque científico avanza entre bloques de hielo del mar de Wedell (EFE/MICIU)
Una investigación centrada en la Antártida ha evidenciado que el aire sobre el mayor desierto helado del planeta contiene una cantidad extraordinariamente baja de partículas capaces de generar hielo en las nubes, un hecho que modifica la comprensión científica del clima austral y añade nuevos datos relevantes para los modelos atmosféricos.
El trabajo, publicado en Geophysical Research Letters, confirma que las llamadas partículas nucleadoras de hielo (INP, por sus siglas en inglés) son escasas en esta región, a diferencia de lo que sucede en otras latitudes donde el polvo mineral, la actividad biológica o el suelo arrastrado por el viento alimentan este proceso. Según ha explicado la científica Heike Wex en un comunicado oficial, esta situación se debe a la falta de fuentes continentales capaces de liberar aerosoles adecuados para iniciar la cristalización.
Los investigadores estudiaron muestras recogidas en tres bases antárticas, entre ellas Neumayer III y Princess Elisabeth, donde las mediciones revelaron los valores más bajos detectados hasta la fecha. Las series temporales obtenidas en Neumayer III, con dos años completos de datos, resultan esenciales para interpretar por qué la región presenta nubes con un alto porcentaje de agua superenfriada.
Mediciones excepcionales
La ausencia de variaciones estacionales y de partículas sensibles al calor llamó especialmente la atención del equipo. “Este comportamiento indica muy poca presencia de núcleos de origen biológico”, señaló Wex al explicar la relevancia de los resultados. Estas condiciones favorecen nubes que conservan agua líquida incluso a temperaturas extremadamente bajas.
La repercusión de este fenómeno es notable porque las nubes con más agua líquida reflejan una mayor cantidad de radiación solar. Gracias a ello, el hemisferio sur experimenta un calentamiento más moderado que el del norte. La investigadora Silvia Henning advirtió: “La concentración de estos núcleos podría incrementarse si el deshielo expone nuevas superficies y aumenta la actividad biológica”. Este cambio podría alterar el equilibrio que hoy contribuye a moderar el clima regional.
Impacto climático
El estudio aporta una base sólida para la actualización de modelos atmosféricos, tradicionalmente construidos con datos del hemisferio norte. Las diferencias detectadas refuerzan la necesidad de incorporar mediciones directas que describan los procesos de congelación en las nubes antárticas, un elemento decisivo para prever el comportamiento radiativo del sur del planeta.
Estas conclusiones servirán también como punto de partida para futuras campañas científicas previstas dentro del proyecto Antarctica InSync, cuyos programas reunirán nuevas muestras entre 2026 y 2030. Los investigadores esperan determinar si este patrón atmosférico se repite en otras zonas del continente y hasta qué punto podría modificarse ante un escenario de calentamiento global sostenido.
Una investigación centrada en la Antártida ha evidenciado que el aire sobre el mayor desierto helado del planeta contiene una cantidad extraordinariamente baja de partículas capaces de generar hielo en las nubes, un hecho que modifica la comprensión científica del clima austral y añade nuevos datos relevantes para los modelos atmosféricos.