Exploran el fondo del Pacífico y encuentran un animal desconocido para la ciencia a 4.100 metros
Al parecer, el calamar nunca había sido documentado por habitar un lugar extremo y por poseer un curioso comportamiento, el cual no se creía posible en este tipo de animales
Aunque no lo parezca, ahí se encuentra el animal (Ecology/Mejía-Saenz et al.)
La exploración del lecho del Pacífico ha permitido identificar un animal desconocido para la ciencia a 4.100 metros de profundidad, un hallazgo excepcional que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad abisal y revela un comportamiento nunca documentado hasta ahora en cefalópodos que habitan las zonas más profundas del planeta.
El descubrimiento se produjo en la Zona Clarion-Clipperton (CCZ), una extensa llanura abisal del océano Pacífico central, durante una campaña científica centrada en analizar los ecosistemas de gran profundidad. El ejemplar fue grabado mediante un vehículo operado remotamente, una herramienta clave para estudiar regiones inaccesibles para el ser humano.
Las imágenes muestran a un calamar de aguas profundas perteneciente a una especie aún no descrita, relacionado con los conocidos calamares látigo, que se encontraba casi completamente enterrado en el sedimento marino. La postura del animal, suspendido boca abajo, llamó de inmediato la atención del equipo investigador por su carácter inédito.
Un comportamiento nunca observado en cefalópodos
Según los científicos, el enterramiento invertido no se había documentado jamás en calamares, aunque sí existen registros similares en pulpos y sepias de aguas menos profundas. En un primer momento, la apariencia del animal llevó a confundirlo con elementos habituales del fondo marino, como esponjas de vidrio o gusanos tubícolas.
Vista más cercana del nuevo calamar abisal (Ecology/Mejía-Saenz et al.)
Los investigadores interpretan que esta conducta podría responder a una estrategia combinada de camuflaje y caza. Al mimetizarse con estructuras inertes del entorno, el calamar reduciría el riesgo de ser detectado por depredadores y, al mismo tiempo, aumentaría las posibilidades de atraer pequeños crustáceos, su principal fuente de alimento.
El hallazgo se enmarca en un estudio publicado en la revista Ecology, donde se analizan las implicaciones ecológicas de este comportamiento. Los expertos subrayan que, en entornos tan pobres en recursos como las llanuras abisales, minimizar el gasto energético resulta clave para la supervivencia.
Durante miles de kilómetros de exploración submarina en la CCZ, los encuentros con cefalópodos fueron muy escasos, lo que evidencia hasta qué punto la vida en las profundidades oceánicas sigue siendo poco conocida. Este descubrimiento refuerza la necesidad de profundizar en su estudio antes de que actividades humanas, como la minería submarina, alteren de forma irreversible estos ecosistemas.
La exploración del lecho del Pacífico ha permitido identificar un animal desconocido para la ciencia a 4.100 metros de profundidad, un hallazgo excepcional que amplía el conocimiento sobre la biodiversidad abisal y revela un comportamiento nunca documentado hasta ahora en cefalópodos que habitan las zonas más profundas del planeta.