Un diente con 66 millones de años le dice a la ciencia que en los ríos había un depredador más grande que un autobús
Hasta ahora, el depredador al que pertenece se consideraba un depredador marino. Sin embargo, el yacimiento se encontraba a 2.000 kilómetros del océano
Un diente fosilizado de hace 66 millones de años hallado en el interior de North Dakota está obligando a la ciencia a revisar la imagen tradicional de los ríos prehistóricos. La pieza demuestra que estos ecosistemas no solo albergaban fauna diversa, sino también depredadores gigantes, con tamaños comparables al de un autobús urbano, capaces de dominar la cadena trófica.
El fósil apareció durante una excavación en la formación de Hell Creek, uno de los yacimientos más relevantes del mundo para estudiar los últimos momentos del Cretácico. El hallazgo se produjo junto a restos de Tyrannosaurus rex y cocodrilianos, un contexto que ya apuntaba a un entorno fluvial complejo y biológicamente muy activo en los instantes previos a la extinción masiva.
Los análisis permitieron identificar el diente como perteneciente a un mosasaurio del grupo Prognathodontini, reptiles conocidos hasta ahora como grandes cazadores marinos. La sorpresa radica en que el yacimiento se encontraba a casi 2.000 kilómetros del océano, incluso en un periodo en el que el nivel del mar era superior al actual.
Un depredador marino adaptado al agua dulce
Para aclarar el origen del fósil, los investigadores realizaron un detallado estudio isotópico del esmalte dental. Las proporciones de oxígeno y estroncio no encajaban con valores marinos y sí con los propios de ambientes de agua dulce, lo que indica que el animal vivía de forma estable en un sistema fluvial y no fue arrastrado desde el mar.
"It Was Bigger Than A Killer Whale": 66 Million-Year-Old Tooth Suggests Mosasaurs Were Hunting In Rivers, Not Just Seashttps://t.co/8ct7PMZLpB
El estudio, que será publicado en la revista científica BMC Zoology próximamente, sitúa esta adaptación en un momento de profundos cambios geológicos. El antiguo Western Interior Seaway, que dividía Norteamérica, estaba perdiendo su conexión con los océanos y transformándose progresivamente en un entramado de ríos y zonas salobres.
Lejos de extinguirse con la desaparición del mar interior, algunos mosasaurios demostraron una notable capacidad de adaptación. Según explicó la investigadora Melanie During, este proceso no resulta tan excepcional, ya que “convertirse en una especie de agua salada es una adaptación muy compleja”, mientras que el retorno al agua dulce es fisiológicamente más sencillo.
Gigantes fluviales en el final del Cretácico
Las dimensiones estimadas del ejemplar, en torno a los 11 metros de longitud, lo sitúan como el mayor depredador documentado en un entorno fluvial de esta época. Los isótopos de carbono analizados sugieren además una dieta poco habitual, compatible con el consumo de dinosaurios herbívoros, posiblemente arrastrados por las corrientes.
Este descubrimiento cambia la percepción sobre los ecosistemas continentales del final del Cretácico. Los ríos no eran espacios secundarios, sino escenarios dominados por auténticos monstruos prehistóricos, capaces de rivalizar en tamaño y poder con los mayores depredadores marinos conocidos por la ciencia.
Un diente fosilizado de hace 66 millones de años hallado en el interior de North Dakota está obligando a la ciencia a revisar la imagen tradicional de los ríos prehistóricos. La pieza demuestra que estos ecosistemas no solo albergaban fauna diversa, sino también depredadores gigantes, con tamaños comparables al de un autobús urbano, capaces de dominar la cadena trófica.