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Estudian el cerebro humano y descubren que la IA está cambiando nuestra forma de llorar y recordar
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Kyoto University

Estudian el cerebro humano y descubren que la IA está cambiando nuestra forma de llorar y recordar

Un estudio asegura que los sistemas de IA están modificando la forma en la que gestionamos el duelo. Los efectos a largo plazo pueden ser perjudiciales

Foto: El impacto de la IA en este tipo de situaciones es mayor del esperado (Pexels).
El impacto de la IA en este tipo de situaciones es mayor del esperado (Pexels).

La inteligencia artificial generativa se ha convertido en un elemento decisivo para comprender cómo las personas gestionan el duelo y reelaboran sus recuerdos, según un análisis reciente que describe el modo en que estas herramientas están modificando la percepción de la pérdida, la memoria emocional y el significado de la ausencia.

El investigador Shisei Tei, de Kyoto University, advierte en su estudio de que los sistemas capaces de recrear digitalmente a individuos fallecidos pueden aliviar a quienes atraviesan un proceso de duelo, aunque también plantean riesgos psicológicos. “Las continuaciones virtuales inducidas por la IA pueden reconfortar a los vivos y prolongar la memoria hasta cierto punto”, explica, “pero también pueden difuminar la frontera entre presencia y ausencia, dificultando nuestra capacidad de aceptar la ausencia”.

Efectos emocionales

Este trabajo forma parte de un capítulo de su libro SecondDeath: Experiences of Death Across Technologies, donde examina cómo la tecnología redefine la relación con la mortalidad. El análisis describe cómo la interacción continua con modelos de IA generativa puede alterar la manera en que se aceptan acontecimientos irreversibles. Tei recuerda que diversas tradiciones han considerado la mente como algo separado del cuerpo, una idea que, según afirma, se está reforzando con tecnologías que aspiran a prolongar ciertos rasgos identitarios.

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La investigación señala además que la dependencia excesiva de estas herramientas podría debilitar capacidades asociadas a la incertidumbre y a la empatía. Tei sostiene que delegar en máquinas procesos emocionales complejos conduce a una visión simplificada del dolor y de la memoria. “Externalizar la toma de decisiones o el apoyo emocional a máquinas arriesga debilitar la sabiduría que intentamos cultivar”, afirma el investigador.

Cambios en el recuerdo

El concepto de selfless selves, introducido por Francisco Varela y citado por Tei, describe cómo los seres vivos se sostienen mediante relaciones interdependientes. Según el investigador, esta perspectiva permite entender por qué la recreación digital de identidades puede influir en la manera en que recordamos a quienes han fallecido y, al mismo tiempo, modificar la forma en que comprendemos el proceso de despedida.

Los modelos entrenados para imitar voces o patrones de conducta pueden alterar la consolidación de la memoria emocional, especialmente en fases delicadas del duelo. Los especialistas subrayan que estos sistemas generan respuestas rápidas y simplificadas, lo que podría interferir en la elaboración de experiencias vitales que requieren tiempo, vulnerabilidad y presencia humana.

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Tei afirma que la percepción de la muerte se construye a través de las interacciones humanas y que la dignidad en los cuidados al final de la vida depende de mantener estos vínculos reales. El investigador concluye que aceptar la inevitabilidad de la muerte forma parte del desarrollo personal y colectivo. Tal como escribe en su análisis: “La muerte se vuelve cierta una vez comienza la vida”, añade, “y negar su anticipación arriesga negar la vida misma”.

La inteligencia artificial generativa se ha convertido en un elemento decisivo para comprender cómo las personas gestionan el duelo y reelaboran sus recuerdos, según un análisis reciente que describe el modo en que estas herramientas están modificando la percepción de la pérdida, la memoria emocional y el significado de la ausencia.

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