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El James Webb apunta al espacio profundo y encuentra una galaxia 'gemela' de la Vía Láctea que no debería estar ahí
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Alaknanda

El James Webb apunta al espacio profundo y encuentra una galaxia 'gemela' de la Vía Láctea que no debería estar ahí

Al parecer, la galaxia se formó solo 1.500 millones de años después del Big Bang. Algo que se consideraba inviable según los modelos astrofísicos actuales

Foto: La galaxia gemela a la Vía Láctea detectada por el James Webb (NASA/ESA/CSA, I. Labbe/R. Bezanson/Alyssa Pagan/Rashi Jain/Yogesh Wadadekar)
La galaxia gemela a la Vía Láctea detectada por el James Webb (NASA/ESA/CSA, I. Labbe/R. Bezanson/Alyssa Pagan/Rashi Jain/Yogesh Wadadekar)

El telescopio espacial James Webb ha permitido identificar una galaxia espiral sorprendentemente ordenada cuya antigüedad se remonta tan solo 1.500 millones de años después del Big Bang, una etapa en la que los modelos de evolución cósmica no contemplaban la existencia de estructuras tan estables. Este objeto, denominado Alaknanda y analizado en un estudio publicado en Astronomy and Astrophysics, presenta rasgos propios de sistemas mucho más antiguos, lo que lo convierte en un hallazgo esencial para comprender el origen temprano de los discos galácticos.

Las observaciones muestran que Alaknanda conserva dos brazos espirales bien delineados, un núcleo compacto y un diámetro cercano a 30.000 años luz. Estos elementos han sido documentados por Rashi Jain y Yogesh Wadadekar, investigadores del NCRA-TIFR, quienes constataron que su apariencia dista de la morfología irregular que suele asociarse a las primeras galaxias. El equipo ha comprobado igualmente que este sistema acumula una masa estelar cercana a 16.000 millones de soles, un valor elevado para su época.

Galaxias tempranas

La investigación detalla que Alaknanda atraviesa un periodo de producción estelar extremadamente rápido, con una tasa de formación unas 20 veces mayor que la de la Vía Láctea. Los modelos aplicados indican que la mitad de sus estrellas surgieron durante los últimos 200 millones de años, un intervalo breve desde el punto de vista cosmológico y que subraya la eficiencia del proceso.

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En la nota de prensa difundida por el equipo, Wadadekar afirma: "Alaknanda revela que el universo temprano fue capaz de un ensamblaje galáctico mucho más rápido de lo previsto". Una afirmación que evidencia la necesidad de revisar los tiempos asumidos para la aparición de los discos espirales.

Un apoyo crucial

El objeto aparece alineado con el cúmulo Abell 2744, cuya acción de lente gravitatoria incrementa la intensidad de la luz de galaxias muy distantes. Este efecto ha sido fundamental para captar la estructura de Alaknanda con un nivel de detalle excepcional. Las imágenes, obtenidas mediante más de 20 filtros del James Webb dentro de los programas Uncover y MegaScience, han permitido precisar su composición y estudiar la evolución de su actividad estelar.

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La información recabada respalda la idea de que el universo primitivo pudo organizar sistemas espirales mucho antes de lo previsto. La existencia de Alaknanda se suma a otros indicios que apuntan a un comportamiento más dinámico y eficaz durante las primeras etapas cósmicas. Este tipo de descubrimientos refuerza la necesidad de actualizar los modelos utilizados para describir la formación de galaxias.

El trabajo de Jain y Wadadekar sitúa a Alaknanda como una de las galaxias espirales de gran diseño más antiguas identificadas hasta ahora, un referente para continuar profundizando en la organización temprana de los discos galácticos. A medida que el James Webb amplíe su alcance, los astrónomos esperan localizar más ejemplos que permitan redefinir la cronología de los procesos que modelaron el universo.

El telescopio espacial James Webb ha permitido identificar una galaxia espiral sorprendentemente ordenada cuya antigüedad se remonta tan solo 1.500 millones de años después del Big Bang, una etapa en la que los modelos de evolución cósmica no contemplaban la existencia de estructuras tan estables. Este objeto, denominado Alaknanda y analizado en un estudio publicado en Astronomy and Astrophysics, presenta rasgos propios de sistemas mucho más antiguos, lo que lo convierte en un hallazgo esencial para comprender el origen temprano de los discos galácticos.

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