Descubren que el 'calamar vampiro' guarda el secreto evolutivo de los pulpos
La biología cuenta ahora con una clave esencial para reconstruir la historia genética de algunos de los habitantes más enigmáticos del océano
El 'calamar vampiro' habita a más de 600 metros de profundidad, en la llamada zona de mínimo oxígeno.(YouTube: Monterey Bay Aquarium Research Institute)
El 'calamar vampiro' vuelve a ser noticia gracias a la secuenciación de su gigantesco genoma, que se ha revelado como el más grande descrito hasta ahora en un cefalópodo. Este enigmático habitante de las profundidades, cuyo nombre científico es Vampyroteuthis infernalis, ni es un calamar al uso ni un depredador sanguinario, sino un discreto carroñero que se alimenta de “nieve marina” y restos orgánicos en suspensión.
Según recogen medios especializados como ScienceAlert, este animal ocupa un lugar único dentro del filo Mollusca: es el único miembro vivo de la familia Vampyroteuthidae y no encaja del todo ni con los calamares ni con los pulpos. Sus largas estructuras filamentosas para capturar alimento, sus puntas bioluminiscentes azules y la “capa” palmeada con la que puede envolverse lo distinguen claramente del resto de cefalópodos. El estudio publicado en la revista iScience ha desvelado que su genoma supera los 11.000 millones de pares de bases, varias veces más extenso que el de otros pulpos y calamares conocidos. Aproximadamente un 62% de ese material genético está formado por elementos repetitivos, algo que explica en parte su enorme tamaño.
Una pieza clave en el árbol evolutivo de los cefalópodos
Los investigadores compararon el genoma del calamar vampiro con el de otros cefalópodos secuenciados, incluidos calamares y sepias de diez brazos y pulpos de ocho brazos. El resultado fue sorprendente: aunque pertenece al grupo de los octópodos, el Vampyroteuthis infernalis conserva buena parte de la estructura cromosómica propia de los decápodos.
Este patrón sugiere que el ancestro común de pulpos y calamares, que vivió hace unos 300 millones de años, se parecía más a un calamar que a un pulpo. De ahí que los autores del trabajo propongan al calamar vampiro como una auténtica “piedra Rosetta” para descifrar el origen y la diversificación de los cefalópodos modernos.
Un “fósil viviente” de las profundidades
El calamar vampiro habita a más de 600 metros de profundidad, en la llamada zona de mínimo oxígeno, donde la vida es complicada para la mayoría de especies pero relativamente segura para él, al estar a salvo de numerosos depredadores. ScienceAlert lo describe como “una rama fascinante” que se aferra al árbol genealógico de los cefalópodos, el último vestigio de un linaje antiguo cuyos demás representantes desaparecieron hace millones de años.
La combinación de rasgos que comparte con calamares, pulpos y sepias, unida a la conservación de estructuras propias de sus antepasados, ha llevado a muchos científicos a considerarlo prácticamente un fósil viviente. Su estudio no solo ayuda a comprender cómo se separaron los grandes linajes de cefalópodos, sino que también ofrece una ventana directa a etapas muy tempranas de su evolución.
El hallazgo del genoma del calamar vampiro confirma que la enorme diversidad actual de estos animales no se debe tanto a la aparición de genes completamente nuevos como a cómo se organizan y se combinan en el interior de los cromosomas. Gracias a este discreto carroñero de las profundidades, la biología cuenta ahora con una clave esencial para reconstruir la historia genética de algunos de los habitantes más enigmáticos del océano.
El 'calamar vampiro' vuelve a ser noticia gracias a la secuenciación de su gigantesco genoma, que se ha revelado como el más grande descrito hasta ahora en un cefalópodo. Este enigmático habitante de las profundidades, cuyo nombre científico es Vampyroteuthis infernalis, ni es un calamar al uso ni un depredador sanguinario, sino un discreto carroñero que se alimenta de “nieve marina” y restos orgánicos en suspensión.