El campo magnético de la Tierra tiene un punto débil que se agranda: es una pésima noticia para Elon Musk y la NASA
Un nuevo estudio afirma que tanto los satélites como las misiones tripuladas pueden verse afectadas por este problema. Podría obligar a replantear las misiones programadas
El campo magnético de la Tierra bajo la presión de la radiación solar (ESA)
La expansión de una zona debilitada del campo magnético terrestre está generando inquietud entre expertos y organismos espaciales, ya que incrementa la exposición a la radiación solar. Esta área vulnerable, conocida como Anomalía del Atlántico Sur, continúa ampliándose y afecta directamente a misiones de la NASA y a flotas comerciales como las de SpaceX.
Los satélites Swarm de la Agencia Espacial Europea (ESA), encargados de monitorizar la evolución del escudo magnético, han registrado durante más de 10 años un crecimiento sostenido de esta anomalía. Sus datos revelan que la región debilitada ha aumentado de tamaño hasta cubrir una superficie equiparable a una parte considerable del continente europeo, un indicador que confirma la prolongada tendencia a la baja en la intensidad del campo.
Riesgos para los satélites
En un nuevo estudio elaborado a partir de estos datos y publicado en la revista Physics of the Earth and Planetary Interiors, investigadores han documentado que el punto más frágil de la Anomalía del Atlántico Sur alcanza una intensidad mínima de 22.094 nanoteslas, cifra que implica menor protección frente al impacto de partículas procedentes del Sol. Este descenso eleva la probabilidad de fallos electrónicos, interrupciones en las comunicaciones y daños en los sistemas que controlan los dispositivos orbitales.
Las constelaciones de baja órbita, como la red de Starlink, se ven obligadas a reforzar sus estrategias de protección debido a la exposición repetida a esta franja vulnerable. Los fabricantes deben integrar blindajes y sistemas capaces de soportar una mayor carga de radiación para evitar alteraciones en los equipos y garantizar la continuidad del servicio.
Los astronautas tampoco están a salvo
La Estación Espacial Internacional atraviesa en varias ocasiones esta zona debilitada durante sus órbitas, lo que expone a los astronautas a un aumento temporal de radiación. Aunque las estancias son limitadas, el riesgo acumulado preocupa a las agencias que gestionan misiones de larga duración y que deben ajustar sus protocolos de seguridad para reducir efectos potenciales en la salud.
Los cambios identificados por los satélites también muestran alteraciones en regiones de mayor intensidad del hemisferio norte. Áreas situadas sobre Canadá han perdido fuerza, mientras que las que se encuentran en Siberia muestran un incremento. Los especialistas relacionan estas variaciones con los movimientos del hierro líquido en el núcleo, aunque aún no se conoce con exactitud su origen.
Los responsables del estudio consideran prioritario que los futuros sistemas cuenten con materiales más resistentes y diseños adaptados a la expansión de la anomalía. El investigador Chris Finlay recordó que "la región de débil campo magnético en el Atlántico Sur ha seguido aumentando de tamaño durante los últimos 11 años", una advertencia que obliga a planificar misiones bajo criterios más exigentes.
La expansión de una zona debilitada del campo magnético terrestre está generando inquietud entre expertos y organismos espaciales, ya que incrementa la exposición a la radiación solar. Esta área vulnerable, conocida como Anomalía del Atlántico Sur, continúa ampliándose y afecta directamente a misiones de la NASA y a flotas comerciales como las de SpaceX.