Científicos del CSIC encuentran las neuronas que causan la ansiedad y descubren cómo 'calmarlas'
Los investigadores han logrado reducir su actividad y restablecer el equilibrio emocional en modelos animales. La hiperexcitabilidad de las neuronas era suficiente para generar la ansiedad
Recreación 3D de una neurona y sus conexiones (Freepik)
Investigadores del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH identificaron en julio las neuronas responsables de la ansiedad y lograron reducir su actividad para restablecer el equilibrio emocional en modelos animales. Este avance, centrado en un conjunto específico de células de la amígdala, podría abrir nuevas vías hacia intervenciones más precisas en los trastornos afectivos.
El equipo dirigido por el neurocientífico Juan Lerma constató que una población neuronal de la amígdala basolateral alteraba la respuesta emocional cuando aumentaba la expresión del gen GRIK4, encargado de incrementar el receptor GluK4. Los ratones que presentaban esta modificación mostraban comportamientos propios de estados de ansiedad, como la evitación de espacios abiertos o la reducción del contacto social.
Las pruebas confirmaron que la hiperexcitabilidad de estas neuronas era suficiente para desencadenar reacciones emocionales anómalas. “Ya sabíamos que la amígdala estaba implicada en la ansiedad y el miedo, pero ahora hemos identificado una población específica de neuronas cuya actividad desequilibrada por sí sola es suficiente para desencadenar comportamientos patológicos”, señaló Lerma al explicar la relevancia del hallazgo. Estas células habían pasado desapercibidas en investigaciones previas, que no habían delimitado con exactitud qué área concreta originaba la alteración.
Corrección genética focalizada
Los investigadores recurrieron a técnicas de ingeniería genética y a virus modificados para revertir el exceso de GRIK4 únicamente en la amígdala basolateral. Esta manipulación restableció la comunicación con las neuronas inhibitorias de la amígdala centrolateral, conocidas como regular firing neurons. “Ese simple ajuste bastó para revertir los comportamientos relacionados con la ansiedad y el déficit social”, detalló el autor principal, Álvaro García, tras comprobar los resultados en las pruebas de conducta.
La recuperación fue evidente en diferentes pruebas que evaluaban la ansiedad, la interacción social y la respuesta emocional. Además, los registros electrofisiológicos evidenciaron que la actividad neuronal volvía a parámetros habituales, lo que confirmaba que la intervención había actuado de forma precisa sobre el circuito alterado. Los expertos destacan que este nivel de especificidad es uno de los aspectos más prometedores del estudio, que ha sido publicado en la revista iScience.
Validación en animales no modificados
Para garantizar que el mecanismo no era exclusivo del modelo transgénico, el equipo aplicó la misma estrategia en ratones con niveles elevados de ansiedad sin alteraciones genéticas previas. Los resultados fueron similares, lo que refuerza la hipótesis de que este circuito desempeña un papel fundamental en la regulación de la ansiedad en condiciones diversas.
No todos los indicadores se normalizaron, ya que la alteración relacionada con la memoria de reconocimiento de objetos persistió. Esta ausencia de cambio sugiere la participación de otras áreas cerebrales, como el hipocampo, que no fueron objeto de intervención. Pese a ello, los autores consideran que la respuesta global es altamente reveladora para la comprensión de los procesos emocionales.
Investigadores del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH identificaron en julio las neuronas responsables de la ansiedad y lograron reducir su actividad para restablecer el equilibrio emocional en modelos animales. Este avance, centrado en un conjunto específico de células de la amígdala, podría abrir nuevas vías hacia intervenciones más precisas en los trastornos afectivos.