En 1969, los astronautas de la NASA fotografiaron una extraña 'bruma' en la Luna: por fin sabemos qué era
La 'nube' se puede apreciar desde la Tierra, tiene forma asimétrica y se extiende cientos de kilómetros. Estos científicos tienen una teoría muy sólida al respecto
Foto tomada por los astronautas de la Apolo XI en la que se aprecia la bruma (NASA)
Una extraña nube de polvo que rodea a la Luna y se mantiene visible desde la Tierra ha intrigado durante años a los astrónomos. De hecho, los astronautas de las misiones Apolo de la NASA la fotografiaron varias veces, sin que eso permitiera explicar cómo se formó y, sobre todo, como se mantenía. Su aspecto irregular y asimétrico parecía no tener explicación, hasta que un grupo internacional de científicos ha logrado descifrar su origen, que se extiende cientos de kilómetros sobre la superficie lunar.
La superficie del satélite está recubierta por una capa conocida como regolito, formada por diminutas partículas de roca y polvo generadas por el impacto constante de micrometeoroides. A diferencia de la Tierra, la Luna carece de atmósfera que actúe como escudo protector, por lo que recibe a diario toneladas de diminutos fragmentos cósmicos. Estos impactos liberan polvo que asciende hasta formar una tenue nube de partículas que acompaña al satélite en su órbita.
The moon's oddly skewed dust cloud may be caused by an extreme day-night temperature difference, a new study suggests. https://t.co/THe864kcbB
El fenómeno, detectado mediante sensores orbitales, llamó la atención de los expertos por su asimetría: la concentración de polvo es mayor en el lado iluminado por el Sol que en la cara nocturna. Esta diferencia, según un nuevo estudio, no es fruto del azar ni de la dirección de los impactos, como se pensaba inicialmente, sino consecuencia directa de las enormes variaciones térmicas entre el día y la noche lunares.
El calor como causa principal
El trabajo, publicado en el Journal of Geophysical Research: Planets, ha sido liderado por Sébastien Verkercke, investigador del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) de Francia. Mediante simulaciones informáticas, el equipo analizó cómo los micrometeoroides impactan sobre el regolito a distintas temperaturas. Los resultados demostraron que las zonas más calientes (que pueden alcanzar los 112 °C) liberan entre un 6% y un 8% más de polvo que las regiones heladas, donde se registran temperaturas inferiores a −180 °C.
Verkercke explicó que “las partículas expulsadas durante el día tienen más energía y alcanzan alturas mayores, lo que explica por qué la nube es más densa en el lado diurno”. Este hallazgo resuelve así una incógnita que llevaba décadas sin respuesta y revela cómo el calor solar influye de forma directa en el comportamiento del polvo lunar.
Los científicos también observaron que la cantidad de polvo liberado depende del grado de compactación del terreno. En las áreas más sueltas o “esponjosas” se generan menos partículas, mientras que en las más densas se expulsa mayor cantidad de polvo. Esto convierte a la nube en un indicador natural del estado del regolito lunar, un dato de gran valor para futuras misiones espaciales que planeen descender sobre la superficie del satélite.
El estudio sugiere además que este comportamiento podría repetirse en otros cuerpos del sistema solar sin atmósfera, como Mercurio. Debido a las temperaturas extremas que registra su superficie, es posible que el planeta albergue una nube de polvo aún más desequilibrada. La misión BepiColombo, impulsada por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la JAXA, estudiará próximamente este fenómeno.
Una extraña nube de polvo que rodea a la Luna y se mantiene visible desde la Tierra ha intrigado durante años a los astrónomos. De hecho, los astronautas de las misiones Apolo de la NASA la fotografiaron varias veces, sin que eso permitiera explicar cómo se formó y, sobre todo, como se mantenía. Su aspecto irregular y asimétrico parecía no tener explicación, hasta que un grupo internacional de científicos ha logrado descifrar su origen, que se extiende cientos de kilómetros sobre la superficie lunar.