10.000 grabaciones lo demuestran: hay un 'superdepredador' en África que da más miedo que los leones
El descubrimiento podría tener un lado positivo a través de la denominada 'ecología del miedo'. Sin embargo, muchas voces autorizadas se muestran contrarias a esta práctica
Un rinoceronte huye tras escuchar el sonido de este 'superdepredador' (YouTube/ScienceAlert External Sources)
Un exhaustivo estudio realizado en el Parque Nacional Kruger ha revelado que hay algo que aterra más a los animales salvajes que el rugido de los leones. Los investigadores recopilaron más de 10.000 grabaciones para determinar qué tipo de sonidos provocan mayor alarma en la fauna africana y los resultados fueron concluyentes.
El trabajo, publicado en la revista Current Biology, fue desarrollado por los biólogos Liana Zanette y Michael Clinchy, de la Western University en Canadá. Su investigación demuestra que el temor al ser humano está profundamente arraigado en el comportamiento de la fauna. “Los leones son los mayores cazadores en grupo del planeta, pero las personas resultan mucho más aterradoras”, explicó Clinchy, quien lleva años analizando la respuesta del ecosistema ante la presencia humana.
El miedo a los humanos domina la sabana
Para comprender la magnitud de este fenómeno, el equipo instaló cámaras y altavoces en diferentes puntos del parque, principalmente junto a los abrevaderos, donde se congregan especies como elefantes, jirafas, rinocerontes o hienas. A través de estas grabaciones, se comprobó que los animales huían con más rapidez y mostraban signos de mayor estrés cuando escuchaban voces humanas que al oír rugidos o gruñidos de leones.
Las pruebas incluyeron conversaciones en los principales idiomas locales (tsonga, sotho septentrional, inglés y afrikáans) reproducidas a un volumen habitual. También se utilizaron sonidos de leones facilitados por el experto Craig Packer, de la Universidad de Minnesota. Según relatan los investigadores, incluso algunos animales reaccionaron con violencia: “Un elefante se enfadó tanto al escuchar la grabación que destrozó el equipo de observación”, relató Zanette.
Un temor que no desaparece con el tiempo
Contrario a lo que se creía, las especies no se habitúan a la presencia humana, aunque no sean cazadas. “Existe la idea de que los animales se acostumbran si no se les persigue, pero hemos demostrado que no es así”, señaló Clinchy. Esta reacción refleja un miedo ancestral que se ha transmitido durante generaciones, probablemente como respuesta a la presión evolutiva ejercida por los humanos a lo largo de miles de años.
El estudio identificó que en el 95% de las observaciones los animales abandonaban los puntos de agua con mayor rapidez al oír conversaciones humanas que al escuchar disparos o ladridos. Esa respuesta inmediata indica que los mamíferos perciben nuestra presencia como una amenaza extrema, incluso en reservas naturales donde no existe actividad cinegética.
Los científicos plantean que este hallazgo puede servir como una herramienta de protección de especies en peligro. En pruebas experimentales, la emisión de voces humanas consiguió mantener alejados a los rinocerontes blancos del sur de áreas con presencia de cazadores furtivos. Esta estrategia podría emplearse para reducir riesgos y reforzar las medidas de conservación en zonas vulnerables del continente africano.
Más allá de la utilidad práctica, los autores advierten de los posibles efectos negativos de esta “ecología del miedo”. La exposición constante al estrés provocado por el ser humano podría alterar los patrones de alimentación y reproducción de la fauna, comprometiendo su supervivencia a largo plazo. Como concluye Zanette, “no solo modificamos el entorno con la deforestación o el cambio climático; basta con que estemos presentes para alterar la conducta natural de los animales”.
Un exhaustivo estudio realizado en el Parque Nacional Kruger ha revelado que hay algo que aterra más a los animales salvajes que el rugido de los leones. Los investigadores recopilaron más de 10.000 grabaciones para determinar qué tipo de sonidos provocan mayor alarma en la fauna africana y los resultados fueron concluyentes.