Hace 56 M de años, el Ártico accionó el 'interruptor' de una crisis climática global. Y podría suceder de nuevo
Los científicos han logrado documentar el mecanismo biológico que estuvo detrás del Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno. Aseguran que podría volver a repetirse
Un glaciar colapsado por el aumento de temperaturas en el Ártico (EFE/Sebastian Mernild)
Un grupo internacional de investigadores ha identificado en las aguas del océano Ártico un proceso biológico que actuó como un auténtico “interruptor” hace millones de años para desatar una crisis climática global. El estudio sugiere que este mecanismo, relacionado con la liberación de metano, podría volver a activarse si el planeta continúa calentándose.
El trabajo, publicado en la revista Nature Geoscience, se centra en un periodo de intenso calentamiento global sucedido hace unos 56 millones de años, conocido como el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM). En aquella etapa, la temperatura global y la acidificación de los océanosaumentaron debido a la emisión masiva de gases de efecto invernadero como el CO₂ y el CH₄.
The Arctic Ocean was once an important source of greenhouse gases to the atmosphere — and it could become one again, researchers warn. https://t.co/0we2RuAh1C
Para estudiar ese evento, los científicos perforaron el hielo ártico para extraer un cúmulo de sedimentos de varios metros de longitud, que después fueron analizados gracias al Integrated Ocean Drilling Program. Dichas capas marinas conservan las huellas geoquímicas del calentamiento y la posterior recuperación del clima, lo que ha permitido reconstruir con detalle los procesos biológicos del pasado.
Microbios que cambiaron el equilibrio del océano
Los expertos examinaron biomarcadores e isótopos de carbono para determinar la composición microbiana de los sedimentos. Antes del PETM, el metano se formaba bajo el fondo marino y era consumido por microorganismos que respiraban sulfato, en un proceso conocido como oxidación anaerobia del metano (AOM). Sin embargo, durante el episodio de calentamiento, la abundancia de estos microbios se redujo drásticamente.
La causa, según los investigadores, fue la escasez de sulfato en los océanos de aquella época. Este cambio limitó la capacidad de los microbios para retener el metano, lo que provocó su liberación hacia el agua y la atmósfera. En ese contexto, proliferaron otros microorganismos que usaban oxígeno para realizar la oxidación aerobia del metano (AeOM), alterando de forma radical la dinámica química marina.
El ‘cambio de interruptor’ y sus consecuencias climáticas
El equipo liderado por Bumsoo Kim, investigador del Centro Espacial Johnson de la NASA, propone que esta transición convirtió al océano Ártico en una fuente importante de dióxido de carbono. Mientras el proceso AOM contribuía a estabilizar el pH mediante la generación de bicarbonato, la AeOM liberaba CO₂, intensificando el calentamiento y la acidificación oceánica. “Creemos que algo similar podría suceder de nuevo”, explicó Kim. “El océano Ártico se está volviendo más cálido y menos salino, lo que podría reducir el oxígeno y alterar el ciclo del metano del mismo modo que en el pasado”.
Otros expertos, como Sandra Kirtland Turner, profesora de paleoclimatología en la Universidad de California en Riverside, señalan que las condiciones actuales del Ártico difieren de las de hace millones de años. No obstante, la científica subraya que el hallazgo demuestra cómo los retroalimentadores del carbono pueden agravar los periodos de calentamiento. También advierte de que estos mecanismos todavía se comprenden de manera limitada en las proyecciones climáticas.
Un grupo internacional de investigadores ha identificado en las aguas del océano Ártico un proceso biológico que actuó como un auténtico “interruptor” hace millones de años para desatar una crisis climática global. El estudio sugiere que este mecanismo, relacionado con la liberación de metano, podría volver a activarse si el planeta continúa calentándose.