El gigantesco impacto que "hizo posible la vida en la Tierra" indica que, posiblemente, estamos solos
El estudio vincula la colisión de Theia a la aportación de los elementos químicos esenciales para la vida. Es más, sin ella hubiese sido imposible que se formase agua
Se cree que este impacto dio origen a la Luna (X/@UnversoRecondito)
Un impacto de enormes dimensiones ocurrido hace más de 4.561 millones de años habría transformado para siempre la historia de nuestro planeta, según un estudio publicado en Science Advances. La colisión con Theia, un cuerpo celeste similar en tamaño a Marte, no solo originó la Luna, sino que aportó los elementos químicos esenciales que hicieron posible el desarrollo de la vida en la Tierra. Este escenario, según los investigadores, podría explicar por qué la existencia de mundos habitables es una rareza en el universo.
En sus primeras etapas, la Tierra primitiva era un mundo árido y con temperaturas tan elevadas que impedían la permanencia de agua y carbono en superficie. La hipótesis científica plantea que la llegada de estos compuestos se produjo tras la colisión con Theia, un episodio que marcó el inicio de los océanos y, con ellos, la posibilidad de albergar organismos vivos.
El análisis realizado mediante isótopos de manganeso y cromo en rocas terrestres y meteoritos permitió determinar que el cambio químico se produjo en un intervalo muy concreto, hace 4.561 millones de años. Según los expertos, la energía liberada en el choque eliminó parte de las sustancias volátiles, aunque la fracción que permaneció fue suficiente para que el planeta se convirtiera en un entorno propicio para la vida.
Un fenómeno improbable
Los científicos destacan que la probabilidad de que un planeta rocoso en la zona habitable de su estrella reciba un aporte tan excepcional es extremadamente baja. Mercurio, Venus y Marte, por ejemplo, muestran composiciones pobres en volátiles, lo que refuerza la idea de que la Tierra fue una excepción en el sistema solar. Este hecho, aseguran, sitúa a nuestro planeta como un caso extraordinario en la evolución cósmica.
El estudio apunta además que la actual composición de la Tierra procede en un 90% del planeta original, en un 10% del material de Theia y en apenas un 0,4% de aportes posteriores. “Gracias a nuestros resultados, sabemos que la proto-Tierra era inicialmente un planeta rocoso seco. Puede asumirse que fue únicamente la colisión con Theia lo que trajo los elementos volátiles a la Tierra y, en última instancia, hizo posible la vida”, señaló el investigador Pascal Kruttasch.
Los resultados plantean que la habitabilidad no es un fenómeno común, sino la consecuencia de una cadena de coincidencias casi irrepetibles. “Esto deja claro que la capacidad de un planeta para ser apto para la vida no es algo dado, sino una excepción”, afirmó el profesor Klaus Mezger. Esta conclusión aporta una nueva explicación a la Paradoja de Fermi, sugiriendo que la falta de contacto con otras civilizaciones podría deberse a que no existan en absoluto.
Un impacto de enormes dimensiones ocurrido hace más de 4.561 millones de años habría transformado para siempre la historia de nuestro planeta, según un estudio publicado en Science Advances. La colisión con Theia, un cuerpo celeste similar en tamaño a Marte, no solo originó la Luna, sino que aportó los elementos químicos esenciales que hicieron posible el desarrollo de la vida en la Tierra. Este escenario, según los investigadores, podría explicar por qué la existencia de mundos habitables es una rareza en el universo.