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Hay algo en lo más profundo de los huesos que no debería estar ahí. Y puede causar fracturas y deformaciones
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No solo circula por la sangre

Hay algo en lo más profundo de los huesos que no debería estar ahí. Y puede causar fracturas y deformaciones

Estos elementos no solo circulan por la sangre y se acumulan en los órganos. Además, pueden llegar a los tejidos más profundos, incluso a la médula ósea

Foto: Una radiografía que muestra una fractura (PxHere)
Una radiografía que muestra una fractura (PxHere)

Los microplásticos, partículas diminutas presentes en el aire, el agua y los alimentos, han sido hallados en la parte más profunda de los huesos humanos. Investigadores advierten que esta presencia podría alterar el metabolismo óseo y favorecer problemas como deformidades y fracturas.

Un análisis publicado en la revista Osteoporosis International ha revisado más de 60 estudios que demuestran cómo los microplásticos no solo circulan por la sangre, sino que llegan a tejidos profundos, incluida la médula ósea. Allí podrían modificar la función de células clave para la regeneración, comprometiendo la salud esquelética.

Efectos sobre las células óseas

El equipo coordinado por Rodrigo Bueno de Oliveira, de la Universidad Estatal de Campinas en Brasil, indica que en experimentos con cultivos celulares se observaron alteraciones significativas. Estas partículas reducen la viabilidad celular, aceleran el envejecimiento y favorecen la inflamación. Además, promueven la actividad de los osteoclastos, células que degradan tejido óseo, debilitando la estructura interna y facilitando las roturas y las deformaciones.

Los ensayos con modelos animales mostraron que la exposición prolongada a microplásticos interrumpe el crecimiento del esqueleto, deteriora la microestructura del hueso y puede provocar displasias. Este proceso aumenta la vulnerabilidad frente a fracturas y patologías asociadas a la osteoporosis, una enfermedad cuya incidencia sigue creciendo en todo el mundo.

Una amenaza poco reconocida

Cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plásticos, generando a su vez emisiones de gases de efecto invernadero. Una parte de esos materiales acaba fragmentada en partículas microscópicas que se infiltran en el organismo. Los investigadores destacan que este “peligro poco reconocido” podría ser un factor ambiental que contribuya al aumento de complicaciones óseas.

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Los especialistas subrayan también que aún no se conoce el alcance exacto de los efectos de los microplásticos en la salud ósea. No obstante, se plantea que podrían convertirse en una causa incontrolable de enfermedades metabólicas del hueso. El próximo paso será comprobar mediante estudios experimentales cómo estas partículas afectan a la resistencia de estos tejidos y si están implicadas en el incremento de las fracturas a escala global.

Los microplásticos, partículas diminutas presentes en el aire, el agua y los alimentos, han sido hallados en la parte más profunda de los huesos humanos. Investigadores advierten que esta presencia podría alterar el metabolismo óseo y favorecer problemas como deformidades y fracturas.

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