46 focos, 857.300 sacrificios y huevos más caros: el saldo del verano de la gripe aviar
Después de dos años de calma, la infuenza aviar ha vuelto a disparar las alertas por la expansión de brotes en parques públicos, reservas naturales y explotaciones ganaderas
857.300 aves sacrificadas en 3 meses (EFE)
Por
María Guerrero
EC EXCLUSIVO
“Primero aparecieron cuatro gallinas muertas, al día siguiente otras cuatro. Eso no es normal, así que empezamos el protocolo de inmediato”, recuerda el responsable de comunicación de una de las explotaciones aviares más grandes de Olmedo (Valladolid). Lo primero fue la retirada de los cadáveres para analizarlos en la propia empresa, después otra prueba del gobierno regional y para el viernes ya estaba confirmado: la gripe aviar estaba en la granja. La alerta saltó al verificar que se trataba de la variante H5N1, la cepa que lleva desde junio poniendo en vilo a las autoridades sanitarias y a los ganaderos por el aumento de los focos de gripe aviar. “Al ser esta gripe de alta patogenicidad, no basta con sacrificar a las gallinas que habían estado en contacto con las fallecidas, hemos tenido que sacrificar a todas las aves de la explotación, unas 750.000 gallinas”, explica el portavoz.
El brote de Olmedo es el sexto detectado en explotaciones avícolas en lo que va de año, que se suma a otros 38 focos en aves silvestres y 2 en aves cautivas, según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Este repunte contrasta con la situación de los meses anteriores: en 2024 se confirmaron 24 casos en aves silvestres y uno en aves cautivas, mientras que en 2025, hasta junio, solo se habían notificado tres. La reserva natural de Doñana, los parques públicos de Sevilla y las granjas de la meseta sur han sido algunos de los escenarios donde se ha podido ver el reguero de aves muertas que ha dejado este virus, y parece que todavía no ha terminado.
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a las aves y se transmite por contacto directo con ejemplares infectados o con sus secreciones, especialmente excrementos. El virus tiene múltiples variantes que evolucionan y mutan con el tiempo. La cepa responsable de los brotes actuales es la H5N1, considerada la más contagiosa y letal. “La gripe aviar es un virus habitual en las aves y normalmente no genera grandes problemas, pero estamos hablando de cepas altamente infecciosas. El H5N1 es particularmente letal”, explica Jorge Orueta, biólogo y responsable de especies en SEO BirdLife.
Hasta ahora, las autoridades sanitarias no han confirmado una relación genética clara entre los focos detectados; la hipótesis más aceptada es que aves silvestres infectadas podrían haber transportado el virus entre zonas. Esta hipótesis se ve respaldada por numerosos estudios que muestran que especies migratorias, especialmente aves acuáticas, actúan como reservorios naturales del virus, colaboran en su diseminación entre regiones distintas y permiten la recombinación de cepas. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) concluye que los desplazamientos estacionales de aves migratorias están estrechamente relacionados con la aparición de brotes de H5N1 en diferentes regiones.
Aunque el virus puede infectar a mamíferos y, en casos muy aislados, a humanos, la transmisión entre personas es extremadamente limitada, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por eso, la principal preocupación no está en el riesgo para la salud humana, sino en otras dimensiones, como su impacto biológico y económico. La única forma de erradicar un foco es el sacrificio de las aves infectadas y la eliminación de cadáveres y objetos contaminados. Por ello, la aparición de infectados en explotaciones avícolas o en áreas de especial valor ecológico tiene graves consecuencias, tanto por la pérdida total de la producción como por los riesgos que representa para las especies en peligro.
Un reto más para la conservación
El caso de Doñana ha sido uno de los más sonados en los últimos meses por la delicadeza de su entorno como reserva natural de aves en riesgo. Desde el 8 de septiembre, la Junta de Andalucía mantiene el nivel 2 de emergencia tras detectar tres focos activos con cuatro positivos de H5N1. Posteriormente, se sumaron más casos en el entorno de la reserva natural. El último fue el hallazgo de dos cigüeñas blancas muertas en el Caño Guadiamar, en Aznalcázar (Sevilla), que dieron positivo en el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete el pasado viernes 19.
“En Doñana hay especies en estado crítico de conservación, y una epidemia podría ser devastadora”, advierte Jorge Orueta. Pero Doñana no es el único punto sensible a nivel biológico expuesto al virus. El 6 de agosto, el Centro de Recuperación de Fauna de Gorliz (Bizkaia) tuvo que sacrificar sus 132 aves tras la muerte de una gaviota por gripe aviar. Allí se albergaban búhos, buitres, halcones, alimoches, azores, gaviotas y cormoranes, todos ellos susceptibles a contraer y contagiar la influenza.
857.300 aves de explotación sacrificadas
El jefe del servicio de Ganadería de la Diputación de Bizkaia, Iñaki Arrazola, señaló en una entrevista para Radio Euskadi que, aunque este brote no supone un peligro para la salud pública, sí representa un grave riesgo para las explotaciones avícolas. “Es un virus muy patógeno, provoca alta mortalidad y obliga al vaciado y sacrificio completo de las explotaciones”, explicó. En aves en cautividad, el contagio es aún más rápido debido al hacinamiento.
Desde el 18 de julio, el Ministerio de Agricultura ha notificado el sacrificio de 857.300 aves en explotaciones afectadas. Para los ganaderos, estas pérdidas implican no solo animales muertos,sino el cierre de granjas y altos costes de desinfección. “El valor en el mercado de las gallinas que hemos sacrificado ya supera los cuatro millones de euros, a los que hay que añadir la destrucción del pienso y los embalajes, así como el coste de la inactividad productiva de al menos los 6 próximos meses”, explica el portavoz de la granja de Olmedo afectada por el último brote.
La repetición de esta situación podría afectar con fuerza a las regiones con gran industria avícola, como la zona de Castilla-La Mancha, principal productora de huevos del país, que en 2024 alcanzó los 260,7 millones de toneladas según datos de la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (Inprovo). El mayor riesgo para la industria avícola de una expansión de la gripe aviar está en el impacto sobre las exportaciones. En julio, España perdió el estatus de país libre de influenza aviar ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) tras detectar dos focos en granjas de Extremadura y Toledo. Esta certificación es la que garantiza a los países compradores la seguridad de la carne y los huevos españoles. El propio Ministerio de Agricultura advirtió que su pérdida tendría “repercusiones económicas por la pérdida de las condiciones requeridas en los certificados sanitarios de exportación”.
Las consecuencias no se han hecho esperar: Hong Kong ha suspendido las importaciones de carne de ave y huevos procedentes de Badajoz, Toledo, Huelva y Guadalajara. “Seguimos la situación con preocupación, porque si afecta a las gallinas ponedoras, el impacto económico puede ser enorme”, advertía Ángel Estanislao Gálvez, secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), en declaraciones a este periódico.
Los huevos de oro
Si hay un ejemplo claro de un mercado afectado por la gripe aviar es el caso de Estados Unidos. Desde 2022 hasta enero de 2025, una oleada de influenza provocó la muerte directa o preventiva de 136 millones de aves. Solo en el último trimestre de 2024, se sacrificaron más de 20 millones de gallinas ponedoras, alrededor del 10% de la población de este tipo de aves en el país, según el Departamento de Agricultura estadounidense. El reflejo de esta crisis llegó rápidamente a los bolsillos de los consumidores. En 2022, el precio promedio de una docena de huevos era de 2,86 dólares; hoy, ha aumentado hasta un 28,1%, alcanzando los 8 dólares en California y alrededor de 7 en Nueva York.
En España, también llevo la ola expansiva de la subida de precios. Desde principios de 2024, el precio de los huevos en España ha experimentado un aumento considerable. Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el precio de una docena de huevos medianos (categoría M) ha subido un 25,2% desde abril de 2024, pasando de 2,07–2,10 euros a 2,60 euros en marzo de 2025. Además, en el periodo comprendido entre enero y agosto de 2025, el precio volvió a aumentar un 15,7%, convirtiéndose en uno de los productos con mayor subida en la cesta de la compra, solo por detrás del café.
El aumento de los brotes de gripe aviar en España en los últimos meses mantiene la incertidumbre no solo para los consumidores, sino también para los propios empresarios. Para la granja de Olmedo, los próximos meses serán una carrera por recuperar las pérdidas tras el sacrificio de sus gallinas. Su portavoz asegura que se trata de un golpe de mala suerte con consecuencias catastróficas: “Para la empresa, esto es una calamidad, como lo sería un incendio o una inundación para cualquier otra compañía; a nosotros nos ha tocado la gripe aviar”.
“Primero aparecieron cuatro gallinas muertas, al día siguiente otras cuatro. Eso no es normal, así que empezamos el protocolo de inmediato”, recuerda el responsable de comunicación de una de las explotaciones aviares más grandes de Olmedo (Valladolid). Lo primero fue la retirada de los cadáveres para analizarlos en la propia empresa, después otra prueba del gobierno regional y para el viernes ya estaba confirmado: la gripe aviar estaba en la granja. La alerta saltó al verificar que se trataba de la variante H5N1, la cepa que lleva desde junio poniendo en vilo a las autoridades sanitarias y a los ganaderos por el aumento de los focos de gripe aviar. “Al ser esta gripe de alta patogenicidad, no basta con sacrificar a las gallinas que habían estado en contacto con las fallecidas, hemos tenido que sacrificar a todas las aves de la explotación, unas 750.000 gallinas”, explica el portavoz.