Ni la vista ni el oído: los humanos estaríamos inmersos en otra "gran transición evolutiva" ahora mismo
Hasta ahora, la genética se consideraba como el motor principal de la adaptación y la evolución. Sin embargo, estos investigadores sostienen otra postura de cara al presente y el futuro
Un reciente estudio de la Universidad de Maine afirma que los humanos estamos atravesando una transición evolutiva de gran alcance, en la que otro factor habría tomado el relevo a la genética como motor principal de adaptación. La investigación, publicada en la revista Bioscience, describe cómo nuestras sociedades están reconfigurando las reglas de la evolución.
El profesor Timothy M. Waring y el investigador Zachary T. Wood sostienen que instituciones, tecnologías y sistemas de organización social tienen un papel más decisivo que los genes en la vida de las personas. La capacidad de transmitir conocimientos, desde normas jurídicas hasta innovaciones médicas, permite resolver problemas con una rapidez imposible para la evolución biológica.
La cultura desplaza a la genética
“La evolución cultural devora a la genética”, afirmó Wood, al recordar que millones de personas dependen de gafas, cesáreas o tratamientos de fertilidad para superar limitaciones que en el pasado hubieran sido definitivas. Según los autores, la supervivencia está cada vez más condicionada por los sistemas culturales (como la sanidad, la educación o las infraestructuras) que por las características heredadas de cada individuo.
#Culture is now the primary force shaping #HumanEvolution, outpacing genetic change by enabling rapid adaptation through shared practices, technologies, and institutions across societies. @GoUMainehttps://t.co/mtRo0J4K0S
Este fenómeno se asemeja a otros grandes cambios de la historia de la vida, como la aparición de organismos multicelulares o la formación de colonias de insectos altamente cooperativos. En el caso humano, la tendencia apunta a una mayor dependencia del grupo y a la posibilidad de que las sociedades evolucionen hacia superorganismos culturales.
Un cambio acelerado y colectivo
La pandemia de coronavirus puso de manifiesto esta dinámica: comunidades enteras actuaron como un “sistema inmune social”, protegiéndose colectivamente frente a la enfermedad. Para Waring, este ejemplo refleja que cuanto más grande y cohesionado es un grupo, más rápida es su capacidad de adaptación a través de la cultura.
No obstante, los investigadores insisten en que este viraje no debe confundirse con el progreso moral. “La evolución puede crear tanto soluciones eficaces como desenlaces brutales”, señaló Wood. De ahí que adviertan contra la idea de que las sociedades con mayor desarrollo tecnológico sean necesariamente “mejores”.
Para comprobar sus planteamientos, el equipo está diseñando modelos matemáticos y simulaciones que permitan medir el ritmo de esta transición. El objetivo es observar hasta qué punto la cultura seguirá consolidándose como eje central de la evolución humana y cómo esta transformación afectará a la cooperación, la supervivencia y la organización social en el futuro.
Un reciente estudio de la Universidad de Maine afirma que los humanos estamos atravesando una transición evolutiva de gran alcance, en la que otro factor habría tomado el relevo a la genética como motor principal de adaptación. La investigación, publicada en la revista Bioscience, describe cómo nuestras sociedades están reconfigurando las reglas de la evolución.