En 1995, la NASA dio drogas ilegales a unas arañas: lo que pasó después fue un auténtico caos
El objetivo del experimento era medir la toxicidad de diferentes sustancias. Los científicos consideraron que la forma de tejer sus telarañas era un buen modo de cuantificarla
Una araña, siendo drogada con LSD (YouTube/@AndrewStruthers)
La NASA llevó a cabo en 1995 un experimento poco convencional que aún hoy sigue despertando curiosidad y debate. El estudio consistió en administrar drogas ilegales como cannabis, anfetaminas, cafeína e hidrato de cloral a varias especies de arañas, con el objetivo de observar cómo estas sustancias alteraban su capacidad para construir telarañas.
Los científicos del Marshall Space Flight Center buscaban una forma de medir la toxicidad de diferentes compuestos sin recurrir a animales superiores. Para ello, analizaron los patrones geométricos de las telarañas, ya que su construcción responde a un esquema instintivo que, al verse alterado, permite inferir el efecto neurológico de las sustancias administradas.
La metodología fue de lo más interesante: se digitalizaron las telarañas y se utilizaron herramientas de análisis de imagen basadas en cristalografía estadística para estudiar las formas y estructuras. Se midieron parámetros como el número de lados completados en cada celda, el área media, los perímetros y el número total de estructuras formadas. Las deformaciones indicaban el nivel de toxicidad.
Efectos visibles en las redes
La cafeína provocó los efectos más caóticos. Las telarañas construidas bajo su influencia resultaron altamente desorganizadas, con ausencia de simetría y una clara pérdida de funcionalidad. En muchos casos, las arañas no completaban las redes o las dejaban a medio construir, mostrando signos de descoordinación severa.
Otras sustancias, como el cannabis, ralentizaban la actividad constructiva de forma notable. Las arañas actuaban con lentitud, creando estructuras incompletas y con menor tensión. Por su parte, los ejemplares expuestos a anfetaminas mostraban una conducta hiperactiva, pero sin capacidad para seguir los patrones típicos, lo que generaba redes desordenadas.
Este proyecto retomaba una línea de investigación iniciada por el farmacólogo suizo Peter N. Witt en 1948. Witt fue pionero en el estudio del comportamiento de las arañas bajo el efecto de drogas como el LSD, la mescalina o la cafeína. Sus resultados mostraban que las alteraciones en las telarañas podían servir como indicador del impacto neurológico de estas sustancias.
Comparativa entre las telas de araña (Wikimedia Commons)
Las conclusiones del equipo de la NASA coincidieron con los hallazgos previos de Witt, pero aportaron un enfoque más cuantitativo y riguroso gracias al uso de técnicas informáticas. Las telarañas, aunque inusuales como herramienta de análisis, se revelaron como un sistema eficaz y sensible para detectar disfunciones provocadas por sustancias químicas.
La NASA llevó a cabo en 1995 un experimento poco convencional que aún hoy sigue despertando curiosidad y debate. El estudio consistió en administrar drogas ilegales como cannabis, anfetaminas, cafeína e hidrato de cloral a varias especies de arañas, con el objetivo de observar cómo estas sustancias alteraban su capacidad para construir telarañas.