Estudian el cerebro humano y descubren por qué te cuesta tanto levantarte de la cama
Los investigadores analizaron más de 1.000 casos y en todos ellos encontraron patrones comunes. Las ondas lentas parecen ser las responsables de estos 'malos despertares'
Sí, hay una explicación científica al mal humor de la mañana (Pexels)
Un equipo de investigadores en Suiza ha identificado el mecanismo que explica por qué a muchas personas les resulta tan complicado comenzar el día. Según los resultados publicados en la revista Current Biology, el paso del sueño a la vigilia no es inmediato, sino que implica una reactivación gradual y estructurada del cerebro que puede condicionar el nivel de alerta tras el despertar.
Utilizando una malla con 256 sensores de electroencefalografía, los científicos analizaron más de 1.000 despertares, tanto espontáneos como inducidos por una alarma. El patrón observado fue sorprendentemente regular: la reactivación comienza en las zonas frontales del cerebro, vinculadas a funciones como la atención o la planificación, y progresa hacia las áreas posteriores, encargadas del procesamiento visual.
El tipo de sueño influye en cómo nos despertamos
El orden de activación neuronal cambia según la fase del sueño de la que se despierte la persona. Cuando se trata de sueño REM, asociado a una actividad cerebral elevada y sueños vívidos, el cerebro responde rápidamente y se activa en cuestión de segundos. Sin embargo, al despertar desde el sueño no REM, la transición es más lenta e involucra una fase intermedia en una región central antes de iniciar la progresión hacia las zonas posteriores.
Waking up isn’t instant — your brain follows a precise sequence from sleep to wakefulness. New study maps how slow waves and fast activity shape how alert (or groggy) you feel. pic.twitter.com/xiwDbzgeqA
— Neuroscience News (@NeuroscienceNew) July 18, 2025
Esta diferencia podría estar relacionada con un fenómeno propio del sueño no REM en el que las neuronas alternan entre periodos de actividad e inactividad. Según los investigadores, esta dinámica obliga al cerebro a pasar primero por una onda lenta antes de poder alcanzar un ritmo de funcionamiento más rápido y compatible con el estado de vigilia.
La clave del mal despertar: las ondas lentas
El estudio también revela que existen dos tipos de ondas lentas justo antes del despertar. Algunas actúan como señales de activación, facilitando una transición más eficaz al estado consciente. Otras, en cambio, entorpecen ese proceso, provocando que la persona se sienta aturdida o con somnolencia incluso después de haberse despertado.
"Algunas ondas lentas parecen formar parte del ¡despierta! del cerebro, mientras que otras son responsables de que sigamos sintiéndonos adormecidos", explicó Aurélie Stephan, autora principal de la investigación. Esta distinción podría ser clave para diseñar estrategias que ayuden a reducir la sensación de inercia del sueño.
Comprender cómo se activa el cerebro tras el descanso podría facilitar el diagnóstico y tratamiento de trastornos del sueño como el insomnio, las parasomnias o la apnea. Además, permitiría anticipar episodios de somnolencia excesiva o detectar señales tempranas de desórdenes neurológicos vinculados al sueño, como crisis epilépticas nocturnas.
“Si comprendemos mejor este proceso, podremos identificar signos de hiperactivación en quienes padecen alteraciones del sueño”, señaló Stephan. La autora añadió que este trabajo ofrece una visión inédita sobre una de las transiciones más fundamentales de la conciencia humana: “Esta investigación abre una ventana para explorar cómo el cerebro recobra su funcionamiento tras dormir”.
Un equipo de investigadores en Suiza ha identificado el mecanismo que explica por qué a muchas personas les resulta tan complicado comenzar el día. Según los resultados publicados en la revista Current Biology, el paso del sueño a la vigilia no es inmediato, sino que implica una reactivación gradual y estructurada del cerebro que puede condicionar el nivel de alerta tras el despertar.