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Los auriculares con cancelación de ruido son sospechosos de crear un problema auditivo
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ENTRENAMIENTO CEREBRAL

Los auriculares con cancelación de ruido son sospechosos de crear un problema auditivo

Algunos audiólogos alertan sobre el aumento del número de jóvenes con problemas para oír bien: no les pasa nada en el oído, su cerebro no estaría procesando el ruido correctamente

Foto: Una mujer con auriculares. (Freepik)
Una mujer con auriculares. (Freepik)

Los auriculares con cancelación de ruido son una maravilla. Nos permiten centrarnos en lo que queremos escuchar y eliminan los sonidos externos. La ventaja va más allá del mero placer de escuchar música, un podcast o una llamada de forma más nítida: como no nos molestan otros ruidos, no es necesario que elevemos el volumen. Por esta razón, incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) los recomienda para hacer frente a la pérdida de audición provocada por la exposición prolongada a un volumen demasiado alto, un problema que afecta a cientos de millones de personas, en su mayoría, jóvenes.

Sin embargo, en los últimos años, algunos audiólogos han empezado a sospechar que no todo son bondades. Los auriculares con cancelación de ruido podrían estar provocando una pérdida de las capacidades auditivas entre los usuarios que más los utilizan. En el Reino Unido, el Servicio Nacional de Salud (o NHS, del inglés National Health Service) ha detectado un aumento en el número de jóvenes que acuden a la consulta asegurando que tienen problemas aditivos, según la BBC. Apenas son capaces de seguir una conversación en un entorno ruidoso o de percibir de dónde viene un sonido. Lo curioso es que cuando se le practican las pruebas tradicionales, su agudeza auditiva parece estar perfectamente. ¿Qué sucede exactamente?

Los expertos ya están dando la voz de alarma y reclaman estudios para aclarar esta cuestión. La teoría de algunos especialistas es que, al filtrar constantemente el ruido de fondo, nuestro sistema auditivo está perdiendo sus habilidades para discernir la procedencia de los sonidos o para centrarse en uno de ellos. No se trataría de un problema de oído, sino de procesamiento del cerebro. De hecho, los audiólogos británicos que están llamando la atención sobre la aparición de estos casos consideran que el problema se podría identificar con el trastorno del procesamiento auditivo, que generalmente se diagnostica en niños o en ancianos como consecuencia de algún daño cerebral.

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Conexiones neuronales en la corteza auditiva

Desde el punto de vista de la neurociencia tiene todo el sentido. “Nuestro cerebro es capaz de discriminar entre muchos ruidos, porque durante todo el proceso de maduración de la corteza auditiva ha aprendido qué es lo importante y lo que no”, explica a El Confidencial José Ángel Morales García, neurobiólogo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Por ejemplo, “si estás manteniendo una conversación en una cafetería, el sonido de la puerta o el de una cucharilla que se cae no son relevantes, lo importante es la comunicación oral que estoy estableciendo con una persona”.

placeholder Auriculares. (Freepik)
Auriculares. (Freepik)

Como en muchas otras actividades cerebrales, tener las conexiones neuronales que lo hagan posible “es una cuestión de entrenamiento”. A largo de la infancia y la adolescencia, queda establecida esta habilidad, pero ¿podría perderse en la edad adulta por el uso de los cascos o, realmente, el problema que se está detectando tiene que ver con el desarrollo? Ante la preocupación de los audiólogos, los medios británicos han recogido algunos testimonios de personas muy jóvenes, como una chica de 25 años que aseguraba a la BBC que usa los auriculares con cancelación de ruido unas cinco horas diarias y que tiene muchos problemas para seguir las clases presenciales de la universidad.

placeholder Jóvenes con auriculares. (Freepik)
Jóvenes con auriculares. (Freepik)

Según algunos expertos, es muy probable que las nuevas generaciones hayan hecho un uso abusivo de los casos desde edades demasiado tempranas, cuando tendrían que haber estado expuestos al ambiente normal. “La utilización excesiva de auriculares con cancelación de ruido podría perjudicar el proceso de desarrollo por el que los niños aprenden a prestar atención a los sonidos, afirmaba en The Guardian Renee Almeida, directora clínica de audiología de adultos en el Imperial College Healthcare NHS Trust.

“El proceso de maduración de la corteza auditiva se da entre los 3 y los 20 años”, señala Morales García, “pero hay dos etapas críticas, entre los 3 y los 7 y entre los 7 y los 12”. En ese sentido, la hipótesis le genera dudas, porque “no son las edades típicas de uso de auriculares y, en todo caso, no creo que los usen tanto tiempo como para que el cerebro no sea capaz de discriminar ruidos”. Sí es más plausible que la exposición sea mucho mayor en la adolescencia, por ejemplo, en actividades como los videojuegos.

placeholder Auriculares. (Michael Mcloughlin)
Auriculares. (Michael Mcloughlin)

Los expertos hablan de “plasticidad del cerebro” para referirse a su enorme capacidad para aprender y reorganizar conexiones. En la infancia y la adolescencia es mucho mayor, por eso es mucho más fácil desarrollar habilidades como tocar un instrumento o aprender un idioma a edades tempranas. La cuestión es en qué medida perdemos capacidades si no las practicamos. “A partir de 20 años, el uso continuado de estos auriculares puede hacer que a la corteza auditiva le cueste un poco más procesar los distintos tipos de sonidos, pero el proceso de maduración ya se ha producido, tendrías que usarlos mucho tiempo para que tuvieran algún efecto”, opina el neurocientífico de la UCM.

Por eso, algunos especialistas creen que la teoría es muy atrevida, sobre todo si se pretende diagnosticar un trastorno de procesamiento auditivo por este motivo, ya que esta patología tiene otras causas establecidas. En principio, “yo no lo achacaría, pero hay que tenerlo en cuenta, cuando aparecen este tipo de hipótesis no podemos descartar nada”, comenta Morales García. El hecho de que los audiólogos estén detectando algo fuera de lo común vinculado a un grupo de población concreto, las personas jóvenes, que no debería tener este tipo de problemas, “es un buen punto para comenzar a investigar”, añade.

placeholder Tomografía del cerebro. (EFE)
Tomografía del cerebro. (EFE)

Qué hacen los auriculares

¿Unos simples auriculares pueden causar este tipo de alteraciones en el cerebro? La cancelación de ruido se logra de dos formas. La primera es la pasiva y no tiene mucho misterio: los materiales con los que están hechos los casos ejercen de barrera frente a los sonidos externos, principalmente gracias a las almohadillas de espuma y a su propio diseño. La segunda es la cancelación activa (ANC, del inglés Active Noise Control) y es mucho más sofisticada: se trata de una tecnología que genera un sonido específico para neutralizar el del exterior. Un micrófono recoge el ruido ambiente, el sistema lo procesa y crea una señal opuesta para que la combinación de las dos ondas anule el ruido externo.

En general, este sistema suele funcionar mejor cuando el sonido que pretende eliminar es de baja frecuencia e invariable, como el motor de un coche, por eso siempre se pone el mismo ejemplo: la cancelación de ruido es perfecta para viajar en transportes públicos en los que tenemos que soportar mucho ruido continuo, como el metro o el tren. El sistema funciona peor frente a otros ruidos más estridentes y repentinos. Aun así, la tecnología no ha dejado de perfeccionarse en los últimos tiempos y este tipo de auriculares cada vez son más populares.

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No obstante, no es la primera vez que esta tecnología es cuestionada por sus posibles efectos perniciosos. Hace algunos años, cuando empezaron a popularizarse, algunos consumidores se quejaron de sufrir molestias muy parecidas a las que generan los cambios de presión, como cuando viajamos en avión o vamos en tren y entramos en un túnel. Algunos expertos llegaron a la conclusión de que no había ningún problema físico que lo explicara, pero sí otro relacionado con el funcionamiento de nuestro cerebro: la eliminación de las ondas sonoras de baja frecuencia provocaba que interpretara que estamos sufriendo un cambio de presión, de manera que generaba la misma sensación de malestar que en las situaciones en las que cambiamos bruscamente de altitud, por ejemplo.

A pesar de todo, frente a todas las dudas que generan, el neurobiólogo de la UCM considera que “son más los efectos positivos que negativos”. Con este tipo de auriculares, “al discriminar los ruidos, puedes bajar el volumen, con lo cual, no dañas el sistema auditivo y, además, va a disminuir el estrés que genera en la corteza auditiva tener que procesar un sonido muy alto”. Probablemente, como en casi todas las tecnologías, el problema no esté en el uso, sino en el abuso.

Los auriculares con cancelación de ruido son una maravilla. Nos permiten centrarnos en lo que queremos escuchar y eliminan los sonidos externos. La ventaja va más allá del mero placer de escuchar música, un podcast o una llamada de forma más nítida: como no nos molestan otros ruidos, no es necesario que elevemos el volumen. Por esta razón, incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) los recomienda para hacer frente a la pérdida de audición provocada por la exposición prolongada a un volumen demasiado alto, un problema que afecta a cientos de millones de personas, en su mayoría, jóvenes.

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