Ni un huracán ni un tsunami: resuelto el enigma de la ciudad hundida bajo el mar
Nan Madol, la antigua ciudad megalítica de Pohnpei, ha sido un enigma durante siglos. Nuevos estudios revelan cómo el cambio climático provocó el colapso de esta antigua civilización insular
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La leyenda de la Atlántida ha fascinado a la humanidad durante siglos. Descrita por Platón como una poderosa civilización perdida bajo el mar tras una gran catástrofe, esta mítica ciudad ha inspirado incontables historias sobre cómo las grandes sociedades pueden desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Algo así parece ser que le sucedió a la ciudad megalítica de Nan Madol. Un enigma que ha durado siglos y que podría estar definitivamente resuelto.
Nan Madol, una ciudad megalítica situada en la isla de Pohnpei, en el Pacífico, fue en su momento un centro de poder gobernado por la dinastía Saudeleur. Construida sobre más de 100 islotes artificiales, este impresionante conjunto arquitectónico de piedra basáltica y coral fue testigo de un floreciente gobierno que dominaba la región. Sin embargo, en el siglo XV, la actividad constructora en la ciudad se detuvo abruptamente, lo que marcó el inicio de su declive y posterior abandono.
What Happened To Nan Madol? The Answer Holds A Grim Warning For Our Futurehttps://t.co/tucRK9fY5G
— IFLScience (@IFLScience) October 10, 2024
Pero ¿por qué? La respuesta se encuentra en un estudio científico publicado en la revista PNAS Nexus. Según los investigadores, la causa de la desaparición de Nan Madol fue un período conocido como Pequeña Edad de Hielo, la cual afectó de forma severa al océano Pacífico en el siglo XIV y tuvo serias consecuencias en las civilizaciones insulares de la región. La caída del nivel del mar y un clima más seco habrían reducido drásticamente los recursos de los que dependían sus habitantes, lo que dificultó su supervivencia y debilitó la capacidad de la población para mantener la ciudad.
Un desastre tras otro
A este fenómeno habría que sumar el de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), un ciclo climático que provoca variaciones extremas en las precipitaciones y en los niveles del mar. Al parecer, su impacto fue tal en aquella época que la población se vio obligada a reconstruir y proteger sus edificaciones frente a inundaciones y tormentas, lo que exigía enormes esfuerzos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la capacidad para sostener la ciudad y su sistema de gobierno se fue desmoronando.
El estudio, que utilizó técnicas avanzadas de datación, reveló que los habitantes de Pohnpei se vieron envueltos en un ciclo de reconstrucción constante, lo que les obligaba a invertir cada vez más recursos en la protección frente a los desastres naturales. A pesar de sus esfuerzos, la presión climática y la falta de recursos fueron factores determinantes en el colapso de la ciudad y en la caída de la dinastía Saudeleur.
Hoy en día, los restos de Nan Madol permanecen parcialmente sumergidos, lo que es un recordatorio de la fragilidad de las civilizaciones frente a los cambios medioambientales. El destino de esta antigua ciudad se ha convertido en una advertencia para las actuales comunidades costeras que enfrentan desafíos similares debido al calentamiento global. A medida que los fenómenos climáticos extremos se vuelven más frecuentes, la supervivencia de muchas poblaciones dependerá de su capacidad para adaptarse a un entorno en constante cambio.
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