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El tesoro del litio español está debajo de este pueblo desconocido de 250 habitantes
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El mineral que mueve el mundo

El tesoro del litio español está debajo de este pueblo desconocido de 250 habitantes

El pueblo de Villasrubias (Salamanca) revive su pasado minero con una serie de prospecciones en busca de litio ante la mirada escéptica de sus vecinos

Foto: Sondeos de la segunda campaña de prospecciones en Villasrubias. (Cedida)
Sondeos de la segunda campaña de prospecciones en Villasrubias. (Cedida)
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El único restaurante de Villasrubias se llama La Mina. Cualquiera diría que el nombre hace referencia a la historia de este pueblo salmantino, que tuvo dos explotaciones de estaño hasta los años 50, pero la dueña asegura que ni siquiera recuerda por qué se lo puso. Aquí comían, hasta hace unas semanas, los empleados que han estado realizando prospecciones en la misma zona que ocupaba una de las minas abandonadas, La Canalita, a un par de kilómetros de la localidad. Sin embargo, su trabajo no tiene nada que ver con el pasado, sino con el futuro: buscan litio.

Este mineral mueve el mundo. Sus propiedades electroquímicas le han convertido en el "oro blanco": es el metal más ligero y menos denso a temperatura ambiente, con una conductividad ideal. Las baterías de iones de litio se utilizan en los coches eléctricos, los ordenadores y los móviles. ¿El subsuelo de Villasrubias alberga recursos millonarios? ¿Están los vecinos dispuestos a explotarlos?

Este pueblo de la comarca de El Rebollar, ubicado en una esquina de la provincia de Salamanca, a 130 kilómetros de la capital, y encajonado entre Cáceres y Portugal es la máxima expresión de la España Vacía. Cuentan que hace décadas los vecinos —dedicados a la agricultura y la ganadería— aún aprovechaban los restos de las antiguas minas para excavar en sus ratos libres en busca de wolframio y estaño. Lavaban los materiales y los llevaban a Ciudad Rodrigo para sacarse algún dinero extra que nunca sobraba en una economía de subsistencia. Desde entonces, cuando llegó a rozar los mil habitantes, la población de Villasrubias ha caído en picado, hasta los apenas 250 de la actualidad.

Entre plato y plato, el asunto del litio es objeto de debate en La Mina. Herminio, que emigró a Francia y ha vuelto a su tierra ya jubilado, lamenta que en el pasado El Rebollar no se convirtiese en una gran zona minera que permitiese su desarrollo, como ocurrió en otros lugares de España, según dice. Por eso, ve con buenos ojos el nuevo proyecto, aunque con matices: "Hay que explotar los recursos, pero luego no te vayas y me dejes aquí la mierda", comenta en presencia de El Confidencial. El pueblo "está muy dividido", admite el camarero, "unos están en contra, porque aquí la gente vive del campo, otros dicen que no les importa".

placeholder Indicación para el único restaurante de Villasrubias. (J. P.)
Indicación para el único restaurante de Villasrubias. (J. P.)

El calor aprieta a principios de julio y las calles están vacías. Quien no se está echando la siesta, está en la piscina o en La Bañera (así llaman a una zona de baño del río Riofrío, cuyas aguas vienen, en parte, de algunos arroyos que pasan por la zona minera). Sin embargo, jugar la partida después de comer es un ritual sagrado para unos pocos, que se reúnen en torno a una mesa sin apenas articular palabra. "Aquí nadie dice nada", comenta Cristina en el bar, el otro negocio hostelero del pueblo, refiriéndose a la mina. "Al principio, la gente decía que a ver si esto ayudaba a que Villasrubias tirara para arriba", añade. Sus palabras dejan entrever que con el paso del tiempo ha crecido el escepticismo.

Todo comenzó hace casi tres años, cuando se puso en marcha Technology Metals Europe (TME), empresa propietaria del permiso de investigación minera. La normativa exige que las compañías solicitantes sean españolas, así que el proyecto fue creado pensando específicamente en Villasrubias gracias a la iniciativa de tres personas: el geólogo Rafael López, que había estudiado la zona; Daniel Mamadou, CEO de la empresa australiana Energy Transition Minerals (ETM); y Jorge Gil, actual director.

placeholder Vecinos jugando a las cartas. (J. P.)
Vecinos jugando a las cartas. (J. P.)

El anterior propietario del permiso era Siemcalsa, empresa participada por la Junta de Castilla y León que intentaba aglutinar los activos mineros de la comunidad, pero que entró en concurso de acreedores. Además de comprar este activo, TME presentó sus planes ante la administración regional, que dio luz verde a los trabajos. Como la idea era ambiciosa desde el principio, la compañía australiana ETM entra en la sociedad y aporta el respaldo financiero necesario para iniciar los trabajos.

Qué se ha hecho ya

Lo primero era averiguar si merecía la pena el esfuerzo, como parecían indicar los trabajos previos de expertos de la propia Siemcalsa y de investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC). La primera pista la ofrecen los satélites Sentinel del programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea (ESA), que con sus imágenes multiespectrales muestran patrones que se pueden comparar con otros yacimientos. A partir de ahí, los drones sobrevolaron La Canalita para realizar un estudio de aeromagnetismo, es decir, para medir desde el aire las variaciones magnéticas que indican la presencia de ciertos minerales. La prospección geofísica se completó con tomografía eléctrica.

placeholder Dron preparado para los trabajos de aeromagnetismo. (Cedida)
Dron preparado para los trabajos de aeromagnetismo. (Cedida)

Con toda esa información, en 2023 se llevaron a cabo los 11 primeros sondeos a lo largo de 1.300 metros. El éxito fue rotundo: se encontró litio con una ley del 1,26%, un grado de concentración de este mineral que hace concebir esperanzas sobre la viabilidad de su explotación. Sin embargo, otra cuestión clave es la cantidad. "Con las distintas perforaciones, podemos hacer una aproximación virtual, en 3D, para calcular cuántos millones de toneladas puede haber", explica Jorge Gil, que impulsa desde el terreno el proyecto de TME. Para la empresa, esos datos son su verdadera mercancía. Ni los españoles ni sus socios australianos están en el negocio de la industria minera: "Nosotros somos una empresa de investigación, identificamos, medimos, valorizamos y pasamos a la siguiente fase", comenta. Hace falta que una compañía mucho más grande asuma la explotación, porque "las grandes empresas no hacen investigación, ese riesgo lo corremos nosotros", afirma.

En cualquier caso, esos primeros sondeos fueron tan positivos que solicitaron una nueva campaña para 2024 mucho más ambiciosa. Tienen previsto cubrir 5.000 metros y, en los primeros meses del año, ya han realizado perforaciones en 1.850. La llegada del verano supone un parón en los trabajos sobre el terreno (se reanudarán a finales de septiembre o principios de octubre), pero parte de las muestras recogidas ya están en las instalaciones de una empresa sevillana que se encarga de analizarlas y certificar el resultado al detalle. Los geólogos están trabajando en los informes de resultados de exploración, recursos minerales y reservas de mineral (Código JORC, según los estándares internacionales).

placeholder Primera campaña de sondeos. (Cedida)
Primera campaña de sondeos. (Cedida)

Mientras seguimos paseando por las calles de Villasrubias, en Ávila se está celebrando el mayor congreso de geólogos de la historia de España, que reúne a 700 especialistas. Entre ellos está Susana Timón, investigadora del IGME en Salamanca y gran conocedora de los recursos de litio. "Está presente en todo el noroeste de la península Ibérica", explica, "porque forma parte de la estructura de ciertos minerales, principalmente, silicatos y fosfatos, que albergan las rocas de naturaleza granítica". En la práctica, esto significa que, aparte de extraer el mineral, hay que procesarlo, sometiéndolo a procesos metalúrgicos para separar los componentes. De hecho, la empresa ya ha realizado algún ensayo de separación mecánica con muestras procedentes de Portugal.

El tesoro del que no se habla

No obstante, es posible que todo este esfuerzo merezca la pena no solo por el litio. Como es lógico, la zona conserva una interesante reserva de wolframio y estaño, los minerales que ya se explotaron y siguieron buscando los lugareños hace décadas, pero también feldespato y otro elemento que es un auténtico tesoro: la tantalita. La tantalita y la columbita son los componentes del coltán, el famoso mineral indispensable para los móviles y otros dispositivos electrónicos y cuya extracción ilegal, en manos de sangrientas guerrillas, está provocando un drama en la República Democrática del Congo, que alberga el 80% de las reservas mundiales.

placeholder Recogida de muestras en la segunda campaña. (Cedida)
Recogida de muestras en la segunda campaña. (Cedida)

En Villasrubias, la concentración está entre 200 y 400 partes por millón (ppm). "Es superior a la de cualquier lugar de Europa y a la de algunas explotaciones del Congo", asegura Gil, pero de nuevo, habría que confirmar cuál es la cantidad exacta de este recurso antes de lanzar las campanas al vuelo. En cualquier caso, el hecho de que sea un "yacimiento polimetálico", con la posibilidad de extraer muchos minerales valiosos a la vez, aumenta el interés del proyecto.

De forma aislada, es más difícil que alguien se lance a la aventura de abrir una mina para extraer uno solo de estos elementos, pero el mercado actual parece tener salida atractiva para los principales minerales que se han encontrado: el wolframio es clave en muchas industrias, por ejemplo, para herramientas de perforación, dada su dureza; el estaño, en la metalurgia; el feldespato, para construcción y cerámica; el litio, para las baterías; y la tantalita, para los chips. Además, hay otra cuestión crucial: cuantos más recursos extraídos se puedan aprovechar, menor cantidad de residuos se va a generar.

placeholder Muestras almacenadas. (Cedida)
Muestras almacenadas. (Cedida)

La delicada cuestión medioambiental

En efecto, el problema medioambiental que genera la minería es un obstáculo que la sociedad europea no parece dispuesta a asumir. En concreto, en España, el desastre de Aznalcóllar (Sevilla), el vertido tóxico más grande de nuestra historia tras el del Prestige, ha impulsado una legislación extraordinariamente exigente, mucho más que para trazar una autovía, por ejemplo, que tiene un impacto mucho mayor. "Hoy en día una mina a cielo abierto es inviable en Europa; las hay, pero son las que ya están abiertas y que, como mucho, se amplían", destaca Gil. Sin embargo, cualquier proyecto nuevo pasaría por una explotación "pequeña, quirúrgica, en galerías, con recuperación de residuos y máximo aprovechamiento del material", además de ejecutar restauraciones sobre el terreno.

De hecho, la empresa defiende que, en la fase de investigación en la que se encuentra, no hay impacto negativo. Básicamente, "hacemos un agujero de 13 centímetros, después lo rellenamos y ponemos vegetación autóctona sobre el sondeo", asegura el director de TME, así que "la incidencia en el medio es muy pequeña". De cara al futuro, si la explotación llegase a prosperar, ponen como ejemplo de buenas prácticas lo que está haciendo la compañía Saloro en la mina de wolframio de Barruecopardo (también en Salamanca, 100 kilómetros más al norte) con un ambicioso plan de restauración ambiental.

placeholder Vacas a las afueras de Villasrubias. (J. P.)
Vacas a las afueras de Villasrubias. (J. P.)

Sin embargo, en Villasrubias, muchos desconfían. "¿Qué beneficios vamos a tener aquí? Cero", afirma María. "Para algo sano que tenemos…", añade pensando en el campo. El pueblo, como tantos otros del noroeste español, sufre un declive demográfico imparable, con un gran número de personas mayores. Apenas media docena de familias, con una media de 50 años, viven de las vacas, aunque algunos tienen más de 200 cabezas, según cuentan. No es el caso de un ganadero que encontramos en el bar: asegura que solo tiene 25 y que está en edad de jubilarse, pero aún no lo hace porque se quedaría con una pensión miserable. La crítica a las trabas que ponen las administraciones es generalizada. Su preocupación no es una hipotética mina de la que apenas saben nada, sino la burocracia y los problemas diarios.

"Hay que tener una mirada crítica hacia minería en el pasado, pero no por ello vamos a dejar de explotar nuestros recursos, debemos aprender de los errores y hacerlo de una manera responsable", afirma la geóloga Susana Timón. Hoy en día, pone como ejemplo, las empresas se preocupan por reciclar el agua que utilizan. En su opinión, hay que ser conscientes de la dependencia que tiene Europa en el suministro de minerales críticos y de que la escasez de estas materias primas ha revolucionado el mundo de la exploración minera. En el mundo, la producción mundial se concentra en Australia y en el "triángulo del litio" (Argentina, Bolivia y Chile), pero en EEUU se han encontrado grandes reservas recientemente.

placeholder Visita de alcaldes de la zona a los trabajos de prospección. (Cedida)
Visita de alcaldes de la zona a los trabajos de prospección. (Cedida)

Empleo frente a los movimientos en contra

No obstante, la empresa insiste en que la fase final no depende de ellos. Hasta que no finalicen sus trabajos, será imposible calcular cuántas toneladas de litio hay, qué valor tendría, cuantos empleos crearía o si pudiera justificar una explotación minera durante un tiempo razonable, por ejemplo, 15 o 20 años. Aun así, "albergo la esperanza de que en cinco o seis años esté en explotación", reconoce Gil. Como su labor es la de investigar, TME ya ha solicitado permiso en otras tres ubicaciones de Salamanca para hacer lo mismo: dos en el norte de la provincia, en Hinojosa de Duero y Aldeadávila; y otra situada entre Navasfrías y El Payo, muy cerca de Villasrubias. Ciudad Rodrigo, la localidad más grande la zona, muy próxima a la frontera portuguesa, podría convertirse en un centro logístico para la actividad minera.

De hecho, la empresa también ha solicitado permiso en la vecina Sierra de Gata, en Cáceres, pero allí la noticia ha generado un movimiento en contra nada más conocerse la noticia, algo que no se ha producido en Villasrubias. Los vecinos comentan la paradoja: aunque solo se han realizado prospecciones en su pueblo, son las localidades vecinas las que han reaccionado en contra, aunque tímidamente: han mantenido reuniones y han aparecido pintadas en contra. Una de ellas está muy visible, a pie de carretera, en Robleda, el pueblo donde dormía parte del equipo que realizó las perforaciones.

placeholder Pintada en contra en Robleda. (J. P.)
Pintada en contra en Robleda. (J. P.)

Por el contrario, en el Ayuntamiento de Villasrubias la neutralidad es absoluta. El alcalde, Ángel Justo Rubio, solo lleva un año en el puesto y se encontró con el proyecto en marcha. Los terrenos donde se han llevado a cabo los trabajos son parcelas privadas que han recibido la correspondiente indemnización por parte de la empresa, así que el municipio, oficialmente, permanece ajeno. "No queremos posicionarnos ni a favor ni en contra; en el pueblo, habrá de todo", comenta el primer edil, recordando que, en todo caso, no hubo ninguna alegación en contra a los estudios de impacto ambiental previos.

Posiblemente, la fuerte oposición de los extremeños tenga que ver con la polémica desatada en los últimos años por el proyecto de San José de Valdeflórez, otra mina de litio que estaría ubicada junto a la capital cacereña, Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, esa iniciativa ni siquiera cuenta con el permiso de investigación, que fue denegado. Por el contrario, más avanzado y mucho menos polémico es el proyecto de Cañaveral, también en Cáceres, donde la empresa Lithium Iberia ya ha realizado los cálculos: el proyecto duraría 30 años, produciría 1,2 millones de toneladas anuales y podrían cubrir las necesidades de 2,5 millones de vehículos eléctricos, evitando la emisión de 3,5 millones de toneladas de CO2. El otro gran foco de exploración del litio en España se concentra en Pontevedra y Orense.

placeholder António Costa y Pedro Sánchez. (EFE)
António Costa y Pedro Sánchez. (EFE)

La ambigüedad de Europa

Hasta ahora, el único país de la Unión Europea que ha puesto en marcha la explotación del litio es Portugal, con dos minas ubicadas en el norte del país. Sin embargo, la iniciativa está paralizada porque (junto con otro proyecto de hidrógeno verde) formaba parte del escándalo que hizo dimitir al primer ministro portugués, António Costa, en noviembre de 2023. Investigado por posible corrupción, prevaricación y tráfico de influencias, finalmente, el juez no vio indicios para su implicación.

Para muchos expertos, no deja de ser hipócrita, paradójico y un error geoestratégico que Europa trate de liderar la energía verde sin mancharse las manos para explotar los recursos necesarios. "Cerramos los ojos, pero ¿preferimos que haya un tío con un Kaláshnikov y medallas en el pecho pegando tiros y machetazos en el Congo por la tantalita porque no podemos prescindir de esto?", se pregunta Gil señalando su teléfono móvil. Sin las baterías de litio es difícil consolidar la transición energética. "EEUU y Australia están haciendo los deberes y China hace tiempo que los hizo, controla los recursos, produce las baterías y ya nos vende hasta los coches", afirma.

placeholder Resultado de las prospecciones. (Cedida)
Resultado de las prospecciones. (Cedida)

"Para que se explote un depósito mineral, lo primero es que el yacimiento tenga cierta entidad. En Portugal, en España y en otros países de la Unión Europea se ha confirmado que esos recursos existen", asegura la geóloga del IGME. Sin embargo, para que una mina se ponga en funcionamiento lo más importante son los "factores externos", desde el valor en el mercado al apoyo de las administraciones y, sobre todo, de la sociedad. En el contexto europeo, la normativa es tan estricta que "no se pone en marcha una mina que no garantice el orden económico, social, cultural y ambiental del territorio".

Promesas mineras en la España Vaciada

Curiosamente, en Salamanca ya hubo minería del litio hasta hace muy poco. En La Fregeneda, se explotó hasta 2011 un yacimiento de feldespato y este metal (en ese caso, solo había un 0,5% de litio), que en aquel momento no tenía más aprovechamiento que enviarlo a Castellón, para la industria de la cerámica. "El interés por los recursos minerales va variando a lo largo de la historia según las necesidades de la sociedad. Los elementos que son críticos en un momento, en otro no lo son", afirma la experta el IGME.

placeholder Villasrubias. (J. P.)
Villasrubias. (J. P.)

Abandonamos Villasrubias, pero antes charlamos con una mujer sentada a la puerta de su casa. Asegura que solo se ha enterado de las prospecciones por la prensa local y que no sabe ni dónde está el lugar. De joven se fue a estudiar a Salamanca y de mayor ha trabajado en Ciudad Rodrigo. Una vez jubilada, está de vuelta para cuidar a su madre, de 91 años. No sabe nada sobre el litio. Quizá ella representa mejor que nadie lo que sucede en este pueblo y en la España… Vaciada, como muchos prefieren llamarla.

Los científicos y los técnicos les dicen que tienen un tesoro bajo sus pies que les conecta con el futuro y con las necesidades geopolíticas del mundo. Les dicen que, a lo mejor, tienen trabajo y porvenir. Sin embargo, esta tierra, acostumbrada a callar y algo desmemoriada ya, ha pasado de la miseria a la despoblación en un abrir y cerrar de ojos y se aferra a lo poco que le queda, sus vacas y sus robles, visibles en la superficie. Nada más normal que el silencio y la mirada escéptica.

El único restaurante de Villasrubias se llama La Mina. Cualquiera diría que el nombre hace referencia a la historia de este pueblo salmantino, que tuvo dos explotaciones de estaño hasta los años 50, pero la dueña asegura que ni siquiera recuerda por qué se lo puso. Aquí comían, hasta hace unas semanas, los empleados que han estado realizando prospecciones en la misma zona que ocupaba una de las minas abandonadas, La Canalita, a un par de kilómetros de la localidad. Sin embargo, su trabajo no tiene nada que ver con el pasado, sino con el futuro: buscan litio.

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