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¿Vas a sufrir secuelas y covid persistente? Descubren las claves para predecirlo
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NUEVO ESTUDIO publicado en 'Nature'

¿Vas a sufrir secuelas y covid persistente? Descubren las claves para predecirlo

Una investigación relaciona los bajos niveles de algunos anticuerpos tras la infección con la permanencia de los síntomas, un trabajo que apunta a problemas de respuesta inmune

Foto: Las secuelas, un gran reto para los enfermos de covid incluso meses después.
Las secuelas, un gran reto para los enfermos de covid incluso meses después.

El covid persistente se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de la pandemia. A estas alturas deberíamos estar relativamente tranquilos porque las vacunas evitan la enfermedad grave en la inmensa mayoría de los casos. Sin embargo, la sexta ola ha provocado un contagio masivo entre la población y todavía no conocemos las consecuencias. Anteriormente, se había calculado que entre un 10% y un 15% de los pacientes que pasan el covid, incluso en sus formas más leves, pueden llegar a tener secuelas meses después, pero no sabemos si con ómicron será así. Aunque comienzan a salir estudios que indican que la vacunación también lo evita en gran medida, no deja de ser inquietante.

Por eso resulta especialmente interesante un estudio que acaba de publicar la revista 'Nature Communications'. Científicos de Suiza analizaron los niveles de anticuerpos y otros parámetros clínicos de varios cientos de pacientes y realizaron un seguimiento. Los resultados indican que los niveles bajos de la inmunoglobulina M total (IgM) y de la inmunoglobulina G3 (IgG3) pueden ser clave para predecir un futuro covid persistente. La IgM es el primer anticuerpo que fabrica nuestro organismo para combatir una nueva infección, mientras que la IgG3 es otro anticuerpo neutralizante que tarda más tiempo en formarse. Otros factores importantes identificados en el estudio eran: edad avanzada, antecedentes de asma y cinco síntomas (fiebre, fatiga, tos, dificultad para aliento y problemas gastrointestinales) identificados durante la infección primaria.

Foto: Vacunan a una mujer de avanzada edad. (EFE/Sáshenka Gutiérrez)

Según los autores del trabajo, todos estos indicadores podrían usarse para predecir el riesgo de desarrollar secuelas posteriores a la infección (que son muy variadas, desde la fatiga a la dificultad para respirar y el deterioro cognitivo) aunque reconocen que hace falta mucha más investigación al respecto. La pregunta es si esta nueva información resulta realmente reveladora y puede servir para entender el covid persistente, buscarle soluciones y evitarlo. "Este estudio va en línea de todo lo que se va sabiendo sobre 'long covid', parece que hay una alteración de la respuesta inmune, pero no tenemos claro a qué se debe y los autores no especulan sobre el mecanismo que podría explicarlo", afirma en declaraciones a Teknautas Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI).

En cualquier caso, la investigación es interesante porque “identifica un grupo de pacientes que pueden evolucionar con secuelas”, destaca Juan Carlos Gómez Esteban, neurólogo del Instituto de Investigación Sanitaria Biocruces Bizkaia, vinculado al Hospital Universitario de Cruces, en Barakaldo. El trabajo demuestra que los niveles de inmunoglobulinas, especialmente la IgG3, pueden ser “un factor predictorio importante”, destaca. No obstante, lamenta que no hayan distinguido entre pacientes que fueron hospitalizados y otros que no, porque así es más difícil distinguir el covid persistente de las secuelas de fases agudas graves, sobre todo teniendo en cuenta que incluyen casos tan solo cuatro semanas después del inicio de los síntomas. “Si tienes un paciente con covid agudo que ha ingresado por un problema respiratorio, es más probable encontrar el tipo de perfil que indica el estudio, con más varones y factores de riesgo como diabetes y obesidad”, comenta.

La base inmunológica

En cualquier caso, los datos pueden ser complementarios con los que están obteniendo este investigador y su equipo, que llevan desde el inicio de la pandemia analizando la situación de pacientes de covid persistente que no tuvieron neumonía ni fueron ingresados y que, después de pasar al menos 12 semanas, desarrollan síntomas que duran como mínimo dos meses. En el estudio de 'Nature Communications', la mayoría son varones, mientras que en el seguimiento que realizan ellos hay muchas más mujeres. Los síntomas no son iguales y probablemente están indicando dos situaciones distintas, pero en los dos casos parecen tener una base inmunológica. “Nosotros nos hemos centrado en anticuerpos acoplados a la proteína G que ya sabíamos que se elevaban después de otras infecciones y daban síntomas similares al covid persistente”, explica el experto, aunque aún no tienen datos definitivos.

placeholder Pruebas de anosmia. (EFE)
Pruebas de anosmia. (EFE)

Las investigaciones sobre covid persistente tratan de indagar sobre las causas que explican la permanencia de los síntomas. Entre los casos que sigue el Hospital de Cruces, un 40% tienen taquicardias, trastornos intestinales y de termorregulación. Esta sintomatología hace sospechar que pueden tener problemas de base inmunológica, algo que los investigadores están intentando medir, precisamente, con los estudios sobre anticuerpos. Otra parte importante de los afectados (calculan que del 10% al 20%) podrían tener restos del virus acantonados en reservorios, especialmente en el aparato digestivo. Sin embargo, queda otro 40% o 50% cuya causa no está clara.

Otros estudios recientes encuentran relación entre el covid persistente y el Epstein-Barr, un virus del herpes humano que puede causar la mononucleosis. “La antigua fatiga posviral, encefalitis miálgica o síndrome de fatiga crónica ya estaba muy relacionado, estadísticamente, con las serologías positivas de Epstein-Barr”, recuerda Gómez Esteban. Hace pocos días, un estudio publicado en 'Science' lo vinculaba también a la esclerosis múltiple. Por eso, a los expertos no les extraña que también pueda tener relación con el covid persistente, ya que la infección podría desregular el sistema inmunitario y desencadenar una reactivación del Epstein-Barr, que normalmente permanece inactivo en el cuerpo.

Según explica López Hoyos, hay muchos indicios de que una de las claves de la permanencia de los síntomas puede estar en la existencia de un cierto grado de inflamación generalizada y, en particular, en el sistema nervioso central. No obstante, en opinión del presidente de la SEI, "todavía tenemos que definir mejor qué es el covid persistente". Sea cual sea la clave, el reto de los investigadores es que estos estudios tengan una utilidad práctica de cara a la prevención. Es decir, que, cuando un paciente tiene covid, se pueda anticipar el riesgo de que sufra covid persistente y esa predicción sirva para evitarlo. El neurólogo del Hospital de Cruces cree que es difícil, porque, “en el caso de otras infecciones, no lo hemos conseguido”.

Foto: Foto: EFE.

El efecto de las vacunas

En cualquier caso, hay motivos para ser optimistas. A lo largo de 2021, a medida que avanzaba la cobertura vacunal en la población, las estadísticas comenzaron a mostrar que alrededor de un 20% de los pacientes de covid persistente mejoraban de los síntomas después de vacunarse. Aunque no se conoce exactamente por qué se produce este cambio ni por qué lo experimentan tan solo algunos de los pacientes que tienen las secuelas, es posible que las dosis hagan reaccionar al sistema inmunitario en algunos casos.

¿Y qué pasa con las personas que se infectan después de vacunarse? Un artículo publicado hace poco en 'The Lancet Infectious Diseases' muestra que en los vacunados el riesgo de sufrir covid persistente es más bajo. “La vacuna no solo es buena frente al covid. Si llegas a pasarlo, hará que las secuelas sean mucho menores”, señala Gómez Esteban. La diferencia puede ser notable: si antes alrededor del 11% de los pacientes acababa sufriendo estos síntomas a largo plazo, entre quienes están vacunados la cifra baja a un 4%. “Nuestra sensación es que en cada ola, según se vacuna más gente, llegan menos enfermos, pero, incluso entre los que llegan, la sintomatología no es tan intensa como en la primera o en la segunda ola”, destaca el experto.

El covid persistente se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de la pandemia. A estas alturas deberíamos estar relativamente tranquilos porque las vacunas evitan la enfermedad grave en la inmensa mayoría de los casos. Sin embargo, la sexta ola ha provocado un contagio masivo entre la población y todavía no conocemos las consecuencias. Anteriormente, se había calculado que entre un 10% y un 15% de los pacientes que pasan el covid, incluso en sus formas más leves, pueden llegar a tener secuelas meses después, pero no sabemos si con ómicron será así. Aunque comienzan a salir estudios que indican que la vacunación también lo evita en gran medida, no deja de ser inquietante.

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