"Son las nuevas mascarillas": de dónde sale la locura de los test de farmacia contra el covid
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La demanda creció más de un 700% en un mes

"Son las nuevas mascarillas": de dónde sale la locura de los test de farmacia contra el covid

Las farmacias han visto cómo en menos de dos semanas todo su 'stock' de test de antígenos se desvanecía en un instante. El mercado sigue lo vivido días atrás en Reino Unido y Francia

Foto: Foto: EFE/Pablo Requejo.
Foto: EFE/Pablo Requejo.

A día de hoy es imposible dar con uno en media España y el que lo consigue lo celebra como si fuera un boleto premiado de la lotería de Navidad. Su tirón ha llegado tan lejos que lo mismo te los encuentras en Wallapop como ves al propio Fernando Simón o diferentes autoridades de la OMS hablando de ellos mientras centenares de personas recorren las farmacias para encontrar alguno antes de Navidad. Son los test de antígenos que te puedes realizar tú mismo en casa, el actor invitado de esta sexta ola y que se ha coronado como el último producto mágico para combatir con la pandemia del que muchos dudan y que es un negocio redondo para unos pocos.

Estos autotest no llevan mucho tiempo con nosotros. Aparecieron en las farmacias españolas este verano, después de que el 20 de julio el Consejo de Ministros aprobase su utilización tras la petición de las propias farmacias y de que se pusiera al país frente al espejo de sus vecinos, que ya habían aprobado su comercialización. Desde el principio hubo muchas dudas entre los expertos, que no veían clara su utilidad, pero la caída decidida de los contagios hizo que todo se olvidara y pasara a un segundo plano, hasta ahora. De pronto, los llamados test de farmacia o test en casa se convirtieron en uno de los primeros indicadores que encendieron las alarmas a mediados de noviembre. Con la incidencia disparada, la sanidad colapsada y las fiestas a la vuelta de la esquina, se han vuelto un tesoro para muchos, y un arma de doble filo sanitaria.

Foto: Un chico se hace un test rápido de antígenos en Praga. (Reuters)

Mientras los expertos alertan de la posible falsa seguridad que ofrecen los negativos en una prueba con una sensibilidad de 10 a 100 veces menor que las PCR, las cifras hablan por sí solas y, como ya pasó con las mascarillas o el gel hidroalcohólico, toda la cadena de producción de test de antígenos para realizar en casa ha visto cómo la infección les pasaba por encima. En Reino Unido primero y luego en Francia ya se quedaron sin pruebas en las últimas semanas y, en España, han pasado de vender cerca de un millón de test en el primer mes aprovechando los coletazos de la anterior ola y el tirón de su aprobación, según datos de la consultora especializada HMR, a colocar casi millón y medio de unidades del 7 al 13 de diciembre, según datos recopilados por la consultora Inqvia. Unos números que dan aún más miedo si se comparan con situaciones anteriores.

El anterior pico de ventas, según la propia Inqvia, se había dado justo en ese primer momento tras la aprobación tras lo que vino un parón importante en las compras e incluso se llegaron a exportar. Pues este último supera en un 32% al anterior récord, y todo apunta a que seguirá creciendo, si el mercado es capaz de asumirlo. Porque visto el interés ya no es tanto llegar a vender, sino que se ha roto el 'stock'. Algunas de las empresas que más habían apostado por su uso ya hablan de que no volverán a tener unidades hasta pasadas las fiestas y, a nivel general, gigantes como Cofares confirman los problemas por la alta demanda y esperan recuperar el ritmo a final de 2021. Pero ¿qué ha pasado para llegar hasta aquí? Fuentes del sector farmacéutico lo resumen con una frase: "Son las nuevas mascarillas".

Nadie previó las cenas y toca mirar, otra vez, a China

Desde Cofares explican a este medio que todo iba bastante controlado hasta mitad de noviembre, cuando la tendencia cambió drásticamente. Según una pequeña publicación que sacaron el pasado 3 de diciembre, ya se apuntaba el brutal crecimiento que venía. "En los últimos 11 días del mes de noviembre se ha registrado un fuerte incremento en la demanda de test de antígenos en farmacia para la detección de la covid-19. En concreto, según los datos de Cofares, cooperativa líder en distribución farmacéutica en España, entre el 20 y 30 de noviembre de 2021, la demanda de test de antígenos creció un +709% en relación al mismo periodo del mes anterior", señalaban, con picos de más del 1.000% en sitios como Murcia, Asturias o Galicia. ¿Y a qué se debía ese crecimiento? A cenas de Navidad y otros eventos similares.

"El tirón empezó con los eventos y las cenas, y eso fue lo que nadie supo ver. De repente, para entrar en todos esos sitios te pedían que te hicieses un test, como el que lleva la mascarilla, pues ahora, además, el test. Y eso reventó los 'stocks", comentan fuentes de la industria. La falta de previsión del uso de estos test, indicados y efectivos solo para sintomáticos, en eventos masivos y para todos los asistentes, empezó a esquilmar las reservas, y la posterior generalización de su uso, llegado también en muchas ocasiones por el boca a boca con compras masivas, fue la puntilla.

"Se ha convertido en la nueva mascarilla, y la gente lo empieza a usar para todo, porque también te lo piden para todo. Arrastra los problemas que arrastraban también la mascarilla cuando se empezó a utilizar masivamente. Por suerte, esto está más controlado y hay menos problemas de suministros así que esperamos que para finales de año se consiga un flujo normalizado de abastecimiento", señala un mercado que intenta recuperar el pulso. No será fácil, el laboratorio que importa de forma mayoritaria el kit más vendido en España y el primero que se empezó a comercializar aquí, el navarro Cinfa, que trae el producto de la china Xiamen Boson Biontech, ya ha dicho que no podrá volver a distribuir estos productos hasta el 3 de enero.

La comparación con la mascarilla no se queda solo en la falta de 'stock' para una necesidad acuciante, sino también a su producción. Una vez que nos hemos quedado sin unidades, toca mirar al exterior para pedir más, y no a un país cualquiera, sino a China. "Tiene muchos componentes de plástico muy específicos y todo eso casi siempre viene de China, aunque hay que dejar claro que lo que llega aquí está certificado y pedir que no se busquen soluciones en mercados alternativos", apuntan desde Cofares. En concreto, hay 21 test autorizados (tres de ellos de saliva, el resto nasal), como recuerda la OCU, de 19 fabricantes y la grandísima mayoría son chinos. Además, como recuerda la organización de consumidores, todos deben venir con el marcado CE seguido de los cuatro dígitos del organismo notificado que lo ha evaluado.

La situación no es igual que en los primeros meses de 2020, pues las cadenas de distribución han ido recuperando el pulso y no hay una pelea tan grande por los productos como fue en aquel momento, pero los paralelismos sí llegan al final de la cadena. Los precios han ido variando con el paso de los días y la escasez de los productos, e incluso se pueden ver anuncios de gente que vende test a través de plataformas como Wallapop o Milanuncios con mensajes como "escucho ofertas".

Y tras todo esto queda una última pregunta: ¿pero en realidad sirven para algo?

Se pierde el sentido

Como se comentaba al principio, muchos expertos ponían en duda la utilidad de estos productos desde antes de que se autorizaran en España, aunque en otros países como Reino Unido se llevaran meses utilizando. ¿Y las razones? Los problemas para gestionar los falsos negativos, y hasta los positivos conseguidos a través de un método diferente al proceso habitual y que exige una nueva forma de trabajo. Es más, en los últimos días, todo tipo de profesionales de atención primaria han llamado la atención por el hecho de que, aunque una persona dé positivo en un test casero, este debe llamar al centro para avisarlo y posteriormente pasar por un centro médico para confirmarse dicho positivo con otra prueba, por lo que no se libera el atasco de la sanidad pública.

Dejado de lado el problema administrativo, hay que volver a los negativos, como también recuerda Miguel Ángel Llamas, profesor asociado de la Universidad Complutense de Madrid y CEO de Empireo, una empresa dedicada al diagnóstico molecular. Según explica, estas pruebas son igual de efectivas que las que las de antígenos que se llevan haciendo desde hace muchos meses en los centros de salud, pues es la misma prueba, con sus mismos certificados, añadiendo el de autorrealización y venta en farmacia, pero los problemas son otros.

Uno puede hacerse estos test en casa, pero, primero, si no tiene síntomas no servirá de nada, solo sirven para sintomáticos, y, segundo, no las hará como lo haría un profesional, y eso hay que tenerlo en cuenta. "No es lo mismo que ir a un centro y hacerte un test, aunque pueda ser útil, que en situaciones de alta incidencia puede ser para sacar positivos claros de las calles, no se debe tomar como una prueba hecha en un centro o tendremos un problema de falsa sensación de seguridad".

placeholder Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Este tipo de test suelen anunciarse con una especificidad y una sensibilidad superiores al 95%, pero no es exactamente eso lo que recientemente encontraron en el servicio de salud de Irlanda. Un estudio realizado en primavera ofrecía una sensibilidad del 52% en el caso del test de Abbott, y eso que los sujetos se practicaron la recogida de muestras bajo supervisión de profesionales. "Hay que ver claramente los detalles del producto, y puntos como su 'gold standard', la prueba frente a la que deciden su eficacia, que debería ser en este caso una PCR. Algunas veces enfrentan su prueba con otra del mismo tipo", señala Llamas.

Él, con una clínica que hace este tipo de pruebas, dice haber probado hasta 32 marcas diferentes de las que ha aprobado la Unión Europea, y haber encontrado todo tipo de resultados. "He elegido la mejor según mis propios estudios, y ya te digo que me sale como a 18 euros la prueba". Llamas deja claro que no quiere dejar estas pruebas como algo inservible, pero hay que tener mucho cuidado con ellas. "En ciencia, todo se mide por variables, y aquí entran demasiadas variables para un resultado exacto no realizado por un profesional. Puedes tener problemas al introducir el hisopo, pero también al echar las gotas o al mirar el resultado".

Estas pruebas se aprobaron en un momento en el que la ola de contagios se centraba en jóvenes y con la idea de descongestionar la atención primaria e intentar sacar de circulación al mayor número de positivos posible, y, para esas situaciones, comenta Llamas, esto puede ser interesante. "Si tienes 1.000 contagiados con síntomas y se hacen una de estas pruebas sacarás a muchos de la calle sin gastar tiempo ni dinero, pero ¿qué pasa con el resto? Por eso no puedes fiar todo a esta solución, ni creerte que por hacerte test antes de un evento o una cena estás completamente seguro. No es así", termina el experto.

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