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Dos semanas de pánico con ómicron: dudas y certezas científicas para saber lo que viene
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¿AGUANTAN LAS VACUNAS?

Dos semanas de pánico con ómicron: dudas y certezas científicas para saber lo que viene

Apenas hay datos fiables sobre transmisión, reinfecciones o gravedad. Datos preliminares apuntan a que la efectividad de las vacunas bajará, pero seguirán protegiendo

Foto: Vacunación en Sudáfrica. (Reuters)
Vacunación en Sudáfrica. (Reuters)

Ya han pasado más de dos semanas del gran susto: una nueva variante del virus SARS-CoV-2 atemorizó al mundo y provocó la reacción más rápida y contundente de toda la pandemia. Con una gran capacidad de transmisión y más mutaciones que nunca, la voz de alarma lanzada desde Sudáfrica por el descubrimiento de ómicron derivó en un batacazo de las bolsas y en la adopción de medidas extraordinarias en los aeropuertos. La situación epidemiológica en Europa, con cifras récord de contagios y fuertes restricciones en muchos países, tampoco invitaba al optimismo. ¿Volvíamos atrás?

El paso de los días ha tranquilizado los ánimos aunque hay pocas novedades estrictamente científicas. Seguimos con más indicios que certezas y más especulaciones que hechos. El avance más importante son los estudios 'in vitro' sobre anticuerpos neutralizantes, que solo ofrecen pistas indirectas, aunque permiten esbozar cuál puede ser el impacto de la nueva variante. En general, los datos indican que ómicron puede transmitirse con facilidad y que las vacunas pueden ser menos efectivas para frenar los contagios, aunque probablemente mantendrán una alta protección frente a hospitalizaciones y muertes. Otros aspectos muy comentados, como la posibilidad de que provoque una enfermedad más leve o que cause muchas reinfecciones, son mucho más discutibles. ¿Qué sabemos realmente de esta nueva cara del virus?

Foto: Vacuna. (EFE)

El epidemiólogo Salvador Peiró, experto de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica (Fisabio) asegura que, por el momento, "hay mucha ciencia de Twitter y muy poca certeza", en referencia a la comunicación informal entre investigadores. En realidad, lo único nuevo que ha aparecido con cierta fiabilidad en estas dos semanas son los ensayos de anticuerpos neutralizantes y las conclusiones de estos estudios, que consisten en poner en contacto el virus con suero de personas infectadas y vacunadas, solo dan una información muy parcial sobre lo que puede suceder. Así, es difícil sacar conclusiones de lo que sucederá en la vida real, aunque los científicos lo intuyen: "La efectividad de las vacunas bajará, pero al mismo tiempo, sabemos que aguantan", afirma.

Por eso, está claro que ómicron no supone una vuelta a la casilla de salida. "Ni de lejos", asegura Peiró. A partir de un estudio preliminar de Pfizer y BioNTech sobre la respuesta de su vacuna a ómicron (también medida únicamente a través de los anticuerpos neutralizantes), "podríamos decir que con respecto a la transmisión las vacunas perderían la mitad de su efectividad en comparación con delta. No sabemos cómo funcionarán con respecto a la hospitalización, pero es de suponer que lo harán mucho mejor, porque entra en juego la inmunidad celular", es decir, la memoria que hace reaccionar a las células del sistema inmunitario una vez que ha sido entrenado para responder al virus.

"Los datos preliminares parecen indicar que las vacunas van a seguir siendo efectivas en cuanto a protección frente a enfermedad severa y muerte", destaca Sonia Zúñiga, viróloga e investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). Por ejemplo, los datos publicados por Pfizer indican que tres dosis de su vacuna generarían tantos anticuerpos neutralizantes frente a ómicron como dos dosis frente a las variantes anteriores. "Eso es normal, la cuestión es que ellos esperan que dos dosis de la vacuna sean igual de eficaces en cuanto a respuesta celular", algo que "tiene todo el sentido" y que tranquilizaría mucho con respecto a la enfermedad grave. En cualquier caso, el escenario actual refuerza la idea de administrar una tercera dosis de forma generalizada.

placeholder Una paciente se somete a un test. (EFE)
Una paciente se somete a un test. (EFE)

Una transmisión probablemente alta

En cualquier caso, lo primero sería aclarar si ómicron se va a transmitir con tanta facilidad como parecía al principio. Un estudio preliminar japonés indica que podría ser hasta cuatro veces más transmisible que delta, pero se trata de un modelo matemático basado en lo ocurrido en Sudáfrica, no en experimentación. "Sabemos poco, parece que es más infectiva, pero de momento aquí tenemos muy pocos casos confirmados", destaca Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). Los resultados de los experimentos 'in vitro' encajan con esta idea, porque "si reduce la capacidad neutralizante de los anticuerpos, el virus puede ser más infectivo". Sin embargo, falta confirmarlo en población real y aclarar si la nueva variante tiene una ventaja competitiva frente a delta.

El vertiginoso crecimiento inicial de los casos en Sudáfrica es un indicio, pero lo cierto es que se trata de un país difícil de comparar con Europa y que no está sufriendo una gran ola: hay más casos en España con menor población (aunque aquí se hacen más test). Su tasa de vacunación es baja (25% con pauta completa) y muy dispar entre la población blanca, masivamente vacunada, y la negra. Además, su media de edad es muy joven y, al parecer, ha registrado altas cifras de contagio, aunque muchos expertos lo ponen en duda. El hecho de que la penetración de la variante delta haya sido menor puede ser uno de los factores que explique el rápido crecimiento de ómicron, que realmente apenas ha tenido que competir con esta versión del virus que se ha impuesto en la mayor parte del mundo. "El hecho de que tenga poca neutralización por los anticuerpos nos da una idea de que puede tener cierta ventaja frente a otras variantes, pero es una evidencia muy indirecta. Los laboratorios y la vida real funcionan de manera diferente", señala Peiró.

Ante las dudas, los ojos están puestos en el Reino Unido. Con su extraordinaria capacidad para secuenciar, los británicos ya han detectado más de un millar de casos de ómicron. Con el ritmo de crecimiento que están observando, calculan que podrían ser 8.000 a lo largo de la próxima semana y 64.000 en quince días. ¿Qué significan estas cifras? Según un comunicado de la Agencia de Seguridad Sanitaria de este país (UKHSA, por sus siglas en inglés), la nueva variante está mostrando "una ventaja de crecimiento significativa" frente a delta, así que es probable que la reemplace para convertirse en dominante y que lo haga bastante rápido. En un plazo de entre dos y cuatro semanas ya podría representar la mitad de los nuevos contagios, según los cálculos de esta entidad.

placeholder Vacuna. (EFE)
Vacuna. (EFE)

No obstante, estos cálculos son bastante especulativos. Lo cierto es que nadie puede asegurar que se vaya a terminar imponiendo ómicron donde hay otras variantes circulando, particularmente, si se trata de delta, que ya es muy contagiosa. De hecho, "no sabemos desde cuándo convivimos con ómicron, porque cuando se han ido a buscar muestras hacia atrás, como en Países Bajos, se ha visto que algunas ya pertenecían a esta variante hace semanas", apunta Zúñiga. Estos datos ponen en entredicho la idea de una rápida expansión. "Sabremos más en las próximas semanas, pero todavía hay muchas incógnitas abiertas", añade la experta.

¿Casos más leves y reinfecciones?

Otra de las ideas más difundidas sobre ómicron es que está provocando casos leves, información aportada principalmente por la observación de los médicos sudafricanos, aunque no respaldada por estudios. Por eso, los expertos son muy cautelosos ante esta afirmación. "De los pocos datos que hay de Sudáfrica, y con lo difíciles que son de analizar, parece que la enfermedad sería más leve en personas que han pasado la enfermedad o en personas vacunadas. ¿Realmente la enfermedad es más leve si nunca te has encontrado con el virus o con la vacuna o la mayoría de la gente tiene cierto grado de inmunidad? No lo sabemos", reflexiona Matilde Cañelles, inmunóloga del CSIC.

"No es una variante que dé una enfermedad más severa", apunta Zúñiga, pero las informaciones sobre lo contrario habría que "cogerlas con pinzas", principalmente, porque hay pocos casos y porque casi todos los infectados por ómicron que se han descrito hasta ahora son de gente joven (y por lo tanto, menos propensos a sufrir complicaciones) o de personas vacunadas, que tendrían una protección más o menos importante.

Algo parecido sucede con la idea de que ómicron estaría causando más reinfecciones que otras variantes, una advertencia que destaca la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), pero que tampoco parece apoyarse en datos objetivos. "En Sudáfrica se asume que, como gran parte de la población se ha contagiado anteriormente, casi todo lo que está provocando la nueva variante son reinfecciones y la verdad es que no sabemos si realmente todos los casos que se están contabilizando fueron positivos confirmados por PCR", advierte Peiró. Los datos de seroprevalencia sudafricanos tampoco serían muy fiables, según algunos expertos.

Foto: Niños participan del proceso de vacunación. (EFE/Juan Diego Montenegro)

"Es difícil pensar que pueda haber muchas más reinfecciones que con otras variantes", explica la viróloga del CNB-CSIC. El problema es que este asunto es bastante desconocido con respecto al covid en general. "No sabemos hasta qué punto está habiendo reinfecciones y hasta qué punto esto es frecuente. Hay un estudio de Sudáfrica que estima que en un año podrían haber sido un 1,2% de los casos, lo cual es muy poco. A partir de esa cifra dicen que parece que con ómicron eso ha aumentado, pero hay mucho por analizar", señala Zúñiga.

"Hay que tener un plan"

Ante las incertidumbres, otra cuestión que plantea la irrupción de ómicron es qué medidas deberíamos tomar, tanto en el plano de las autoridades sanitarias como en el individual. La escalada de contagios y las próximas vacaciones navideñas parecen un peligroso caldo de cultivo para una nueva variante, supuestamente, muy contagiosa. "Tal y como estamos con delta ya deberíamos ser más prudentes, sin necesidad de esperar a ómicron", comenta el epidemiólogo de Fisabio, que destaca la situación de Navarra o el País Vasco, con cifras de incidencia comparables a las de países europeos con importantes restricciones. Además, "es probable que, con la Atención Primaria saturada, los datos de transmisión sean más altos de lo que somos capaces de recoger", advierte.

placeholder Tercera dosis. (EFE)
Tercera dosis. (EFE)

No obstante, también hay que destacar que "estamos muy lejos de la situación del año pasado" y la situación en los hospitales tampoco se parece a la de algunos países del centro y del este de Europa, "donde hay bolsas de población de mayores de 60 sin vacunar que dan muchos más casos graves". Si se confirma que las vacunas siguen protegiendo frente a la enfermedad grave y teniendo en cuenta que la mayor parte de los ancianos ya tienen una tercera dosis, la aparición de ómicron no debería ocasionar grandes perturbaciones en ese sentido.

Aun así, más vale prevenir. "Ómicron puede no ser nada, pero hay que tener preparadas medidas para situaciones serias", recomienda Peiró. Dicho de otra manera, "hay que tener un plan por si los peores augurios se cumplen". Eso no significa adelantar medidas innecesarias, pero sí tener prevista una hoja de ruta: por ejemplo, determinar "en qué momento cerrar las residencias si la cosa se complica". En ese sentido, "los contagios suben y todo el mundo está mirando a otra parte", advierte.

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
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