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Ni covid ni gripe: estos son los otros virus que te van a amargar el otoño
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CAMBIARÁ SU VIGILANCIA

Ni covid ni gripe: estos son los otros virus que te van a amargar el otoño

Los catarros se multiplican y no sabemos ponerle nombre al virus que los está causando: la pandemia dejará paso a un nuevo sistema de vigilancia que incluye las infecciones leves

Foto: Foto: Unsplash/UCA.
Foto: Unsplash/UCA.

Durante año y medio, cosas tan cotidianas y banales como toser o estornudar han ido acompañadas, inevitablemente, de una sospecha: ¿será covid? No solo era el miedo a la pandemia, sino la certeza de que muchas otras enfermedades, como la gripe, casi habían desaparecido por las medidas que habíamos tomado contra la pandemia. Sin embargo, en las últimas semanas la situación ha cambiado. Con la incidencia de coronavirus en cifras muy bajas y con la gripe aún lejos de su momento álgido, ¿qué te pasa exactamente si tienes tos, estornudos, dolor de garganta, dolor de cabeza, congestión y mucosidad? Los virus responsables de los catarros y los resfriados han vuelto con fuerza, como bien saben en los centros de atención primaria. Aunque no les demos mucha importancia, otros agentes infecciosos siguen estando ahí y en esta época llega su momento.

Generalmente, no les ponemos nombre, porque es imposible distinguirlos por los síntomas. Aunque sean virus muy diferentes, se comportan de manera casi idéntica en cuanto a la transmisión y el tipo de enfermedad que provocan. Gran parte de ellos son rinovirus, responsables de un 50% de las infecciones de las vías respiratorias altas (nariz, boca y garganta), según datos del Centro Nacional de Virología. Muchos otros son adenovirus, bocavirus, parainfluenza y metapneumovirus. Y no faltan los coronavirus, en concreto, cuatro tipos de virus de la familia del SARS-CoV-2 (la del covid) que provocan entre un 15% y un 30% de los resfriados comunes. “No se les presta mucha atención porque no son muy agresivos, pero en realidad tienen bastante impacto, porque son las enfermedades que causan un mayor número de bajas laborales y escolares”, comenta en declaraciones a Teknautas Raúl Rivas, catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca.

Foto: El VRS es la principal causa de hospitalización en bebés menores de un año.

Al infectar las vías respiratorias altas, sus consecuencias suelen ser leves, pero algunos pueden causar patologías más graves, como neumonías, si alcanzan al resto del sistema respiratorio. Niños muy pequeños, ancianos y pacientes inmunodeprimidos son susceptibles de padecer esas complicaciones. De hecho, dentro de esa amalgama de agentes infecciosos que no se suelen identificar en la práctica clínica, “últimamente estamos poniendo mucho el foco en el virus respiratorio sincitial” o VRS, ya que “es una de las causas más frecuentes de bronquiolitis infantiles”, apunta el experto.

Aunque algunos pueden circular durante todo el año, se consideran virus estacionales que comienzan a emerger entre el otoño y el invierno. Por eso, “vamos a tener picos en los próximos meses casi con toda seguridad”, destaca Rivas. Ocurre lo mismo que con la gripe: las mascarillas, la distancia social y la higiene redujeron su incidencia al mínimo en la temporada 2020-2021. Ahora que hemos relajado las restricciones, se espera que vuelvan. Incluso algunas teorías indican que lo harán con más fuerza.

Es lo que se ha empezado a llamar 'deuda inmunitaria', un concepto teórico que algunos investigadores han comenzado a desarrollar. Por ejemplo, científicos del Centro Nacional de la Gripe de Valladolid alertaron hace unos meses acerca de esta posibilidad en un artículo publicado en la revista 'Vaccines'. Según explicaban basándose en estudios anteriores, la infección natural hace que gran parte de la población incremente cada año la cantidad de anticuerpos frente a la gripe. Por eso, después de años con epidemias suaves, el 72% de las siguientes eran más intensas y más graves. ¿Qué pasará ahora después de un año sin casos? ¿Es comparable la gripe con el resto de los virus respiratorios?

placeholder Resfriado.
Resfriado.

“La hipótesis de la deuda inmunitaria es muy atractiva, pero muy especulativa, no hay evidencias sólidas”, señala Ignacio Molina, catedrático de Inmunología de la Universidad de Granada. No obstante, “estamos en una situación inédita, no sabemos qué va a pasar porque venimos de una situación desconocida, así que puede pasar cualquier cosa”. En ese sentido, recuerda que, en efecto, pasar ciertas infecciones entrena el sistema inmunitario hasta cuando se trata exactamente del mismo virus. “Durante la pandemia, hemos hablado de la posible inmunidad cruzada, es decir, que personas expuestas recientemente a algunos de los cuatro coronavirus que causan los resfriados comunes habrían reaccionado mejor frente al SARS-CoV-2”.

El covid y las medidas sanitarias que hemos tomado para atajarlo han alterado el comportamiento del resto de los virus respiratorios, en particular del VRS, cuya incidencia también se suele monitorizar porque provoca hospitalizaciones en niños pequeños. “El virus respiratorio sincitial siempre llega antes que la gripe. El año pasado no hubo casos, pero en 2021 ya se registraron en verano, fuera de temporada, ha sido una sorpresa”, comenta el inmunólogo.

placeholder Vacunación. (EFE)
Vacunación. (EFE)

Por el momento, solo se cuantifican los casos del covid, la gripe y los casos de VRS que provocan ingresos. “Las enfermedades de declaración obligatoria llevan un sistema de vigilancia muy estrecho, pero para los virus más benignos no disponemos de estadísticas fiables, así que lo que tenemos son estimaciones”, explica Molina. De hecho, “las estadísticas pueden estar muy sesgadas”, apunta Rivas. “Al tratarse de catarros leves, la gente no va al médico y no se hace un seguimiento, salvo si desembocan en patologías más complicadas”.

La novedad: vigilar todos los virus

Sin embargo, la pandemia está cambiando los sistemas de vigilancia epidemiológica de los virus respiratorios. Antes de la pandemia, la recogida sistemática de datos se ceñía a la gripe. Por una parte, había una red centinela, es decir, una serie de médicos que aportaban información de sus pacientes, de manera que los datos fueran representativos del conjunto de la población. Por otra, había otro sistema no centinela, que notificaba los casos graves en hospitales. La pandemia desbarató en gran medida estas estructuras y puso en evidencia la necesidad de adaptarlas.

La Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Instituto de Salud Carlos III ya recoge en sus últimos informes que su objetivo es monitorizar la gripe y el covid conjuntamente, pero también el resto de infecciones respiratorias de carácter “leve y grave”, incluyendo “cualquier otro virus respiratorio o posible agente etiológico emergente en el futuro”. Algunas comunidades autónomas ya lo están empezando a hacer. Así, los responsables de salud pública han empezado a distinguir dos categorías: Vigilancia Centinela de Infección Respiratoria Aguda (IRA) en atención primaria y Vigilancia Centinela de Infección Respiratoria Aguda Grave (IRAG) en hospitales.

Foto: Foto: EFE.

Por lo tanto, estamos inaugurando una etapa en la que se tendrán en cuenta “el conjunto de los virus respiratorios”, comenta Rivas. El nuevo sistema, recomendado por los organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), permitirá “detectar cuándo empieza a haber patologías respiratorias y comprobar qué virus las está causando”. En teoría, este procedimiento debería ser más eficaz para evitar que un nuevo virus emergente pase desapercibido, como ocurrió las primeras semanas del covid. En particular, este año podría ser muy útil para evaluar la incidencia del VRS.

Lo que sabemos de los virus está cambiando

Este no será el único cambio que deje la pandemia con respecto a nuestro conocimiento sobre el conjunto de los virus respiratorios. El pasado mes de agosto, la revista 'Science' publicó un artículo que explica cómo la mayoría de ellos se propaga igual que el SARS-CoV-2: por aerosoles. En este trabajo, el español José Luis Jiménez, investigador de la Universidad de Colorado, y otros autores “nos vienen a decir que revisemos los mecanismos de transmisión de los virus respiratorios, porque todos o la inmensa mayoría se contagian igual que el coronavirus”, comenta Molina, por diminutas gotitas que, en ausencia de ventilación, permanecen durante mucho tiempo en el aire. “Es un dato sorprendente, porque el dogma imperante decía que solo ocurría esto con el sarampión”, comenta el experto de la Universidad de Granada, “y por eso la OMS tardó tanto en aceptar la transmisión del covid por aerosoles”.

Foto: Foto: iStock.

Sin embargo, si se confirma que este mecanismo funciona con todos los demás virus respiratorios, “sería una importante lección aprendida a través del covid y debería hacernos cambiar los hábitos de prevención”, señala Molina. Los ambientes cerrados no ventilados pasarían a ser un posible foco de contagios de cualquier infección respiratoria incluso si dos personas no mantienen un contacto cercano. Esta idea también refuerza la explicación de que el carácter estacional de los virus tiene que ver sobre todo con nuestros hábitos (con el frío, pasamos más tiempo en interiores), más que con las características de los patógenos.

En este sentido, Rivas recuerda que la asociación que hacemos habitualmente entre el frío y las enfermedades respiratorias es circunstancial. Es decir, para enfermar necesitamos estar expuestos a un agente infeccioso, en este caso, un virus respiratorio, al margen de cuál sea la temperatura. “El hecho de que hayamos cogido frío puede ocasionar que nuestras defensas bajen un poco, porque el sistema inmunitario está indispuesto y esto facilita que el virus nos pueda infectar, pero el mero hecho de coger frío no es lo importante, es necesario que haya un patógeno”, explica.

Gripe OMS
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