En La Palma no solo duele el volcán: cómo los desastres naturales están golpeando la isla
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"Solo nos queda resistir"

En La Palma no solo duele el volcán: cómo los desastres naturales están golpeando la isla

La Palma vive uno de los peores momentos de su historia con la erupción del volcán de Cumbre Vieja, pero solo ha sido la última piedra que se ha encontrado en su camino

placeholder Foto: Un caballo en el pueblo de Tacande, La Palma, el 1 de octubre. (Alejandro Martínez Vélez)
Un caballo en el pueblo de Tacande, La Palma, el 1 de octubre. (Alejandro Martínez Vélez)

El pasado 1 de septiembre, coincidiendo con la llegada de la vendimia, el Consejo Regulador de Vinos La Palma lanzaba su último 'spot'. Un anuncio llamado 'Muy de vinos La Palma' en el que apostaban por el arraigo, según sus promotores, para pedir el apoyo de los consumidores ante un verano "tan negativo para nuestros viñedos, tanto por el incendio como por las olas de calor y la persistente sequía". El anuncio se lanzaba semanas antes de saber siquiera que el volcán podía llegar a aparecer, pero es un ejemplo perfecto de cómo la erupción de Cumbre Vieja solo ha sido la última piedra en el camino de una isla que ha visto cómo en los últimos años sus pilares económicos iban soportando golpe tras golpe, y ahora llega un desafío final.

Según los últimos datos estadísticos de la isla publicados por el Instituto Canario de Estadística (ISTAC), que recogen información hasta 2018, la isla depende casi en su totalidad de los dos sectores más golpeados por la serie de desastres que han caído sobre ella en los últimos momentos: el turismo y la agricultura. Entre el agro y la ganadería y los servicios, rondan el 78% del PIB de la isla, y el 90% del empleo total. Y su peso en la economía no ha parado de crecer desde inicios del siglo XXI. Pero los dos viven un momento crítico y su futuro pende de un hilo.

Foto: Un depósito en una plantación de plátanos en La Palma. (Alejandro Martínez Vélez)
Misión, salvar el agua de La Palma: los planes para evitar que el volcán seque el sur de la isla
Guillermo Cid Alejandro Martínez Vélez. La Palma. Infografía: Rocío Márquez

Aunque los viñedos son de los mejor parados tras la erupción (su zona de plantaciones está lejos de la zona de erupción), el volcán ha afectado la zona platanera más productiva de la isla y la segunda en atractivo turístico, y no es su único problema. Estos espacios también sufrieron un cruento incendio en agosto que casi acaba con varios cultivos y que vino acompañado de una ola de calor que también afectó de lleno la zona sur, otro espacio conocido con gran atractivo paisajístico y con plantaciones clave como los viñedos de malvasía.

placeholder Humo procedente de una de las coladas del volcán de Cumbre Vieja. (Alejandro Martínez Vélez)
Humo procedente de una de las coladas del volcán de Cumbre Vieja. (Alejandro Martínez Vélez)

"Venimos de unos años malos, y este verano empezábamos a recuperarnos gracias a los esfuerzos hechos en materias como la gestión del agua. Pero la ola de calor, el incendio y el volcán nos han vuelto a hundir", explica en conversación con Teknautas Miguel Martín, presidente de la Asociación Palmera de Agricultores y Ganaderos (ASPA). "Ha venido una cosa detrás de otra, y no solo hablamos de perder cosechas, es que estamos perdiendo las plantas".

Los últimos años, y más aún los últimos meses, en la isla de La Palma se resumen en una acumulación de desgracias que hace aún más duro y dramático lo ocurrido con el volcán. En apenas dos años, los sectores de los que viven, según datos de 2018, unos 26.000 de los 29.000 empleados de la isla de forma directa y otros tantos indirectos si sumamos el sector de comercio y hostelería, también un campo fundamental de la economía palmera, han tenido que reinventarse y ver cómo sus productos se venían abajo por distintos motivos.

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La sequía

Desde 2017, las autoridades de La Palma evidenciaron que la isla vivía un momento de sequía climatológica. Una denominación que confirmó la propia Aemet en 2018 y que se reafirmó en 2019 cuando la isla cerró el año con un 40% menos de lluvia que en 2018. Eso ha hecho, como explicaba el ingeniero Rafael Lorenzo, de Ingeniería Awara, y que gestiona la parte hidrológica de varias comunidades de regantes de la isla, que todos tuvieran que repensar la gestión de este recurso para poder sobrevivir al reto climático. En esos tres años, la isla había ido perdiendo sus precipitaciones y pese a seguir siendo una de las islas más verdes del archipiélago había un gran riesgo de que por el camino se quedase buena parte de las plantaciones de regadío que son la base de la agricultura palmera.

placeholder Vegetación en la carretera que une el aeropuerto de La Palma con Los Cancajos. (Alejandro Martínez Vélez)
Vegetación en la carretera que une el aeropuerto de La Palma con Los Cancajos. (Alejandro Martínez Vélez)

Desde hace tres años, las instituciones y los vecinos de La Palma llevan debatiendo las mejores formas de intentar conseguir más recursos hídricos sin perder la calidad de sus aguas, es decir, sin tener que optar por desaladoras o soluciones similares. Reabrieron pozos cerrados durante décadas y se invirtieron cientos de miles de euros en optimizar los canales y el sistema hidráulico de la isla. Es más, los últimos presupuestos insulares incrementaban la partida destinada a la gestión del agua para terminar de paliar este problema con unas líneas clave: "Incorporación de más agua al sistema, mejora de los canales para evitar las pérdidas y un consumo responsable de todos". Pero tras el verano de 2021, la realidad le ha pasado por encima.

"Justo este verano estábamos empezando a remontar. Después de años de mejoras en el sistema y esfuerzos, comenzábamos a ver algo la luz con lo de la sequía, que podía ser un buen año, pero entre las olas de calor, incendios y ahora el volcán, pues toca volver al principio otra vez", añade Martín.

placeholder Una piña con plátanos podridos en una plantación en Los Llanos. Muchos cultivos se vieron afectados por la ola de calor que sufrió la isla a mediados de agosto. (Alejandro Martínez Vélez)
Una piña con plátanos podridos en una plantación en Los Llanos. Muchos cultivos se vieron afectados por la ola de calor que sufrió la isla a mediados de agosto. (Alejandro Martínez Vélez)

El problema, además, se ha agrandado en la zona oeste de la isla. Según un estudio realizado por Stefan Scheller, experto en meteorología, con datos de HD Meteo La Palma, las precipitaciones en 2019 bajaron especialmente en gran parte del Valle de Aridane, como en Los Llanos y Tazacorte, donde vieron cómo en 2018 caía tres veces más agua que en el siguiente curso. "Somos una isla separada por una dorsal y es cierto que la situación puede ser muy diferente a un lado u otro de la isla, aunque nos acaba afectando a todos por igual", añade Martín.

Incendios y olas de calor

En el Valle de Aridane, donde también están sufriendo ahora lo peor de la ira del volcán, también tuvieron que combatir este verano contra otros dos fenómenos: un incendio agrícola muy importante y una ola de calor que acompañó al fuego. En apenas unas semanas, los agricultores de la islas y las pequeñas explotaciones vieron cómo se perdió buena parte de las cosechas en uno de los puntos más productivos de todas las Canarias y que también es uno de los lugares con el suelo agrícola más caro del país.

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En apenas unos días de calor, los agricultores vieron cómo se perdía hasta el 85% de la cosecha de aguacate, uno de los principales cultivos de la isla en los últimos años por su mercado en auge, y el 90% de los viñedos de malvasía, concentrados la mayoría en el sur de La Palma. La consejera de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias, Alicia Vanoostende, explicaba el pasado 24 de agosto en una entrevista en Radio 7.7 La Palma que la ola de calor que se registró en La Palma “causó un daño importante en los cultivos desde Tijarafe hasta Fuencaliente, sobre todo en la platanera, la viña y el aguacate”.

placeholder Restos del incendio que se produjo este verano en los municipios de El Paso y Los Llanos. (Alejandro Martínez Vélez)
Restos del incendio que se produjo este verano en los municipios de El Paso y Los Llanos. (Alejandro Martínez Vélez)

“Justo antes de la vendimia hemos perdido muchísima uva, y se produjo un importante desflecado de las plataneras, las piñas están como quemadas, es daño en la producción de ahora y quizás un daño a futuro por el estrés ocasionado por un viento caliente y seco”, explicaba Vanoostende, y precisó que “el daño en las zonas plataneras es del 35-40% mínimo, y del aguacate, en Tijarafe, alcanza un 85% de pérdida”.

El incendio fue casi una consecuencia que vino con esa ola de calor extrema y repentina. Se quemaron 60 viviendas y seis explotaciones de El Paso y Los Llanos de Aridane. Unas 300 hectáreas calcinadas que supusieron un golpe importante para la zona, acompañado del viento caliente y el fuerte calor que acabó por dañar los principales cultivos de la zona. En ese momento se hablaba de que para recuperar las aguacateras se podría tardar más de cuatro años, pero la llegada del volcán revienta todos los cálculos, al menos hasta que la lava deje de correr.

placeholder Una señal quemada por el incendio que asoló los municipios de El Paso y Los Llanos. (Alejandro Martínez Vélez)
Una señal quemada por el incendio que asoló los municipios de El Paso y Los Llanos. (Alejandro Martínez Vélez)

El norte de la isla tampoco se ha salvado de la desdicha en este tiempo. En agosto de 2020, otro importante incendio llegó a afectar más de 1.200 hectareas en el municipio de Garafía, con el riesgo de que afectase la zona protegida de El Roque de Los Muchachos, dentro del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente. El terreno quemado se estimó en 800 hectáreas de pino canario, pastizal, matorral y algunos cultivos de viñedo, además de alguna vivienda, según publicaba el 'Diario de Avisos' el 23 de agosto de 2020. Como explican los propios palmeros, en las islas tienen la suerte de la rápida recuperación del pino canario, y contaron con la buena intervención de los bomberos para evitar que el incendio llegase a las 12.000 hectáreas que se preveía que podía llegar a quemar el fuego, pero es una piedra detrás de otra.

El covid

A todo esto hay que sumar el golpe a su industria principal. Aunque La Palma no es tan dependiente del turismo como otras partes del archipiélago canario, la llegada del covid trastocó toda la economía de la zona poniéndola en una posición de dura crisis. En 2019, el sector generó cerca de 285 millones de euros, mientras que en 2020 esa cifra no pasó de los 82. Y ahora el volcán aparece en su temporada más alta. En este último trimestre, las Canarias se convierten en uno de los destinos favoritos para todo turista que vuela en busca de sol y buen tiempo, pero se teme que lo ocurrido en Cumbre Vieja haga perder parte del atractivo a la isla.

placeholder Complejo hotelero en Los Cancajos. (Alejandro Martínez Vélez)
Complejo hotelero en Los Cancajos. (Alejandro Martínez Vélez)

Por eso, desde el propio Cabildo se ha insistido y se han lanzado varias campañas asegurando que la vida en el resto de la isla es segura, que el problema está concentrado y controlado y animando a los turistas a acudir a sus calles igual que en cualquier otro momento. Además, desde esta institución se debaten entre pedir a la gente que venga o exigir que no se banalice la situación en el este de la isla. De momento, lugares como los Cancajos, espacios dedicados casi en exclusividad al turismo, se siguen viendo a medio llenar y con piscinas y zonas de recreo vacías a la espera de mayor afluencia de turistas.

Cifras como las ofrecidas por Aena, que recoge Bankinter, dan una idea de la situación crítica que vive la isla en estos instantes. En agosto, el aeropuerto de La Palma registró el movimiento de 113.615 pasajeros, un 28,2% más que en agosto de 2020 pero todavía un 14% menos que antes de la pandemia, en 2019. En el acumulado del año, el tráfico de pasajeros sube un 10,8%, hasta los 544.999, pero esta cifra es un 45% inferior a los datos de enero-agosto de 2019. Como el resto de la economía, este cuarto trimestre del año parece un punto clave para el futuro de la economía, y La Palma debe enfrentarlo con un volcán escupiendo lava tras dos años de pura resistencia.

placeholder Apartamentos en Los Cancajos. (Alejandro Martínez Vélez)
Apartamentos en Los Cancajos. (Alejandro Martínez Vélez)

"Ahora tenemos que centrarnos en ayudar a la gente que se ha quedado sin nada y que quien quiera volver a vivir del campo lo haga con las ayudas en otra parte. Que la colada se quede como un punto que sirva a científicos y como paraje natural", comenta Martín. "Sobre el futuro, yo siempre digo que los agricultores de La Palma somos duros como nuestra tierra y que saldremos adelante. Solo nos queda resistir. Incluso con la gente que ha perdido mucho en este tiempo, después de unos minutos hablando, enseguida notas las ganas de seguir. De volver a empezar", acaba el agricultor.

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