Hallazgo histórico en Atapuerca: recuperan ADN neandertal a partir de sedimentos
  1. Tecnología
  2. Ciencia
110.000 años de antigüedad

Hallazgo histórico en Atapuerca: recuperan ADN neandertal a partir de sedimentos

La obtención de ADN nuclear de los sedimentos que hay en la Galería de las Estatuas implica que ya no hacen falta fósiles humanos para conocer a los habitantes de una cueva prehistórica

placeholder Foto: El equipo dirigido por Juan Luis Arsuaga, en la Cueva de las Estatuas. (Javier Trueba - Madrid Scientific Films)
El equipo dirigido por Juan Luis Arsuaga, en la Cueva de las Estatuas. (Javier Trueba - Madrid Scientific Films)

La menos conocida de las galerías que los arqueólogos exploran desde hace años en la Cueva Mayor de la Sierra de Atapuerca guardaba la clave para conocer mejor al hombre de neandertal, la especie humana que habitó Europa antes que el Homo sapiens. Entre los sedimentos de la Galería de las Estatuas —llamada así por unas grandes estalagmitas que se formaron allí gota a gota hace más de un millón de años—, un equipo internacional con participación española ha logrado obtener ADN nuclear y mitocondrial de varios individuos que poblaron la Península hace entre 80.000 y 110.000 años.

Esta revelación es histórica porque implica que ya no hacen falta fósiles humanos para identificar a los moradores de una cueva prehistórica. Al menos, siempre y cuando las condiciones de conservación sean tan buenas como las de la Galería de las Estatuas, y siempre que la excavación se haga de forma extremadamente cuidadosa para que no se alteren esas condiciones.

La galería se comunicaba con el exterior en la época de los neandertales, pero con el paso del tiempo la boca se rellenó y la cavidad quedó aislada, de manera que cuando los Homo sapiens llegaron a Atapuerca ya no pudieron entrar y ver las viejas columnas de estalagmitas a las que se les atribuía la capacidad de hablar y realizar profecías. Debido a su total aislamiento, los sedimentos del yacimiento de la Galería de las Estatuas han mantenido constantes sus condiciones de humedad y de temperatura y no han sufrido ninguna alteración por agentes naturales o por intervenciones humanas modernas, lo que hace de este el yacimiento perfecto para excavar.

placeholder Así es la Cueva de las Estatuas. (Javier Trueba - Madrid Scientific Films)
Así es la Cueva de las Estatuas. (Javier Trueba - Madrid Scientific Films)

En las excavaciones que se realizan desde el año 2008 en la Galería de las Estatuas, se han recuperado restos de los animales consumidos por los neandertales y sus herramientas líticas, además de una falange de pie indiscutiblemente neandertal. Además, el yacimiento ha despertado el interés de Matthias Meyer, investigador senior del grupo de genética evolutiva del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva que dirige Svante Pääbo (Premio Princesa de Asturias) en Leipzig, Alemania.

El equipo dirigido por Meyer ha explorado durante los últimos años la posibilidad de obtener ADN directamente de los sedimentos, sin necesidad de tomar muestras en huesos humanos, que faltan en la mayoría de los yacimientos. En una ocasión anterior ya demostró que era posible recuperar ADN mitocondrial de los sedimentos, pero faltaba conseguirlo con el ADN nuclear. La Galería de las Estatuas ha ofrecido la pieza que faltaba para completar el puzle.

El hallazgo abre la puerta a obtener ADN de nuestros ancestros sin huesos humanos, que faltan en la mayoría de los yacimientos

El ADN mitocondrial se encuentra en las mitocondrias, que son unos orgánulos que producen la energía de la célula. Es más fácil secuenciar completo el ADN mitocondrial que el ADN nuclear porque hay muchas mitocondrias en cada una de las células del cuerpo, y porque su longitud es de solo 16.000 pares de bases (las 'letras' de la secuencia de ADN). El ADN nuclear es el de los cromosomas. Solo se encuentra en el núcleo celular y es mucho más largo: 3.200 millones de pares de bases. El ADN mitocondrial se trasmite por vía materna, mientras que el ADN nuclear se trasmite por vía paterna y materna. Estas razones hacen que el ADN nuclear sea mucho más informativo que el mitocondrial, pero al mismo tiempo más difícil (y costoso) de secuenciar.

La temperatura es un factor de primer orden en la conservación de la molécula de ADN: a mayor temperatura, mayor degradación de la molécula. Por eso, cuanto más al norte esté el yacimiento, mejor será la conservación. En un artículo que se publica en la revista 'Science', el equipo de Matthias Mayer informa de que ha obtenido ADN mitocondrial y ADN nuclear en dos yacimientos situados en los montes Altai en Siberia (cuevas Denisova y Chagyrscaya) y en la Galería de las Estatuas. Este último es especialmente alentador, puesto que ofrece una oportunidad única de analizar la genética neandertal en una región situada en latitudes templadas.

¿Cómo eran los habitantes de la Galería de las Estatuas?

El ADN recuperado en la Galería de las Estatuas pertenece a varios individuos. El más antiguo de ellos es un varón neandertal de raigambre antigua, que vivió hace aproximadamente 110.000 años, pero cuya estirpe se alarga hasta hace 130.000 años. La fecha que se ha calculado para esa radiación (que es como se llama técnicamente a un conjunto de líneas que se separan de un antepasado común) coincide con el inicio del último periodo cálido entre dos glaciaciones. Puede que la mejoría climática influyera en su existencia, porque los grandes cambios ambientales producen grandes cambios ecológicos, que afectan a la evolución de muchas especies.

placeholder Marca de corte en una costilla de ciervo. (Javier Trueba - Madrid Scientific Films)
Marca de corte en una costilla de ciervo. (Javier Trueba - Madrid Scientific Films)

La misma cueva tiene restos de una segunda radiación de neandertales, genéticamente diferentes. De estos neandertales nuevos se ha identificado a lo largo de la secuencia estratigráfica el ADN de, por lo menos, cuatro mujeres. Las más recientes datan de unos 80.000 años, momento en que ya había empezado la conocida como última glaciación. A estos neandertales del último ciclo glaciar se les conoce como clásicos. Son los más estudiados, los que presentan los rasgos más característicos y los que tuvieron los cerebros más grandes de toda la evolución humana, mayores incluso que los actuales.

ADN
El redactor recomienda