El gran temor son las variantes sudafricana y brasileña: el plan de España para detectarlas
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Vamos a ciegas

El gran temor son las variantes sudafricana y brasileña: el plan de España para detectarlas

Una secuenciación del genoma del virus sistemática, aleatoria y mucho más intensa pretende ofrecer una información clave para la evolución del covid en los próximos meses

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Foto: EFE.

Llevamos casi dos meses preocupados por las nuevas variantes del coronavirus y en España seguimos a ciegas. ¿Qué porcentaje de los casos detectados corresponde a la británica? ¿Han penetrado las variantes sudafricana y brasileña? Este asunto es clave para la evolución de la pandemia, sobre todo si se confirma que las nuevas mutaciones hacen que el SARS-CoV-2 escape a la acción de las vacunas. De hecho, Sudáfrica ha suspendido la administración del fármaco de AstraZeneca por su baja eficacia.

¿Qué pasa en España? Un informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias —dirigido por Fernando Simón— publicado este lunes habla de 470 casos confirmados de la variante británica, llamada B.1.1.7. De la variante sudafricana (B.1.351) se han localizado dos casos, uno de ellos, el de una persona con antecedentes de haber viajado a ese país, pero se ha localizado otro más sin esa relación. En cuanto a la variante de Brasil, se ha detectado en un viajero procedente de este lugar.

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Sin embargo, es evidente que estas cifras están lejos de la realidad, al menos las que se refieren a la variante británica. Según los cálculos de hospitales y comunidades autónomas, “en España, podríamos estar hablando de un 15 o de un 20% de los casos, y en algunas localizaciones parece que puede ser más”, asegura en declaraciones a Teknautas el virólogo Rafael Delgado, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.

El problema es que solo se puede confirmar que un caso pertenece a una determinada variante si se lleva a cabo un trabajo de secuenciación del genoma del virus, y hasta ahora en España las posibilidades de hacerlo son limitadas. La inmensa mayoría de las secuencias las lleva a cabo el proyecto SeqCOVID, dirigido por Iñaki Comas Espadas, del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC), y Fernando González Candelas, de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio), con el apoyo de unos 40 hospitales y varios centros de investigación. Desde que comenzó la pandemia, han podido secuenciar algo más de 6.600 muestras, a las que habría que añadir algunos cientos realizadas por otros investigadores más en todo el país.

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El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. (EFE)

En estas últimas semanas, los ojos de los epidemiólogos y los gestores sanitarios se han puesto en ellos a raíz de la alarma generada por la variante inglesa. “Casi todos los casos que se verifican corresponden a muestras que se han ido seleccionando para comprobar que, en efecto, eran casos de la británica”, explica González Candelas. Sin embargo, este trabajo no es de mucha utilidad para saber lo que está pasando en España con la posible penetración de esta o de otras variantes, así que a partir de ahora la estrategia cambia: van a realizar una secuenciación sistemática para obtener la imagen de las variantes en España. “Estamos empezando a implementar el muestreo aleatorio que nos permita determinar la frecuencia con que se encuentran las variantes británica, sudafricana, brasileña o cualquier otra”, asegura.

Si hasta ahora esa información no existe, ¿por qué hospitales y comunidades autónomas se atreven a dar cifras sobre la B.1.1.7? Sencillamente, porque hay un tipo de PCR que permite intuir que un caso diagnosticado puede tener esas mutaciones. Lo que hace este test es detectar tres regiones de la proteína S del SARS-CoV-2, pero la nueva variante pierde seis nucleótidos, así que la prueba da negativo en una de las regiones. Por eso, este tipo de PCR sigue detectando el caso gracias a que identifica las otras dos regiones del virus y al dar negativo la tercera, los microbiólogos infieren que debe tratarse del virus que mutó en Inglaterra. “El problema es que esta mutación por pérdida de seis nucleótidos no es exclusiva de la variante británica”, advierte González Candelas. Aunque esa estimación por PCR permite tener una idea aproximada de la penetración de la variante británica, “resulta imposible dar un porcentaje fiable de cuál puede ser su penetración”.

placeholder El enfermero Januário Neto, del Distrito Sanitario Especial Indígena (DSEI) de Manaos, aplica la primera dosis de la vacuna Coronavac al indígena André Conceição. (EFE)
El enfermero Januário Neto, del Distrito Sanitario Especial Indígena (DSEI) de Manaos, aplica la primera dosis de la vacuna Coronavac al indígena André Conceição. (EFE)

Además, “para detectar las variantes sudafricana y brasileña, hay que hacer secuenciación”, confirma Rafael Delgado. En su opinión, “está claro que tenemos que secuenciar un mayor número de muestras para tener una fotografía de lo que realmente está circulando”. De hecho, “no es que estas variables sean incontrolables, en Sudáfrica han disminuido los casos, pero su presencia añade una mayor dificultad”, y sin secuenciar faltaría información básica.

La pregunta es cuántas muestras hay que secuenciar para que sean representativas de la extensión de cada variante. El Ministerio de Sanidad ha solicitado a los investigadores que realicen unas 550 a la semana. “Esperamos llegar a ese volumen en poco tiempo, pero vamos a empezar por unas 200 o 300, que es lo que podemos hacer con nuestras capacidades actuales”, reconoce el experto de Fisabio. El problema está en la falta de equipos. “Igual que hace tiempo hubo problemas con el suministro de materiales para hacer las PCR, ahora nos pasa con la secuenciación, todos los países están solicitando la misma tecnología y las casas comerciales que preparan los reactivos no dan abasto”, reconoce. De hecho, la propia Organización Mundial de la Salud ha instado a los países a llevar a cabo este trabajo, y esto supone que “hay miles de laboratorios que de repente empiezan a pedir un material que no utilizaban previamente”.

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Urgente para el control epidemiológico

De hecho, en Europa hay pocos países que estén secuenciando el virus de forma exhaustiva, principalmente el Reino Unido y Dinamarca. En el resto, los datos proceden de las PCR. Por eso, los expertos admiten que estudiar las variables “es relativamente complejo”, como asegura el epidemiólogo Manuel Franco, profesor de la Universidad de Alcalá y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas). Sin embargo, este problema “se debería abordar a nivel estatal y europeo, porque tiene consecuencias para la compra de vacunas, como estamos viendo con AstraZeneca”.

Una de las grandes preguntas en este momento es qué hacer para protegernos del 'nuevo virus' mutado en Sudáfrica y Brasil. “Hemos visto que se han reducido los vuelos, pero no se han eliminado para los españoles que están allí y quieren volver”, apunta el experto. Por supuesto, se requiere una PCR negativa para entrar en el país, pero “ya sabemos que aun así el riesgo es alto, has podido contraer el virus antes de dar positivo o ser un falso negativo”. En definitiva, este epidemiólogo ve “complicado” poder acotar la expansión de las nuevas variantes.

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Foto: Reuters.

En cambio, González Candelas considera que en las variantes sudafricana y brasileña aún se puede hablar de tres casos aislados. “Todavía no podemos suponer que hay circulación comunitaria” y estimar cuál llegará a ser su penetración es “imposible”. Siendo optimistas, reconoce, “diríamos que hemos sabido que existen con suficiente antelación y se podrían controlar porque los casos sospechosos están vinculados a sus puntos de origen”. Con la inglesa, ese posible control se perdió “antes de que nos diésemos cuenta”. Cuando dieron el aviso en España, “ya había decenas o centenares, que habrán ido aumentando por su mayor transmisibilidad”. Por lo tanto, el trabajo de secuenciación que ahora emprende junto con el resto de los componentes del proyecto SeqCOVID resulta esencial en este momento. “Yo creo que ya lo era antes, pero ahora se manifiesta de forma clara”, afirma.

Por qué preocupan tanto

El principal motivo es la preocupación que han generado las variantes. Los científicos británicos “han confirmado con estudios muy completos que [su variante] tiene una mayor capacidad para transmitirse, porque cada persona que se infecta supone alrededor de un 50% más de casos secundarios”, explica Rafael Delgado. En concreto, uno de los últimos estudios indica que podría ser entre un 43% y un 82% más transmisible, según los resultados de un ‘preprint’. En principio, “no parecía que se asociara a mayor gravedad, pero ahora hay dudas de si produce una enfermedad más grave”. La buena noticia es que no escapa a la respuesta inmune de las personas ya infectadas o de las que se están vacunando.

El panorama con respecto al virus mutado en Sudáfrica y Brasil está menos claro y genera mucha más inquietud: aunque no está claro si se transmiten más o no, todo indica que las vacunas desarrolladas serían menos eficaces. “Las mutaciones son constantes, pero preocupan especialmente cuando estos cambios se sitúan en la proteína S del virus, la que utiliza la vacuna como antígeno, y en particular en la región RBD, que interacciona con el receptor de las células humanas”, explica el virólogo. Pues bien, eso es exactamente lo que ocurre en estos dos casos, que comparten una mutación conocida como E484K.

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Foto: Reuters.

Sudáfrica paró la administración de la vacuna de AstraZeneca porque datos preliminares indicaban que la protección frente a la variante que predomina en el país podría ser tan solo del 22%. Un estudio ‘in vitro’ publicado en ‘Nature Medicine’ sobre Pfizer informaba este lunes de que los sueros de personas vacunadas sí reaccionan bien frente al coronavirus, pero con el matiz de que “la neutralización contra la mutación E484K fue ligeramente menor que la neutralización contra la mutación N501Y”. Esta última es compartida por las tres variantes. En el caso de vacunas que están en desarrollo, sucede algo parecido, según los ensayos clínicos: la de Janssen se queda en un 57% y la de Novavax, en un 50%. “No quiere decir que estas vacunas no sirvan, pero hay que estudiarlo con detalle y todas las compañías están considerando adaptar sus vacunas a esta variante por si fuera necesario”, comenta Delgado.

Teniendo en cuenta los resultados de los primeros estudios, es probable que las vacunas actuales protejan frente a algunas variantes de forma diferente. ¿Si nos ponemos la de AstraZenaca estaríamos más desprotegidos? “No estamos completamente seguros. Las vacunas han sido muy eficaces para disminuir la enfermedad clínica y seguramente ante esta novedad ofrezcan una protección menor. ¿Hasta qué nivel? Aún no lo sabemos, pero lo más probable es que sigan siendo efectivas en una gran parte de las personas”, explica.

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