"El problema no son las variantes, sino otra pandemia por un nuevo coronavirus"
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¿Es la variante británica más letal?

"El problema no son las variantes, sino otra pandemia por un nuevo coronavirus"

Juan García Arriaza, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), dirige junto a Mariano Esteban el equipo español que está más cerca de la vacuna contra el covid

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Foto: CNB-CSIC.

Como buen alpinista, Juan García Arriaza (Barcelona, 1974) sabe que para hollar las cumbres más altas conviene contar con la experiencia de haber alcanzado otras cimas. Además, uno tiene que ir bien equipado, es imprescindible contar con la financiación adecuada y hace falta apoyo técnico y humano. Como científico del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) sabe que se necesitan, más o menos, los mismos ingredientes. Aunque no es fácil obtenerlos en España, su laboratorio está desarrollando la vacuna contra el coronavirus más avanzada del país.

Foto: El prototipo de test diseñado por De la Fuente. (UPenn)

En su carrera como montañero, García Arriaza está intentando completar las Siete Cumbres, es decir, escalar la montaña más alta de cada continente. Ya ha subido al Aconcagua (Sudamérica), al Denali (Norteamérica), al Kilimanjaro (África), al Elbrús (Europa), al Vinson (Antártida) y a la Pirámide de Carstensz (Oceanía). Solo le queda el monte más alto de Asia y del mundo, el Everest. “Es un sueño que quiero hacer realidad algún año y trato de aderezarlo con una parte solidaria, porque algunas de estas montañas están enclavadas en lugares con muchas necesidades, así que llevo material escolar”, nos cuenta en esta entrevista concedida a Teknautas.

En su carrera como científico, formando equipo junto a Mariano Esteban y tras desarrollar otros fármacos que nunca han llegado a comercializarse, también se encuentra ante su particular Everest: conseguir una vacuna contra el covid que llegue al mercado. De hecho, podríamos decir que la semana pasada alcanzaron el “campamento base”: ‘Journal of Virology’ publicó los resultados de los ensayos en ratones y son inmejorables. El candidato a vacuna MVA-CoV-2-S muestra una eficacia del 100% en este modelo animal. Su apuesta es distinta a la de las vacunas que ya se inyectan en España: tratan de inducir las defensas contra el coronavirus por medio de la proteína S, pero la transportan usando como ‘vehículo’ una variante del virus que sirvió para erradicar la viruela.

PREGUNTA. Después de los buenos resultados en ratones, ¿para cuándo los ensayos en humanos?

RESPUESTA. Durante el año pasado nos dedicamos al diseño inicial, la generación del candidato a vacuna y estos ensayos en ratones. Los datos son muy prometedores porque activa el sistema inmunitario de una forma muy potente y es eficaz al 100%, incluso con una sola dosis. Ahora mismo estamos confirmando la eficacia en otros modelos animales. Los ensayos en hámsteres se están haciendo en la Universidad de Lovaina, en Bélgica, y esperamos tener los resultados en un mes. Después, los ensayos en macacos se realizarán en un centro de primates de los Países Bajos que es referente en Europa.

En función de los resultados, estamos en conversaciones con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios para presentar el dosier con todos los experimentos que se han ido realizando y tratar de obtener la aprobación para el ensayo clínico. Para eso, hay que producir vacunas en unas determinadas condiciones de fabricación, y ya lo está haciendo la empresa Biofabri, del grupo Zendal, en O Porriño (Pontevedra). Esperamos empezar los ensayos clínicos en este primer trimestre del año.

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Foto: Reuters.

P. Ya se están administrando varias vacunas contra el coronavirus. ¿Tiene sentido continuar?

R. Tiene todo el sentido, porque hay muchos parámetros que desconocemos, por ejemplo, cuánto duran los anticuerpos que generan las vacunas. Nadie puede descartar que pasado un tiempo sea necesario administrar otra dosis a las personas vacunadas. Las nuevas vacunas que se generen en España pueden servir como dosis de refuerzo. De hecho, sabemos por otras investigaciones que nuestro tipo de vacuna sería muy buena para este fin porque potencia el sistema inmunitario de forma muy robusta. Además, tiene una serie de ventajas, como su estabilidad. No necesita una cadena de frío, como las basadas en ARN mensajero.

Por otra parte, es primordial que en España plantemos la semilla para producir vacunas frente a esta enfermedad o frente a otras que puedan venir; es decir, tener las infraestructuras, los nexos de unión entre los laboratorios, las empresas y los hospitales para realizar ensayos clínicos. Ahora lo estamos poniendo en marcha de una forma sólida y se puede aplicar perfectamente en un futuro en otras enfermedades.

P. Cuando ustedes lleguen a la fase 3, que requiere miles de voluntarios, debería estar vacunada una gran parte de la población. En ese aspecto, ¿lo van a tener más difícil que Pfizer o Moderna?

R. Obviamente, es así. A medida que pase el tiempo habrá más personas vacunadas. Además, lo normal es plantear ensayos doble ciego, con participantes que reciben la vacuna y otros que reciben un placebo. Sin embargo, dada la emergencia de la situación, se está empezando a valorar la posibilidad de hacer ensayos sin grupo placebo, porque las nuevas vacunas se podrían comparar con las que ya están administrándose. Incluso si las nuevas muestran signos de activación del sistema inmunitario similares a las ya aprobadas y los estudios en animales indican una alta eficacia, probablemente se podría extrapolar que van a estimular una protección muy similar y los ensayos en fase 3 se podrían recortar en el tiempo u obviar. De todas formas, es algo que no nos compete como investigadores, las agencias verán cómo acelerar plazos. En un principio, nosotros tenemos pensado realizar un ensayo en fase 1 y fase 2 de forma solapada, con personas sanas para valorar la seguridad y la inmunogenicidad.

placeholder Mariano Esteban, junto a Juan Garcia. (CNB-CSIC)
Mariano Esteban, junto a Juan Garcia. (CNB-CSIC)

P. Dentro de esta situación de emergencia, lo que más preocupa ahora son las variantes. Lo último es que en el Reino Unido dicen que la variante inglesa es un 30% más letal. ¿Cree que hay datos para afirmarlo?

R. Esa información es un reflejo de la situación en la que estamos. La ciencia ocupa un primer plano en los medios de comunicación e incluso conocimientos que no están contrastados salen a la luz. La sociedad conoce las nuevas variantes cuando aún no tenemos datos. Normalmente manejamos otro tipo de plazos, pero hay que entender la emergencia sanitaria que tenemos. Para definir si una variante es más peligrosa hay que hacer análisis serios y rigurosos y eso lleva tiempo. Hay que realizar ensayos con cultivos celulares para ver si la inmunidad generada por las vacunas es capaz de neutralizar estos virus y evitar que entren en las células. También hacen falta experimentos en animales, para determinar si las infecciones en ratones con estas nuevas variantes se pueden controlar con los anticuerpos que producen las vacunas. Todo esto requiere su tiempo, ya se está estudiando en varios lugares del mundo, pero de momento no podemos hacer afirmaciones categóricas.

Incluso los estudios que dicen que son más transmisibles son escasos y aún no están publicados en ninguna revista. Hay que estar pendiente, no obviarlo, pero hay que tener en cuenta otro factor, la vacunación en sí. Si conseguimos vacunar a la mayor parte de la población, estamos cerrándole las puertas al virus, impidiendo que surjan nuevas variantes y el virus campe a sus anchas.

Por otra parte, hay que transmitir confianza en el sistema científico. Las plataformas de vacunas se pueden adaptar para producir vacunas frente a potenciales variantes que puedan ser más peligrosas. Sería como el virus de la gripe, cada año hay nuevas vacunas porque no se pueden controlar las variantes que surgen. No descartamos que pueda ocurrir lo mismo, pero, llegado el caso, también habrá nuevas vacunas que se podrán administrar. Además, todo esto entronca con la importancia de generar nuevas vacunas en España y en todo el mundo.

P. ¿Ustedes ya trabajan con esa perspectiva de que el virus puede ir cambiando y que hará falta adaptar la vacuna?

R. Sí. De hecho, nosotros tenemos un candidato más avanzado, el que expresa la proteína S del virus y cuyos resultados ya se han publicado, sería nuestra vacuna de primera generación. Sin embargo, en el laboratorio estamos generando otro tipo de vacunas optimizadas que podrían ser efectivas en un futuro frente a otras variantes o que podrían tratar de aumentar la respuesta inmune que generemos. Es algo que llevamos tiempo haciendo en otro tipo de vacunas y que podemos aplicar, en este caso, para el coronavirus.

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Foto: Reuters.

P. En el caso de las variantes de Sudáfrica y Brasil hay experimentos que indican que el virus podría esquivar los anticuerpos de los pacientes. ¿Podría mutar tanto como para que haya reinfecciones o que las vacunas que ya tenemos no funcionen?

R. No podemos sacar una bola de cristal, pero yo soy optimista. Hay que entender a qué nos enfrentamos y el coronavirus no cambia mucho comparado con otro tipo de virus, como el de la hepatitis C, el del sida o el del dengue. Además, el SARS-CoV-2 tiene un sistema de corrección de errores durante su replicación, por eso no varía demasiado. Por lo tanto, no creo que lleguemos a una situación de cambios tan exagerados como la que plantea el virus de la gripe. Las ligeras variaciones que puede tener se pueden sortear fácilmente con nuevas variantes de vacuna. Con el tiempo, esta pandemia se controlará con las vacunas. De hecho, el problema no son las nuevas variantes, sino que pueda surgir un nuevo coronavirus diferente. Eso es lo que está en la palestra, que aparezcan nuevas pandemias por otros coronavirus o incluso por otros tipos de virus y provoquen situaciones similares a la que estamos viviendo.

P. Ustedes han desarrollado vacunas para el ébola, el zika y el chikungunya. ¿Por qué nunca llegaron a comercializarse?

R. Es signo de la falta de interés que hay en España por la ciencia y por sus aplicaciones en el futuro. Tenemos candidatos a vacuna frente a todos esos virus emergentes y algunos los hemos estudiado en ratones e incluso en monos, y han mostrado un 100% de protección. Sin embargo, cuando se controlaron el ébola o el zika esos proyectos perdieron interés, no tuvimos financiación específica y están en el congelador. En este sentido, creo que la pandemia está teniendo una parte positiva para España a la hora de fomentar el sistema de producción de vacunas. Ahora tenemos ese nexo de unión con empresas y hospitales que comentaba antes y que es fundamental para que otras vacunas puedan llegar a comercializarse. Incluso las que tenemos guardadas en un cajón del laboratorio son susceptibles de ser producidas por una empresa y ser utilizadas en un futuro. Si surge una nueva epidemia de zika o de chikungunya, tenemos la tecnología y el conocimiento suficientes, aunque hay que fortalecer el sistema de colaboraciones público-privadas para que un día lleguen al mercado.

P. Entonces, esta pandemia ha servido para engrasar la maquinaria de la ciencia española.

R. Sí, ha servido de acicate para darle importancia a la ciencia, espero que no quede en agua de borrajas y que en un futuro podamos actuar de forma más rápida. Nosotros nos pusimos en marcha gracias al alto conocimiento que teníamos en otras enfermedades. Empezamos a la par que Pfizer, Moderna y Oxford, porque nuestro candidato a vacuna ya estaba listo en pleno abril, pero nos faltaba una comunicación sólida con empresas y hospitales para acelerar todo el proceso. Ese ha sido el cuello de botella en España.

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Foto: Reuters.

P. Si hacemos una analogía con su afición a la montaña, ustedes tenían la experiencia, pero les han faltado equipamiento, financiación y 'sherpas' para llegar a la cumbre los primeros.

R. Creo que sí, al menos en parte. La financiación en otros países está a años luz. Es verdad que para el diseño inicial no requerimos un presupuesto muy elevado, pero después es muy importante para la fabricación y los ensayos clínicos. Es una conjunción entre el dinero y tener las infraestructuras bien engrasadas. Estamos tratando de llegar a la cima con nuestros medios; tenemos conocimiento, pasión, perseverancia y prudencia. En ello andamos.

P. ¿La pandemia será un revulsivo para toda la investigación en España?

R. En el sistema científico español hay muchas cosas que fallan. Esta pandemia nos ha sacado las vergüenzas y tenemos que ponerlos las pilas aprovechando que se ha visto la importancia que tiene la ciencia, porque hay muchas situaciones que son realmente lamentables. Yo llevo 23 años dedicado a la ciencia enlazando contrato tras contrato de forma inestable. Dependemos de proyectos para investigar y, cuando acaban, muchos contratos se terminan. Ahora hay interés por parte del Gobierno, pero veremos si la situación mejora o no en los próximos años. La ciencia la hacen las personas y los científicos tienen que tener una situación laboral medianamente estable, pero también hay muchos otros factores, a veces no hay dinero ni para experimentos.

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