Mascarillas FFP2 obligatorias en bares y en el súper. ¿Debe España seguir a Alemania?
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Los expertos no se ponen de acuerdo

Mascarillas FFP2 obligatorias en bares y en el súper. ¿Debe España seguir a Alemania?

Francia, Alemania y Austria adoptan nuevas medidas para mejorar la protección que ofrecen las mascarillas ante la amenaza de las nuevas variantes de coronavirus

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Algo está cambiando en Europa en torno a las mascarillas. Francia prohíbe las caseras y las de tela que filtren menos del 70% de las partículas. Alemania ha optado por hacer obligatorio el uso de las quirúrgicas y de las FFP2 en espacios públicos, descartando todas las demás; pero Baviera ha ido más allá al imponer las FFP2 en el transporte público y los comercios. Otros estados alemanes han anunciado que seguirán sus pasos en los próximos días. Austria se ha sumado haciendo exactamente lo mismo que los bávaros.

El azote de la nueva ola de covid –con cifras récord de contagios, hospitalizaciones y fallecimientos de toda la pandemia– hace que muchos países miren ahora con lupa una medida de protección cuyo uso, en general, ha sido mucho más relajado que en España. El miedo a las nuevas variantes, que parecen transmitirse con mayor facilidad, también impulsa la adopción de estas nuevas medidas, según reconocen algunas autoridades sanitarias europeas.

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¿Y en España? El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, respondió a esta cuestión el pasado jueves, asegurando que el Ministerio de Sanidad no descarta hacer obligatorio el uso de mascarillas FFP2 "en algunas circunstancias concretas" y recordó que ya se recomiendan especialmente para el personal sanitario. En su opinión, "puede ser razonable" ampliar su uso. Incluso matizó que "la más eficaz es la FFP3" para protegerse "uno mismo"; aunque la FFP2 solo lo es "algo menos" y, en cualquier caso, sirve "de sobra para la transmisión del coronavirus".

De entre las mascarillas consideradas Equipo de Protección Individual o EPI –FFP1, FFP2 y FFP3, según la certificación europea–, a lo largo de la pandemia se ha popularizado el uso de la FFP2 (o sus equivalentes, N95 y KN95, con certificados estadounidense y chino, respectivamente), que filtra las partículas en dos direcciones, de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro. Las quirúrgicas, habitualmente de color azul celeste, fueron diseñadas para que el personal sanitario no contaminase a los pacientes, así que protegen sobre todo de dentro hacia fuera. Sucede lo mismo con las higiénicas, reutilizables y no reutilizables, que también están reguladas. Finalmente, una mascarilla casera podría ser un simple trozo de tela sin ningún certificado, aunque se le suele incorporar un filtro homologado.

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En la práctica, los ciudadanos las usan indistintamente, puesto que no se exige llevar un tipo u otro de mascarilla, salvo en alguna circunstancia concreta, como el acceso a algunos hospitales. Para simplificar el mensaje, se suele decir que las quirúrgicas, las higiénicas y las que llevan filtro protegen a los demás; mientras que las FFP2 también protegen al que las lleva. No obstante, la realidad es un poco más compleja.

"Las quirúrgicas protegen de dentro hacia fuera en un 98%, pero también protegen algo de fuera hacia dentro; estaríamos hablando de un 70% más o menos, aunque los estudios no son tan claros en ese aspecto", explica a Teknautas Gemma del Caño, farmacéutica y divulgadora científica que lleva meses resolviendo dudas de los consumidores. En su opinión, "casi da igual que sea quirúrgica o FFP2, lo importante es que esté bien ajustada, pero es cierto que las FFP2 garantizan una protección bidireccional".

Argumentos a favor

"Siempre es mejor una FFP2. En las mismas circunstancias, hacen un mejor papel y están mejor diseñadas para el ajuste, sobre todo en lugares donde pueda haber pacientes o en el transporte público si está muy concurrido", afirma Salvador Peiró, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio).

La capacidad para filtrar depende también de otros factores, como el tiempo de uso (se recomienda no exceder las cuatro horas en el caso de las quirúrgicas y ocho para las FFP2) o la humedad. "Una parte muy importante del filtrado tiene que ver con el efecto electrostático que consiguen los materiales con los que se elabora, que atraen a las partículas, pero ese efecto se pierde cuando se mojan", advierte.

A medida que han ido pasando los meses se han acumulado las evidencias científicas sobre el papel de los aerosoles en la pandemia. Las partículas que emitimos simplemente con hablar o respirar quedan suspendidas en el aire, igual que lo hace el humo del tabaco, y pueden portar el SARS-CoV-2, que mantiene su capacidad de infectar hasta tres horas después. Por eso los interiores no ventilados se han convertido en el gran foco de los contagios y, en teoría, una mascarilla FFP2 bien ajustada debería proteger mejor en estos ambientes.

"España exige mascarilla al aire libre, pero en estos espacios realmente no tiene importancia qué mascarilla llevemos"

Curiosamente, "España es uno de los pocos países que exige mascarilla al aire libre, pero en estos espacios realmente no tiene importancia qué mascarilla llevemos, porque es casi imposible contagiarse por cruzarse con una persona por la calle. Un contacto estrecho es el que se establece durante al menos 15 minutos a menos de dos metros; porque si no, no hay suficiente carga viral para infectarse", señala Peiró.

En los interiores, todo se complica por los aerosoles. El mayor peligro está donde la gente se quita la mascarilla para comer y beber, como bares y restaurantes. Lo normal es que en lugares de trabajo o en el transporte público esto no suceda, pero "en el metro hay trayectos muy largos", advierte el experto. ¿Corremos peligro si la persona de al lado está contagiada y lleva una mascarilla mal puesta, sin filtro o en malas condiciones? En general, "cuanto menos tiempo estés, mejor; y si puedes, con FFP2".

La gran pregunta es si la aparición de la variante inglesa –y el resto de las que han surgido y son más transmisibles– aconseja ser más estrictos con el uso de las mascarillas en lugares públicos. "Son más contagiosas porque las mutaciones les dan una mayor capacidad de penetrar en las células", comenta el experto de Fisabio; "esto no tiene nada que ver con las mascarillas, pero sí pueden influir en que te llegue mayor o menor cantidad de virus". Por lo tanto, si una nueva variante consigue infectar con menos carga viral, es posible que las mascarillas tengan un papel más importante para detener los contagios.

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No obstante, Peiró recuerda que el porcentaje de casos de la variante británica detectado en España sigue siendo muy bajo. Fernando Simón afirma que en estos momentos "estaría claramente por debajo del 5% de los casos", pero si evoluciona como en otros países, particularmente como en el Reino Unido e Irlanda, es posible que a mediados de marzo se pudiera convertir en la dominante, según reconoció el director del CCAES.

Los problemas de imponer las FFP2

En definitiva, no sabemos hasta qué punto puede ser útil imponer el uso de las FFP2 o prohibir las caseras, pero no es tan fácil como parece y tiene otras implicaciones. "Lo mejor es enemigo de lo bueno", apunta Peiró usando un aforismo atribuido a Voltaire. En su opinión, es más importante que la mascarilla siga siendo un elemento de protección usado de forma masiva que imponer modelos determinados para situaciones concretas, creando dificultades para cumplir las nuevas normas.

El principal escollo puede ser económico. Algunos expertos critican, en general, que un producto como este sea obligatorio sin ser gratuito; pero frente al precio regulado y relativamente económico de las mascarillas quirúrgicas, las FFP2 no solo son más caras sino que tienen un IVA del 21%. Para colmo, no se pueden lavar y reutilizar, lo que además de incrementar costes genera residuos.

Por otra parte, hacer cumplir una nueva norma específica sobre diferentes mascarillas para diferentes espacios no sería nada sencillo por varios motivos. "Veo lógico que en algunos sitios cerrados, como el transporte público, la mascarilla tenga que estar certificada", apunta Gemma del Caño, "pero de un solo vistazo no podemos saber si lo está", advierte. "Sabemos que las azules son quirúrgicas, y también identificamos las FFP2 blancas; pero las higiénicas reutilizables llevan dibujos y colores", así que no tienen ninguna certificación visible.

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Foto: EFE

A diferencia de otros países, en España hay una norma (UNE 0065) que establece los requisitos mínimos que deben cumplir las higiénicas reutilizables, cuya filtración debe ser del 90%; y otra para las no reutilizables (UNE 0064), que tendrían que llegar a un 95%. En la práctica, se equipara su uso al de las quirúrgicas, liando un poco más este asunto.

Además, hay otro agujero: ¿cómo confirmar si una mascarilla aparentemente homologada no es falsa? Durante un tiempo, al comienzo de la pandemia, se vendieron mascarillas KN95 procedentes de China "a diestro y siniestro sin ninguna homologación", asegura la especialista. El pasado 30 de septiembre se prohibió que los distribuidores las compraran y a partir del próximo 30 de enero va a estar prohibida la venta al público en general si es que aún hay alguna en 'stock'.

Asimismo, hay que sumar otro tipo de mascarilla equiparable a las FFP2 y con el mismo aspecto, las PPE-R/02.075 versión 2 (todo eso debe estar serigrafiado en la mascarilla, junto con 'COVID-190'). "Estaban pensadas como equipos de protección individual en ciertos trabajos, por ejemplo para gente que pinta con aerosoles, y se le ha adaptado una nueva batería de pruebas específicas para covid. No pueden ser homologadas a las FFP2 con carácter general, pero sí valen para protegernos de la pandemia", explica la experta. De hecho, las mascarillas que ha lanzado el CSIC llevan esta certificación.

Foto: Así son las nuevas mascarillas del CSIC y Bioinicia. (Proveil)

Otra cuestión imposible de verificar es cuánto tiempo lleva una persona con la misma mascarilla o si se le ha mojado, inutilizándola. "Probablemente, tendrías que estar dando mascarillas a cualquiera que entrase en algunos lugares, como los hospitales", opina Peiró. De hecho, en algunos se hace. También es común que algunos sanitarios lleven una FFP2 y una quirúrgica encima, aunque "no hay ningún estudio que diga que esto protege más que llevar una sola".

Con todo este panorama, a Gemma del Caño le siguen llegando numerosas consultas sobre mascarillas a través de las redes sociales –también en esta cuestión hay una "nueva ola"– pero "las dudas siguen siendo las mismas que al principio", asegura, y abarcan todas estas cuestiones: los tiempos, la reutilización y la homologación. Al menos alguna cosa ha cambiado a mejor: "En abril no encontraba ninguna que estuviera correctamente homologada".

Algo está cambiando en Europa en torno a las mascarillas. Francia prohíbe las caseras y las de tela que filtren menos del 70% de las partículas. Alemania ha optado por hacer obligatorio el uso de las quirúrgicas y de las FFP2 en espacios públicos, descartando todas las demás; pero Baviera ha ido más allá al imponer las FFP2 en el transporte público y los comercios. Otros estados alemanes han anunciado que seguirán sus pasos en los próximos días. Austria se ha sumado haciendo exactamente lo mismo que los bávaros.

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