De Madrid a Coruña: por qué unas provincias tienen 5 veces más casos de covid que otras
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Del centro a la periferia

De Madrid a Coruña: por qué unas provincias tienen 5 veces más casos de covid que otras

Una combinación de circunstancias que afecta a las relaciones humanas, sobre todo socioeconómicas y climatológicas, junto con el azar de los brotes, está marcando la incidencia del covid en España

placeholder Foto: La Puerta del Sol, esta semana. (Reuters)
La Puerta del Sol, esta semana. (Reuters)

Uno de cada 10 españoles ya ha pasado el coronavirus. El principal resultado del 'Estudio nacional de sero-epidemiología ENE-covid' es que el 9,9% de la población tiene anticuerpos que muestran su exposición al virus SARS-CoV-2. Más de 51.000 personas participaron en esta cuarta ronda del estudio basado en test rápidos, unas pruebas que se realizaron en noviembre y que, por lo tanto, son las primeras que revelan el impacto de la segunda ola del covid, ya que las tres primeras rondas se realizaron entre abril y junio.

Sin embargo, el resultado global puede ser engañoso en muchos territorios, porque las diferencias son muy notables. Cuenca (18,7%), Soria (18,6%) y Madrid (18,6%) lideran el porcentaje de positivos. En el extremo opuesto, están las que no llegan al 5%: Santa Cruz de Tenerife (3,5%), A Coruña (3,8%), Las Palmas (4,1%), Lugo (4,3%), Valencia (4,6%), Huelva (4,7%), Pontevedra (4,8%) y Córdoba (4,9%). Si nos ponemos a hacer cuentas, estas cifras suponen multiplicar hasta por cinco la incidencia del covid entre algunos lugares y otros.

Foto: El virólogo y experto en enfermedades infecciosas, Adolfo García-Sastre. (EFE)

En general, al echar un vistazo al mapa, se observa una alta incidencia en todo el centro, Madrid y las dos Castillas, y muy escasa en el litoral, ya que ninguna provincia costera está por encima de la media, salvo Barcelona y Girona, con un 12,4% y un 11,4%, respectivamente. ¿Por qué tantas diferencias territoriales? La explicación es compleja y habría que buscarla en una combinación de factores.

Los expertos creen que el primer impacto de la pandemia antes del estado de alarma sigue siendo clave en la distinta incidencia del covid, pero los brotes posteriores han disparado las cifras en algunas provincias, hasta llegar a multiplicar la incidencia durante la segunda ola. El comportamiento humano por cuestiones socioeconómicas y climatológicas hace el resto, además de haber tenido más o menos celeridad y acierto a la hora de aplicar las medidas de contención.

El problema del centro permanece

Para empezar, “desde el principio, ha habido regiones más afectadas que otras”, destaca en declaraciones a Teknautas el epidemiólogo y asesor de la Junta de Castilla y León Ignacio Rosell. Las provincias con mayor porcentaje de su población seropositiva “ya estaban entre los primeros lugares en las primeras rondas del estudio”, recuerda. De hecho, Soria ha incrementado el porcentaje relativamente poco, porque llega a este nuevo estudio con un 18,6% tras haber liderado el anterior de forma muy destacada, con un 14,4%.

Sin duda, Madrid fue el gran foco de la primera ola y las provincias más cercanas sufrieron el impacto con tanta fuerza que siguen entre las más afectadas, aunque no hayan subido mucho a partir del verano. De hecho, Soria y Segovia fueron de las más castigadas en marzo y abril —tanto, que sus hospitales tuvieron que recibir ayuda material y humana de Madrid e incluso trasladar pacientes a otras provincias—, pero en la segunda ola han tenido cifras bajas, especialmente la provincia segoviana (pasa del 12,4% de contagiados al 15%). Sin embargo, en la acumulación de datos que realiza este estudio de seroprevalencia, siguen muy arriba.

Por la parte baja, tampoco han variado mucho las cosas. Las provincias más alejadas del centro, especialmente las de Canarias y Galicia, se mantuvieron a salvo en mayor medida en el inicio de la pandemia y siguen teniendo cifras de contagio muy pequeñas. Probablemente, la escasa movilidad que ha provocado la propia pandemia este año, incluso en vacaciones, pero especialmente con los cierres perimetrales que llegaron con la segunda ola, haya evitado una mayor transferencia de contagios.

Sin embargo, la proximidad o la intensidad de las comunicaciones con el gran foco de la primera ola no lo explican todo. Entre los datos del Ministerio de Sanidad, encontramos algunas pistas del origen de los brotes: aparecen en distintos ámbitos (especialmente el familiar, el social y el laboral), pero las reuniones familiares y de amigos se llevan la palma. ¿Y en qué se diferencian estas citas en los distintos territorios?

placeholder Vista de las instalaciones de la farmacéutica catalana Reig Jofre, que ha anunciado este martes un acuerdo con Janssen Pharmaceutical para producir a gran escala en España su vacuna contra el coronavirus. (EFE)
Vista de las instalaciones de la farmacéutica catalana Reig Jofre, que ha anunciado este martes un acuerdo con Janssen Pharmaceutical para producir a gran escala en España su vacuna contra el coronavirus. (EFE)

Salvador Peiró, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica (Fisabio) de la Comunidad Valenciana, cree que el clima juega un papel fundamental. Si la transmisión del virus se produce principalmente por aerosoles que permanecen suspendidos en ambientes interiores, “cuanto más frío, más utilizamos los espacios cerrados y menos cómodo resulta ventilar; en Valencia, aún estamos tirando de terraza y probablemente en Soria no puedan hacer eso”, comenta. Una situación que también valía para las primeras semanas de la pandemia, cuando el coronavirus se extendía sin ser detectado al final del pasado invierno.

El tipo de trabajo también “influye mucho en la exposición, porque en algunos estás más en contacto con personas”, destaca. En ese sentido, el propio estudio de seroprevalencia llama la atención sobre un dato: después del personal sanitario (16,8%), el colectivo con más anticuerpos son las mujeres que cuidan a personas dependientes en el domicilio (16,3%). En relación a las diferencias geográficas, todos estos datos socioeconómicos ponen el foco en las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas. “Hay viviendas con mayor nivel de hacinamiento, más necesidad de usar transportes y trabajos más precarios de contacto con el público”, apunta el experto. También son los que menos pueden buscar alternativas como el teletrabajo. La alta incidencia en Madrid y Barcelona, pero especialmente en algunas de las zonas más desfavorecidas, puede tener que ver con estos factores, aunque reconoce que el buen dato de Valencia, tercera área metropolitana del país, no coincide con este patrón.

Al menos un 10% de los españoles se ha contagiado de coronavirus

Provincias marcadas por la segunda ola

Por otra parte, frente a la imagen casi calcada que ofrecen muchos territorios entre los datos de seroprevalencia de las primeras rondas y de esta última, también hay provincias que han multiplicado sus positivos. Si salieron airosas de la primera ola, la segunda les ha impactado de lleno. En algunos lugares, las cifras podrían atribuirse a brotes concretos que se descontrolaron tras la desescalada: el caso más claro es el de Lleida. Al finalizar la tercera ronda de este estudio, en junio, se encontraba entre los territorios con menor incidencia, porque solo un 2,9% de su población había tenido el covid. Sin embargo, ahora la subida ha sido espectacular, hasta llegar al 12,2%. La segunda ola del coronavirus deja muchísimos más infectados que la primera y tuvo su origen ya en junio en los trabajadores agrícolas. Los primeros casos habían aparecido entre los temporeros de la vecina Huesca, pero en Lleida fue tan grave que la capital y su comarca, El Segrià, volvieron en julio a un confinamiento domiciliario.

Esas primeras subidas de la curva en verano protagonizadas por Cataluña y Aragón se reflejan claramente en los datos, destacando sobre todo el caso de Zaragoza, que casi ha triplicado sus contagios. “El inicio fue ese mismo foco, pero después no hubo forma de que bajaran en mucho tiempo”, destaca Peiró. De hecho, es muy probable que ese brote, relacionado con las malas condiciones de trabajo de los temporeros, fuera el origen de la ola que en España comenzó al inicio de la época estival y que posteriormente el turismo llevó al resto de Europa, según un estudio genético del virus liderado por la Universidad de Basilea (Suiza). A finales de octubre, los autores de esta investigación, con resultados aún preliminares, llegaron a la conclusión de que la mayor parte de los virus que estaban circulando en el continente se correspondían a una misma cepa, cuyo origen podía rastrearse hasta esos eventos de supercontagio de Huesca y Lleida.

No obstante, otras provincias han multiplicado sus cifras en esta segunda parte de la pandemia sin que haya habido brotes concretos tan claros, aunque sí se pueden encontrar explicaciones socioeconómicas. Es lo que le ha ocurrido a Granada, que lidera los contagios en Andalucía y casi triplica el número que había registrado en junio. “Tiene una ciudad de servicios para una universidad enorme y la vuelta a las clases fue un factor clave, en Salamanca ocurrió algo parecido. Los estudiantes hacen su vida y hay muchos jóvenes asintomáticos con una transmisión muy alta, así que luego explotan los casos sin haber advertido señales previas”, comenta el experto.

Asturias, que pasó una primera ola y un verano muy tranquilos, acabó por sucumbir. Por eso, aunque sus datos están muy por debajo de la media (6,1%), con respecto a junio, el incremento es muy notable (1,9%). No obstante, donde más crece la incidencia es en Ceuta, que del 0,7% ha pasado al 9,2%. Sigue siendo un dato bajo, pero implica que los contagios en esta segunda ola se han multiplicado por 13 en esta ciudad autónoma. Por lo tanto, una de las lecciones que se pueden extraer de este estudio es que “cuando el virus se introduce en un lugar y empiezan a crecer los casos, son muy difíciles de cortar si no es con medidas restrictivas muy potentes”.

placeholder Profesionales sanitarios realizan test antígenos masivos de detección del covid-19 en el recinto modernista del Hospital de Sant Pau, Barcelona. (EFE)
Profesionales sanitarios realizan test antígenos masivos de detección del covid-19 en el recinto modernista del Hospital de Sant Pau, Barcelona. (EFE)

Y hablando de medidas, ¿hasta qué punto las distintas decisiones tomadas en cada territorio han podido marcar el ritmo de los contagios? Indudablemente, reaccionar antes o después es un elemento clave y las comunidades autónomas han aplicado restricciones diferentes a lo largo de los últimos meses. Sin embargo, los expertos creen que las cifras de este estudio, que solo permiten analizar los contagios de los últimos meses en su conjunto, no sirven para sacar demasiadas conclusiones al respecto, puesto que en todas partes la curva ha tenido semanas de subida y de bajada.

Buenas y malas noticias

En cualquier caso, ¿qué significan los datos para la gestión de la pandemia? Ignacio Rosell explica que el estudio está muy bien diseñado, pero aun así “no deja de ser un muestreo realizado a unas personas concretas”, con las limitaciones que ello conlleva. El propio informe del Instituto de Salud Carlos III que recoge los datos explica que las personas mayores y las personas dependientes que viven en residencias no están representadas, que existen casos de infección que no generan anticuerpos o con niveles tan bajos que no se detectan y que muchas de las personas seleccionadas en anteriores rondas del estudio ya no han participado en la nueva. Por otra parte, estos primeros resultados corresponden a test rápidos y tendrán que ser contrastados con los datos de las pruebas serológicas ELISA, que saldrán más tarde, aunque hasta ahora la correlación entre ambos ha sido buena.

En cualquier caso, la potencia estadística del estudio es enorme y es una de las mejores herramientas para ver cuál es la situación real de la infección en España. “Lo llamativo es que, haciendo cuentas entre los casos diagnosticados y los de la encuesta, en la primera ola detectábamos uno de cada 10 y ahora detectamos más del 70%”, destaca el epidemiólogo de Fisabio, “es una cifra muy alta para una patología que en muchos casos se supera de forma asintomática, así que refleja un trabajo enorme de los servicios de salud, sobre todo en Atención Primaria”.

Por otra parte, los expertos rechazan la idea de vincular las cifras altas de seroprevalencia con una visión positiva de la evolución de la pandemia. La idea de alcanzar una inmunidad de grupo —alrededor de un 70% de población inmunizada— por la vía del contagio natural es totalmente descabellada si llegar a menos del 10% de la población ha costado ya casi 50.000 fallecimientos. Por eso, es absurdo pensar que las tasas altas de seroprevalencia en algunos territorios tienen algún tipo de lectura optimista. “Lo cierto es que cuanto más bajas, mejor”, apunta Peiró, “las zonas con un porcentaje muy alto lo han pagado con muchos muertos”.

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