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Tengo 81 años y he superado el covid: las claves que determinarán si vences al virus
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¿Qué marca la diferencia en personas mayores?

Tengo 81 años y he superado el covid: las claves que determinarán si vences al virus

Un estudio español revela que la comorbilidad no es decisiva para el pronóstico de los ancianos: importa más su estado funcional y su grado de dependencia

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Foto: EFE.

A sus 81 años, Teresa Cuenca se mantiene activa, camina una hora cada día y hace ejercicio en bicicleta estática. Nadie diría que esta malagueña estuvo hospitalizada 21 días por coronavirus al comienzo de la pandemia. Como muchos otros pacientes, comenzó con una fiebre muy alta y su médica le detectó algo en sus pulmones. Ya en el hospital, le diagnosticaron neumonía, quedó ingresada y en algunos momentos tuvieron que suministrarle oxígeno. "Yo no tenía miedo", asegura, aunque reconoce que tal vez fue por desconocimiento. Estábamos en los primeros días del confinamiento y aún no sabíamos cuál iba a ser la dimensión de la tragedia que iba a provocar el covid.

En su caso, todo salió bien, la evolución fue favorable, evitó la UCI y regresó a casa. Pasados unos meses, la mejor noticia es que no tiene secuelas, aunque la recuperación fue lenta. "He puesto mucho de mi parte", afirma en declaraciones a Teknautas, "porque salí hecha un trapo, andaba un paso y me tenía que sentar", pero poco a poco fue caminando cada vez más, ganó fortaleza y a día de hoy casi ha vuelto a ser la de antes.

Foto: El médico genetista Luis Izquierdo. (Carmen Castellón)

Salvo porque tenía algo de artrosis, Teresa estaba bastante bien de salud y acudía dos o tres veces por semana a gimnasia de mantenimiento, una actividad que no ha retomado —cerraron el gimnasio al que acudía—, pero que mantenía desde hace más de 20 años. "Veo gente de mi edad que está peor, yo me encuentro más fuerte", afirma. Y quizá ahí está la clave que explica por qué ella superó la enfermedad y otras personas de edad avanzada no salen adelante.

A pesar de que se ha hablado mucho de comorbilidades y muchos otros factores, los médicos creen que el estado funcional que tenían las personas mayores antes de ser ingresadas por covid es determinante para que puedan superar la enfermedad. Esa es la conclusión de un estudio español que ha analizado las características clínicas y los factores de riesgo de pacientes con más de 80 años.

"Las personas de edad avanzada han sido las grandes perjudicadas de la pandemia, pero también las más invisibles, hay pocos estudios específicos sobre población muy mayor", denuncia Ricardo Gómez Huelgas, presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y uno de los especialistas que ha participado en la investigación. Por eso, este trabajo publicado en la revista 'Journal of Gerontology Series A: Medical Sciences' y basado en los datos del Registro Clínico SEMI-COVID-19, es uno de los más relevantes del panorama internacional hasta la fecha.

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Foto: EFE.

El estudio confirma la gravedad que tiene la neumonía por covid en este segmento de población, con una mortalidad altísima: el 46,9% de los pacientes fallecieron. La muestra estaba compuesta por 2.772 enfermos de más de 80 años que fueron ingresados en 150 hospitales entre el 1 de marzo y el 29 de mayo de 2020. El análisis confirma que también dentro de este segmento el riesgo aumenta con los años: entre los 80 y los 84 años la letalidad llegó al 41,6%; de 85 y 90 años se elevó al 47,3%; de 90 a 94, al 52,7%; y en los mayores de 95 años subió hasta 54,2%.

A pesar de estos datos, la edad no lo es todo. "Desde nuestro punto de vista, el resultado más interesante del estudio es que, de cara al pronóstico de los pacientes, hay algo más importante que la edad y la carga de enfermedades asociadas, es la capacidad funcional", asegura el experto. Dicho de otra manera, los pacientes que mantienen un buen estado físico, un buen estado cognitivo y son capaces de conservar su autonomía personal en actividades cotidianas tienen más posibilidades de salir airosos en caso de infectarse. Así ocurre también en otras enfermedades, pero no estaba estudiado ni descrito en el covid.

No importa la comorbilidad

Mientras que en la población general comorbilidades como la diabetes son estadísticamente significativas para la evolución de los pacientes, no ocurre así a partir de los 80 años. El 30,8% de los pacientes del estudio presentaban enfermedad cardiovascular aterosclerótica, el 25,6% diabetes mellitus y el 30,5% demencia, pero ninguno de estos factores influyó de forma significativa en la mortalidad. "En gente muy mayor, ser hipertenso o tener una enfermedad coronaria no conlleva un mayor riesgo", confirma José Manuel Ramos Rincón, primer firmante del artículo, "la clave está en la situación basal y grado de dependencia".

Técnicamente, los especialistas miden esta cuestión a través del índice de Barthel, una escala de dependencia que valora el estado funcional del paciente. "Por debajo de 60, es una persona dependiente que necesita ayuda para vestirse, para comer, para andar y hacer las tareas habituales de la vida diaria. En el caso del covid ese es el límite que se asocia con un peor pronóstico".

El principal factor predictivo específico del anciano es su estado de fragilidad y su capacidad funcional

En definitiva, "el principal factor predictivo específico del anciano es su estado de fragilidad y su capacidad funcional. Un paciente mayor robusto, con buen estado funcional, aunque tenga una carga de enfermedades crónicas importantes responde mejor al covid que otro anciano que, aunque tenga menos enfermedades crónicas, ya parta de un estado de dependencia", afirma el presidente de la SEMI.

Aunque ese "buen estado funcional" no parezca tener una definición muy precisa fuera de la profesión médica, los expertos saben que esconde una realidad biológica que resulta clave en los momentos críticos. "Con los años uno va perdiendo reservas, las personas de edad avanzada tienen menos capacidad de respuesta cuando se cruza en su camino un factor estresante", explica Gómez Huelgas, "pero algunas llegan a esos años con una buena reserva funcional" y ese factor es decisivo ante otras enfermedades, como una neumonía normal, o ante una fractura de cadera. Ahora se sabe que también lo es frente al coronavirus.

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Foto: EFE.

En parte, se explica por factores genéticos, que no son modificables, pero también por el estilo de vida. "Debemos trasladar a las personas de edades avanzadas e incluso de edades medias la importancia de que mantengan un comportamiento saludable, con dieta mediterránea y cierta actividad física", que repercute en una buena capacidad aeróbica y una buena reserva de músculo esquelético (los tejidos unidos a los huesos). Esa es la mejor forma de evitar la fragilidad, aunque el control de los factores de riesgo cardiovascular, como el colesterol, la hipertensión o la diabetes, también formaría parte de la prevención.

Cuando un paciente llega al hospital con covid, hay una serie de biomarcadores que los médicos tienen en cuenta para realizar un pronóstico, pero no son muy distintos en unos grupos de edad o en otros. Es previsible que la evolución sea peor ante ciertos marcadores de inflamación, estado protrombótico, neumonía bilateral, baja tensión, saturación baja de oxígeno o bajos niveles de linfocitos, pero esto no varía en población joven o mayor. Los investigadores solo han encontrado un marcador específico diferente en las personas mayores que puede anticipar un peor comportamiento: una función renal disminuida.

Menor letalidad en la segunda ola

Los datos del estudio se refieren a la población mayor de 80 años en la primera ola del covid, cuando el tsunami arrasó con el sistema sanitario. Pero ¿qué está pasando con los nuevos casos? "Nuestra impresión es que la mortalidad es menor", señala Ramos Rincón. No obstante, reconoce que están claros los motivos. Un factor importante puede ser que los casos se detectan antes y los pacientes llegan al hospital antes de que la enfermedad esté muy avanzada.

Además, el manejo de los pacientes también ha cambiado. Aunque no han aparecido terapias revolucionarias, los médicos han aprendido a administrar con mayor eficacia los pocos fármacos con los que cuentan. "Ya les ponemos corticoides a todos para bajar la inflamación", comenta el experto. "También es importante la anticoagulación, aunque empezamos a tenerla en cuenta en la primera ola, no llegó a todos los pacientes", añade. Estos tratamientos están sirviendo para mejorar la evolución de todos los hospitalizados por covid, los de más y los de menos edad, pero su efecto es más significativo entre el colectivo que estadísticamente tiene peores cifras de letalidad.

A sus 81 años, Teresa Cuenca se mantiene activa, camina una hora cada día y hace ejercicio en bicicleta estática. Nadie diría que esta malagueña estuvo hospitalizada 21 días por coronavirus al comienzo de la pandemia. Como muchos otros pacientes, comenzó con una fiebre muy alta y su médica le detectó algo en sus pulmones. Ya en el hospital, le diagnosticaron neumonía, quedó ingresada y en algunos momentos tuvieron que suministrarle oxígeno. "Yo no tenía miedo", asegura, aunque reconoce que tal vez fue por desconocimiento. Estábamos en los primeros días del confinamiento y aún no sabíamos cuál iba a ser la dimensión de la tragedia que iba a provocar el covid.

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