Crece como las zonas más afectadas del país

Ni Asturias se salva: por qué hasta la región más ejemplar está sufriendo la segunda ola

El Principado ha sido desde marzo el gran ejemplo de cómo gestionar la pandemia dentro de España, pero ni siquiera su territorio se libra de un repunte que ahora amenaza su situación

Foto: Varias personas caminan esta semana por las calles de Avilés. (EFE)
Varias personas caminan esta semana por las calles de Avilés. (EFE)
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Si uno piensa en un territorio en España que esté haciendo bien las cosas con el coronavirus, un lugar del que sentirse orgulloso ante el caso general, ese es Asturias. La región norteña, y a pesar de que otras comunidades también mantienen la situación a raya, se ha convertido en nuestra guía desde abril, un símbolo que ayuda a ver que se puede hacer frente a este virus, pero en las últimas semanas también nos señala otra verdad: tarde o temprano, nadie se libra de la segunda ola. Tras unas semanas de crecimiento disparado, el gobierno de Adrián Barbón ha mandado a toda la región de vuelta a una especie de fase 2 flexibilizada para intentar parar la escalada y manda un aviso a todos.

Si miramos los datos, el cambio de tendencia es claro. Asturias, que fue de las últimas zonas de España en entrar en las áreas de riesgo de los organismos internacionales, ha pasado de vivir una situación de bastante calma hasta septiembre a encontrarse con un importante repunte que le ha hecho perder los primeros puestos entre las comunidades con mejores parámetros y ser incluso la peor en el crecimiento semanal.

La incidencia es, a día 16 de octubre, de 196 casos por 100.000 habitantes. Aunque sigue manteniendo la positividad dentro de los límites recomendados, con un 4,76%, lo peor es la diferencia con la situación hace dos semanas, tiempo en el que esta cifra ha crecido un 46%. Pero ¿qué ha pasado para estar así?

"Estamos en una situación muy crítica. Hay un incremento de hospitalizaciones y de casos en residencias que nos preocupa mucho. Son incrementos muy relacionados con tres frentes: las pequeñas reuniones familiares y sociales, los brotes vinculados a los espacios de hostelería y, por último, a los gimnasios", explica a 'El Confidencial' Rafael Cofiño, director general de Salud Pública del Principado de Asturias. Los expertos que siguen de cerca la situación de la región lo tienen bastante claro: no ha habido fallos, el virus está llegando a todas partes de nuevo, la clave es cómo se le va a hacer frente ahora.

"La verdad es que no creo que haya errores en la gestión, se está rastreando, se está multiplicando el número de PCR, informando a la población, actuando cuando ha hecho falta... El problema es que este virus es un agente muy contagioso y si hay movilidad y reuniones va a haber contagios, así de básico, hasta que haya vacuna. Los está habiendo aquí, pero también en Alemania y hasta en China ha resurgido algún brote. La cosa es conseguir frenar la ola antes de que te desborde", explica a este diario Pedro Arcos, epidemiólogo y director de la Unidad de Investigación en Emergencias y Desastres de la Universidad de Oviedo.

El director general de Salud Pública, Rafael Cofiño, durante la rueda de prensa ofrecida este miércoles en Oviedo. (EFE)
El director general de Salud Pública, Rafael Cofiño, durante la rueda de prensa ofrecida este miércoles en Oviedo. (EFE)

Arcos sigue de cerca la evolución en su región y ha sido crítico con algunas decisiones, como obligar a usar la mascarilla en espacios abiertos, pero cree que la respuesta es la correcta. "De momento se está controlando e incluso creo que se está actuando con demasiada severidad para la situación actual. Pero bueno, estoy de acuerdo en que mejor pasarse con las medidas unas semanas que luego lamentarse por no haber actuado", añade. El gobierno regional ha decidido volver a fase 2 siendo la sexta región con mejor situación de toda España (superados solo por Canarias, Comunidad Valenciana, Cantabria, Baleares y Galicia). Pero, eso sí, es la región en la que los casos crecen más rápido.

Sobre la evolución que ha llevado a Asturias a perder esa posición de líder en la gestión, Arcos lo achaca a partir de una situación mejor y a la apresurada desescalada y al regreso al trabajo con demasiada relajación. "Partíamos de una situación más favorable y por eso estamos notando más el repunte. Lo que estamos viendo son brotes en bares, reuniones e incluso algún gimnasio. La gente ha vuelto al trabajo y a su vida habitual con demasiada normalidad, y nos hemos relajado. Pero no nos engañemos, es imposible no sufrir la segunda ola, lo que hay que lograr es que te impacte lo mínimo y, sobre todo, frenar ese repunte mientras puedas gestionarlo".

En esto, Arcos coincide con Daniel López-Acuña, el exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que, como vecino de Gijón, asesora ahora al Gobierno regional. "La clave está en poder asumir la segunda ola sin que el problema se desborde, y en esas está el gobierno del Principado. De momento se está controlando, con la positividad entorno el 5%, pero hay puntos preocupantes como que la transmisión ha llegado por asintomáticos a algunos geriátricos y eso es muy peligroso. Está claro que con el verano nos relajamos demasiado y el virus ha vuelto a circular. Ahora que hemos vuelto a nuestras rutinas empezamos a impactar en más gente mayor y que pasa la enfermedad de forma más severa".

Evitar el colapso del sistema

Para atajar la situación, el Gobierno del Principado se ha adelantado, de nuevo antes que nadie, con una serie de medidas. La primera fue la declaración de la alerta naranja en diferentes ciudades a medida que iba empeorando la situación epidemiológica. Una declaración que actúa más como palanca psicológica que otra cosa, ya que no implicaba la imposición de nuevas restricciones. "Era un sistema que empezamos a usar con los brotes en el oriente asturiano. Se usaba en un momento en el que las incidencias no eran muy altas para intensificar medidas de protección en zonas especiales donde observábamos puntos calientes y situaciones de riesgo. Se trata de generar una concienciación e implicación en la respuesta de la sociedad para evitar mayores restricciones", explica Cofiño.

Ante la escalada de casos, esta semana Asturias cambió de estrategia e impuso más barreras con la fase 2 flexibilizada que implica, entre otras cosa, la recomendación de cancelar o posponer cualquier actividad familiar o social que no sea considerada fundamental, la prohibición del consumo en barra en bares y restaurantes o la restricción de las reuniones a un máximo de 6 personas o 10 en gimnasios, donde todos los visitantes deberán quedar anotados en un registro. "Son medidas muy adaptadas a la situación epidemiológica, no se trataba de pegar un gran cañonazo, sino de hacer algo muy adaptado a la realidad actual. De ahí, por ejemplo, incrementar las medidas de protección en hostelería, pero sin cerrarla del todo", señala el director general de Salud Pública.

Terrazas vacías esta semana en la calle de Galiana de Avilés. (EFE)
Terrazas vacías esta semana en la calle de Galiana de Avilés. (EFE)

Según los especialistas consultados, no importa tanto el repunte de la curva sino reaccionar a tiempo para que el sistema sanitario pueda digerirlo. Y su opinión es que Asturias, por ahora, está preparada. "Se ha hecho un gran trabajo en el refuerzo de todo el sistema, se tienen controlados los brotes, hay rastreo efectivo, y veremos con las medidas regionales, pero cuando se han usado a nivel local han funcionado bastante bien, aquí la gente está muy concienciada", detalla Arcos. En cuanto a las medidas regionales, destaca el buen funcionamiento de la alerta naranja. "Son recomendaciones para reducir la movilidad y los contactos, se responsabiliza al ciudadano de su buen funcionamiento sin obligar y creo que eso es muy interesante".

Arcos usa el concepto digestión para hablar de los límites a los que se puede llegar. Mientras que el sistema sea capaz de digerir los casos con cierta normalidad podremos movernos con algo de tranquilidad. ¿Cómo están ahora mismo los hospitales asturianos? Pues hay 29 hospitalizados y ocupan un 6,77% de todas las camas disponibles y un 11,33% de las UCI. Solo la Comunidad Valenciana, Cantabria y Galicia mejoran esos porcentajes y quedan muy lejos de las regiones que más presión sufren, que son la Comunidad de Madrid, Aragón y Castilla y León. Lo más preocupante es el crecimiento, se han doblado en un mes.

El parecido con lo ocurrido en otros territorios es claro y es que, como comenta Arcos, el comportamiento del virus es algo tan básico como inamovible. Los casos de Asturias se concentran mayoritariamente en el centro y sur de la región, donde se concentra el 80% de la población y la mayor parte de la movilidad. Y, al igual que en el resto de comunidades, la mayor parte de los brotes nacen en bares y reuniones familiares. "Es como algo del destino. Se sabe que si abres el virus va a circular y que va a afectar a estas zonas, pero aún sabiéndolo es muy complicado por no decir casi imposible pararlo. Solo puedes prepararte y conseguir que el impacto sea el menor posible".

Según este epidemiólogo, una de las grandes ventajas de Asturias está justo en los pocos problemas de hacinamiento y desigualdad en las grandes ciudades, un elemento clave que puede ayudar a paliar la subida o mejorar el control y que en otros sitios es un problema acuciante. "Es verdad que se repiten los mismos patrones que en el resto de territorios en cuanto a zonas afectadas y tipos de brotes, pero no podemos obviar que son brotes mucho más pequeños, más fáciles de controlar por el tipo de población y movilidad de la región y por el tipo de hogares y transportes. Todo eso influye a nuestro favor, y hace más sencilla la gestión".

La comparativa con Alemania tampoco desaparece de los razonamientos y, como en el país teutón, ahora toca remangarse y restringir para intentar salir de la escalada y poder recabar la situación de calma. ¿Bastará con la bajada a fase 2 para conseguirlo? López-Acuña cree que probablemente sí, pero no descarta que haya nuevos repuntes, incluso más fuertes que el actual. Para él, la gran segunda ola aún está por venir y llegará cuando el invierno toque definitivamente a la puerta.

"Creo que tendremos que esperar unas dos semanas para ver cómo sigue evolucionando la situación y, sobre todo, para ver si las medidas han servido para frenar el crecimiento, pero es cierto que el no bajar la guardia desde marzo está ayudando a llevar mucho mejor esta nueva ola de repuntes", comenta López-Acuña. Pero esto, para el experto, no significa que no vayamos a tener que enfrentar una situación aún peor en los próximos meses, todo lo contrario. "Sinceramente, creo que esto solo es un repunte de los rebrotes del verano. En zonas que se ha controlado mejor el impacto está siendo menor que donde se ha dejado pasar sin actuar, pero la segunda gran ola aún está por venir".

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